El Blog de Francisco Margallo

Más sobre Pedro Casaldáliga

03.09.08 | 10:00. Archivado en Evangelización
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La Causa de la Tierra II
Por J. Pedro Stédile (Continuación)

Ante el conflicto suscitado con la injusta distribución de la tierra en Brasil, a que aludíamos el miércoles pasado, la única que podía llevar una palabra de aliento era la Iglesia católica y la Iglesia luterana. En este contexto llega a Sao Félix do Araguaia un joven misionero, Pedro Casaldáliga, con una verdadera misión de evangelización. A los pocos meses de estar en condiciones inhóspitas su Iglesia fue transformada en Prelacía y, más tarde, a él le fue dado el cargo de pastor, de obispo.

No es de extrañar que viviendo la sociedad brasileña en régimen dictatorial, los conflictos se resolvieran siempre con la represión, estimulada por los terratenientes y sus empresas, que organizaron verdaderos ejércitos particulares de pistoleros, que, a mano militar, resolvían el conflicto social, familiar que aconteciera en la región. La formas de resolución iban desde la represión dura, la retención del salario y negación de todo derecho al trabajador e incluso al asesinato. Fueron muchos los trabajadores rurales asesinados en la década de los 70 en la Amazonía Legal. Un verdadero infierno.

En este contexto de completo abandono algunos obispos de la Amazonía con visión profética, como Don Pedro Casaldáliga y Don Tomás Balduino, decidieron actuar. Viviendo en contacto directo con su pueblo, se habían dado cuenta de la gravedad de la situación social de los campesinos y de las poblaciones indígenas de la región amazónica. Juntamente con otros obispos católicos y con algunos pastores luteranos decidieron reunirse en Goiania para analizar los conflictos de tierras en la Amazonía. De esa reunión nació la Comisión Pastoral de la Tierra, como organismo conexo con la CNBB, que es la Conferencia Nacional de los Obispos de Brasil.

El objetivo era , a través de la acción pastoral, concienciar a la sociedad de los derechos de los pueblos que habitaban la Amazonía. Un primer paso que tenía que dar la Iglesia era organizar esos pueblos para que ellos mismos lucharan por sus derechos.
Y aquí nos encontramos con una influencia fundamental de Don Pedro Casaldáliga: una Iglesia al servicio de los pobres, y no una Iglesia representante o directora de los pobres, combatiendo así la tradición asistencialista de la Iglesia católica brasileña, con promesas del paraíso en la eternidad como recompensa de los problemas y dificultades sufridas aquí en la tierra. De modo que CPT nació con el pensamiento de D. Pedro Casaldáliga de construir una Iglesia al servicio del pueblo.

Otro momento marcado también por la influencia de D. Pedro fue la articulación del Consejo Indigenista Misionero, el CIMI específicamente vinculado a la CNBB, pensado como servicio pastoral, para acompañar a los pueblos indígenas y en especial a los que vivían en la Amazonía, sistemáticamente vilipendiados en sus derechos, expulsados de sus tierras y objeto de verdadera masacre.

El CIMI fue para los pueblos indígenas lo que la CPT era para los campesinos pobres de la Amazonía. En el CIMI quedó todavía más claro el pensamiento de D. Pedro Casaldáliga y de D. Tomás Balduino, puesto que la evangelización se desliga de la aculturación tradicional . El CIMI nació con la vocación clara de hacer una pastoral de respeto a los pueblos indígenas; de respeto a su cultura; de respeto a sus religiones, intentando sobre todo ayudarlos a defender su tierra, porque la supervivencia de los pueblos indígenas depende totalmente de su posibilidad de controlarla.

El documento “La Iglesia y los problemas de la tierra” elaborado prácticamente por tres obispos, Pedro Casaldáliga, Tomás Balduino y Orlando Dotti, a instancias de la Iglesia católica, introducía como parte de su doctrina un concepto fundamental y una nueva visión en el modo de interpretar la propiedad de la tierra en el país. Sin utilizar lenguaje dogmático alguno la Iglesia definió un nuevo concepto: considerar la tierra como un bien de la naturaleza, como una dádiva de Dios, con todo lo que ello comporta.

La propiedad de la tierra debería estar en función del trabajo en ella, de modo que sólo podría arrogarse el derecho a ser propietario de tierra quien utilizara ese bien a favor de la sociedad, conviviendo con la tierra y trabajándola para producir los alimentos y las materias primas que la sociedad precisa. Se elaboraba así una nueva doctrina a partir del Evangelio, y se hacía una crítica contundente a un concepto de propiedad privada que concibiera la tierra como un mero instrumento de acumulación capitalista, una “Tierra de negocios”, cuyo propietario pensara sólo en acumular riquezas y especular con su compra y venta.

Hay que resaltar que, tanto en los preparativos como en la elaboración asamblearia del documento, debates y demás, la labor de Pedro Casaldáliga fue determinante. Tuvo mucha paciencia para convencer a sus colegas obispos que no vivían todavía las situaciones conflictivas que él ya vivía en la Amazonía, o no tenían aún un discernimiento político e ideológico para cotejar con el Evangelio las contradicciones que la sociedad capitalista imponía en la explotación de la tierra. También se observa en el documento la vena literaria de Don Pedro, elaborando un texto muy bien escrito, en un lenguaje accesible y a la vez profundo.

Se dió así una simbiosis entre la cultura erudita y la popular de la que Don Pedro es una de sus expresiones más vivas de la sociedad brasileña de la segunda mitad del siglo XX. El documento “La Iglesia y los problemas de la tierra” es también un ejemplo de esa síntesis que Pedro Casaldáliga construyó a lo largo de su vida con la contribución de sus escritos.

2 comentarios


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Comentarios
  • Comentario por Francisco Margallo [Blogger] 08.09.08 | 13:57

    Te agradezco mucho, Paco, tu breve y sincero comentario, que me sirve como balón de oxígeno para continuar.


















  • Comentario por paco 04.09.08 | 08:41

    Esto que expresas en tu blog lo callan los voceros oficiales de la Iglesia como Cigoña, que dicen pamplinas.
    Enhorabuena en el espíritu de Cristo.
    Paco

Miércoles, 30 de mayo

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