Estadios del pensamiento cristiano
Quinta etapa: Irracionalismo o fideísmo
Guillermo de Ockam.
Como decíamos, medio siglo después de Santo Tomás, el escotismo obliga al hombre a vivir en un mundo doble sin comunicación entre sí: el trasmundo divino, con el que no puede comunicarse con medios propios.
Y este mundo, frente al cual puede utilizar la vigorosa facultad de la razón. Frente a Dios el hombre está perdido, porque la fe es lo irracional, pero le queda el mundo.
Ahora bien, Guillermo de Ockam se va a encargar de complicarle al hombre su vida en el mundo, porque, según él, en el mundo no existen universales.
Esto es, lo que conocemos como "el hombre, el perro, la piedra" son ficciones nuestras y no realidades; son signos verbales que utilizamos para entendernos nada más.
Las cosas son siempre singulares: este hombre, este perro etc. Lo que significa que la razón conceptual nada menos no sirve para conocer las realidades mundas.
Ahora el hombre medieval queda muy desconcertado en un vago fideísmo y perdido en un mundo de cosas, que una a una tiene que ir viendo, oyendo y tocando en pura experiencia.
A los ockamistas de París, Oresme, Buridán se les ha ocurrido una nueva forma de relación intelectual entre el hombre y las cosas: la razón experimental. Pero de momento, apostilla Ortega, ésta aún no existe; vive del fracaso de la anterior, la razón conceptual, de la pura lógica.
Y hace una observación que es de suma actualidad: "El Dios irracional que se comunica burocráticamente con los hombres a través de la organización eclesiástica, va quedando al fondo del paisaje vital humano.
Por otra parte, el fracaso de la razón lógica se debe a la agudeza del hombre, que con su análisis la ha disuelto". El hombre tiene confianza en sí mismo, pero es extraña porque no puede justificarla.
De los ockamistas va a seguir hablando Ortega en el capítulo siguiente cuando se refiere a la fe positivista (Epígrafe Fe positivista).
El hombre queda perdido, pero tiene ilusión por la vida, por esta vida. Se entusiasma con la belleza de la naturaleza. Se le ha despertado el interés por los valores sociales -el poder, la gloria, la riqueza. "Perdido pero ilusionado".
Tal es el hombre que atisba el siglo XV. La crisis continúa, pero es muy distitnta de aquella de hace diez siglos; puede decirse que es opuesta. "Entonces el hombre desespera de sí y por eso va a Dios.
Ahora el hombre desespera de la Iglesia -léanse las quejas constantes que de ella se dan de 1400 a 1500-,se desprende de Dios y se queda con las cosas".
Pero tiene fe en sí y el presentimiento de que va a encontrar la manera de actuar contra el entorno adverso, una nueva razón, una nueva ciencia, la nuova scienza de Galileo. La física moderna germina. Es el hombre moderno (Ibid., 133-134
Miércoles, 30 de mayo
Jesús Espeja
Mariano Fresnillo Poza
Jordi Llisterri i Boix
Pedro Tarquis
Juan Fernandez Krohn
Manuel Mandianes
Alejandro Córdoba
Desiderio Parrilla Martínez
Asoc. Humanismo sin Credos
Josemari Lorenzo Amelibia