Hay que prestar mucha atención a la economía, porque esta disciplina sin control es la causante de casi todos los males que padece el mundo actual. Y ciertamente hoy se muestra indisiciplinada y salvaje en el sistema neocapitalista que la sustenta.
El moralista Marciano Vidal la ha condenado en nombre del Eangelio que dice: No podéis srvit a Dios y al dinero. Aquí está la clave del ateísmo de todos los tiempos. Los ateos de la Biblia no son los que dicen no conocer o no creer en Dios, sino los que no practican las justicia y rinden culto a las riquezas (Jer 22, 13-16; Os 4, 1-2; 1 Jn 4, 7-8. Estos son los verdaderos ateos.
El capitalismo que actúa con total impunidad hoy no puede ser aceptado, porque es el responsable de la pobreza del Tercer Mundo y de todos los marginados de los demás mundos. La política de imponer su economía a los países pobres es nefasta, porque los hace cada vez más pobres. También en el Primer Mundo son nocivos sus efectos: desempleo o empleo precario y muchas esperanzas frustradas y vidas rotas.
Mientras tanto la riqueza se acumula en unas pocas manos. Incluso las nuevas tecnologías, tal como han sido diseñadas por esta economía están fabricando un hombre robotizado sin proyecto ni valores éticos, que sólo es valorado por lo que consume. Y es tal la competencia desencadenada por el consumo que toda la sociedad respira agresividad.
La profecía de Smith se está cumpliendo: "La mano invisible acabará con la posibilidad de una existencia humana decente". Bienvenidos, pues, todos los profetas que nos hablan claramente de la economía de mercado, para que no la divinicemos. Hemos de admitir el mercado porque éste ha existido siempre y seguirá existiendo, pero al servicio del hombre, que es el centro de toda la actividad económica, como dice el Vaticano II (GS 63).
Lo dicho hace que nos remontemos al corazón mismo del capitalismo que fue concebido con un vicio congénito: la insolidaridad. La primera huella la dejó en el siglo XVII en la Bolsa de Amsterdam, donde se produjo el primer acto especulativo (Galbraith).
El ya citado economista Smitz, con su teoría de la mano invisible, se está refiriendo a los poderes ocultos del dinero, que son el gobierno del mundo en la sombra. Algo lamentable, porque con su política económica está ocasionando más estragos que los grupos radicales violentos.
Ante este panorama todos los humanismos estamos llamados a proponer la aceptación de ciertos valores en la conciencia social, para dar paso a una economía que favorezca a toda la sociedad. Su lema sería: El hombre mismo constituye el más alto nivel para el hombre.
Los comentarios para este post están cerrados.
No te falta razón, JMS, al decir que el consumismo imperante, enfermizo sin duda, pasa por la sicología y la sociología. Y entonces, efectivamente, la edificacón del Reino es lenta, porque son muchos los interesados en construir su propio reino, entre ellos muchos cristianos.
Yo lamento también, Gabriel, la ceguera de la Iglesia en reconocer la prioridad que las comunidades primitivas daban a compartir, a tener todo en común. Este es el mejor signo cristiano que puede darse. En esto se le puede conceder a la Iglesia que sea primitiva y no en edificar monumentos suntuosos absurdos, que no se sabe qué hacer con ellos, y en la casuística moral obsoleta que se ha inventado en sustitución del signo por excelencia de estar con los pobres de la tierra compartiendo todo con ellos. Entonces sería realmente la Iglesia de los pobres y hasta es posible que más de un rico se convirtiera, como narra el Evangelio.
en definitiva y en positivo lo de Hch 2, 44.46; 4,32-35.- Con cariño Gabriel
Los discursos son un pasito en la senda correcta, pero parece que lo que se debe hacer es participar en los organismos intermedios, que representan a la sociedad, la comisión de barrio, el sindicato, el partido político, la asociación de consumidores, las asociaciones de defensa de los derechos humanos...El mundo cambiara y para realizarlo Dios, ha querido convocarnos al esfuerzo...nada, ni el más pequeño e ineficaz gesto de justicia, de esperanza y de amor se pierden, como un pájaro que elabora un nido, Dios lo toma y lo integra al nido común que es el Reino...(la economía debe guiarse por aquellos principios que nos mostraron las primeras comunidades-como anticipo-profético y escatológico del Reino...Todo lo tenían en común, nadie se consideraba dueño, se repartían según las necesidades),pero el primer gran combate, esta en cambiarnos, en tanto personas y colectivamente - es no acumular, entender que la propiedad privada tiene una hipoteca social, no lucrar, no explotar...en defini...
Los valores que rigen, o deben regir, la Economía, radican en lo que los individuos piensan y quieren en la sociedad. Para promover estos valores hay que adentrarse en la sicología y en la sociología, interiorización de la que estamos demasiado ayunos cuando creemos que con nuestros discursos hacemos algo.
La opción está entre el Dios y el dinero: austeridad o consumismo!
La labor de la edificación del Reino es lenta y oculta, pero es la única que cuenta.
Miércoles, 30 de mayo
Jesús Espeja
Mariano Fresnillo Poza
Jordi Llisterri i Boix
Pedro Tarquis
Juan Fernandez Krohn
Manuel Mandianes
Alejandro Córdoba
Desiderio Parrilla Martínez
Asoc. Humanismo sin Credos
Josemari Lorenzo Amelibia