No es preciso ir a África para encontrarnos con la esclavitud hoy. Cada día llegan a nuestras costas pateras repletas de soñadores, que, embaucados por traficantes sin escrúpulos, caen en las redes de una sórdida esclavitud que se alimenta en el todopoderoso Occidente.
La culpabilidad de los países ricos es manifiesta, porque muchos de los millones de esclavos que existen en el mundo, trabajan para sus intereses o son víctimas de su legislación discriminatoria.
Por ejemplo : las redes de prostitución internacional se nutren fundamentalmente de mujeres pobres venidas de África, Asia y América Latina. A todas ellas se las seduce y engaña con la promesa de un trabajo que las va a redimir de la pobreza, se les entrega una documentación falsa y en el destino final se encuentran en un callejón sin salida.
Ante este panorama la decisión que tomó Holanda de legalizar la prostitución resulta positiva, porque de esta manera las mafias tienen menos posibilidades de actuar.
Verdaderamente los países ricos se han convertido en una trampa para los que llegan a su territorio sin la debida documentación, puesto que en ellos no rige el “pacto social”, en virtud del cual, explícita e implícitamente se mantiene el orden cívico, nacional o internacional, orden que se altera cuando las normas establecidas sólo benefician a unos pocos en detrimento de las mayorías (Luis de Sebastián).
Se desprecian así olímpicamente los derechos civiles y políticos del extranjero, al basar su identidad en la documentación y no en su condición de personas. Es decir, se le cosifica. En definitiva, la legislación local coloca al extranjero en condición de inferioridad, por lo que sólo puede aspirar a ser servidor de los nacionales.
Con una legislación así no se fomenta la convivencia amistosa entre el extranjero y el nativo, al contrario, se abre una vía que puede llevar en muchos casos a la esclavitud.
Es cínico observar cómo estos países del rico Occidente se sienten herederos de la tradición judeocristiana, cuyo libro emblemático, La Biblia, recomienda una acogida entrañable al extranjero, recordándonos que todos hemos sido extranjeros en algún momento y de alguna manera lo seguimos siendo.
Miércoles, 30 de mayo
Jesús Espeja
Mariano Fresnillo Poza
Jordi Llisterri i Boix
Pedro Tarquis
Juan Fernandez Krohn
Manuel Mandianes
Alejandro Córdoba
Desiderio Parrilla Martínez
Asoc. Humanismo sin Credos
Josemari Lorenzo Amelibia