Los grandes pensadores, a los que raramente acudimos los medios de comunicación, pueden ayudar a salir del atolladero en que está sumido el País Vasco. Con esta intención únicamente he redactado este artículo. Basta leerlo con buena voluntad.
Sin dudar en ningún momento del valor de la democracia como forma de gobierno, hay que admitir, no obstante, que una interpretación muy estricta de ella puede ser un obstáculo para la convivencia. Tengo en la mente el recurso constante de los dos partidos mayoritarios a la aceptación de la Constitución, para solucionar el problema de Euskadi.
La democracia así entendida no es la fuente que pueda apagar la sed del nacionalismo vasco. Empeñarse en buscar una solución al nacionalismo y menos aún al terrorismo por esta vía, está resultando inútil. ¿Qué se puede hacer entonces? Tal vez haya que remontarse a una etapa rudimentaria de la humanidad, para comprender mejor la cuestión.
Posiblemente la edad moderna se ha apresurado a decretar la uniformidad del género humano, sin haber valorado bien la claridad con que los pueblos se sentían diferentes. En la Filosofía de la Mitología Schelling se pregunta al respecto ¿cómo nacen los pueblos?¿cómo de una humanidad homogénea primitiva aparecieron esparcidos por doquier pueblos diversos? La causa no la sitúa el filósofo alemán en la separación material propiciada por el crecimiento humano; de esta manera se llegaría a una segmentación en tribus, pero no a la formación de pueblos distintos.
Tampoco la atribuye a la diferencia de razas, es decir, a las diferencias de tipo corporal. Para Schelling, la causa de la diversidad de pueblos tuvo que ser espiritual. No es posible pensar en pueblos diferentes sin lenguajes diferentes, y el lenguaje es algo espiritual. La lengua, efectivamente, es lo que más distingue a los pueblos, hasta el punto que sólo los pueblos que hablan distinto idioma son realmente distintos. Por tanto, no es posible separar la génesis de las lenguas de la génesis de los pueblos.
En la Biblia se da como un hecho que los pueblos nacen al mismo tiempo que los idiomas. Esto es lo que quiere significar el relato mítico de la Torre de Babel y la confusión de lenguas. Ahora bien, no es comprensible la confusión de lenguas sin una conmoción en la conciencia. Por tanto, ordenados los sucesos de modo natural, lo primero fue la alteración de la conciencia, seguidamente la confusión de las lenguas y, por último, la disolución del género humano en pueblos diversos.
Con poco que rasquemos en la piel del pueblo vasco, nos encontramos con unas características que responden a una evolución según el esquema indicado y que le hacen distinto de otros pueblos de España, comenzando por la lengua. Y es posible que, de no haberlo impedido las políticas en curso, hace siglos que hubiera sido un pueblo independiente. Tal vez esta frustración sea la causa de los problemas actuales. ¿Por qué no iniciar una nueva política en Euskadi desde esta perspectiva? ¿No somos ya un pueblo capaz de dirimir este contencioso sin necesidad de acudir a las armas?
La Constitución en sí misma no puede ser un impedimento, porque ella está al servicio del pueblo y él desea vivir en paz y sin sobresaltos. El terrorismo es hoy una preocupación de todos y no nos conformamos ya con acudir a las manifestaciones después de cada atentado.
El poder reside en el pueblo y hay en él ciudadanos notables que pueden aportar luz más allá de las exclusivas medidas policiales, aunque sean según derecho. El diálogo es antes que la ley en el hombre y es dialogando como mejor se ejercitará la verdadera democracia.
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Miguel Angel, en síntesis todo ese problema que hemos hecho de la independencia que quieren los independentistas vascos y catalanes, lo dirimen los grandes pensadores diciendo: la lengua hace a los pueblos, una lengua distinta es un pueblo distinto.
Saludos
Querido Paco: Creo que no has meditado bien. Cuando se pone la raza por encima del pueblo se está hablando de fascismo puro y duro.Eso no es aceptable en tí, que te enorgulleces de socialista de pro. Además es peligroso. Porque en elPais Vasco, la "raza" si es que existe,es minoría. 250.000 vascos ; es decir una cuarta parte de la población ha sido ya expulsada. ¿deben ellos tener derecho a opinar? ¿Y el conjunto de los demás españoles que con su esfuerzo han ayudado a la prosperidad de aquella hermosas tierras? Pero es que además siguiendo tu razonamiento podríamos llegar a escenarios demenciales. ¿por qué Madrid, no puede pretender eso mismo? O el portal de mi barrio en el que vivimos gente que ni somos de este pueblo, ni falta que nos hace. Claro que existe un problema; pero ese no es el camino; mucho menos cuando se habla desde la "hermandad universal". Recapacita, amigo, ese no es el camino
Miércoles, 30 de mayo
Jesús Espeja
Mariano Fresnillo Poza
Jordi Llisterri i Boix
Pedro Tarquis
Juan Fernandez Krohn
Manuel Mandianes
Alejandro Córdoba
Desiderio Parrilla Martínez
Asoc. Humanismo sin Credos
Josemari Lorenzo Amelibia