Recientemente tres purpurados de la Iglesia española nos han sorprendido con unas declaraciones, que suenan más a añoranza del poder político desempeñado en el régimen anterior, que a la misión profética de una Iglesia cristiana, que se solidariza con la causa de los empobrecidos por el sistema imperante hoy en el mundo.
No olvidemos que en tiempos de Franco la Iglesia española tenía una representación episcopal en las Cortes con plenos derechos. Las declaraciones a que me refiero tienen un fuerte tufo a desencanto por el poder perdido, que un sector de la jerarquía se empeña en recuperar a toda costa. Juzgue el lector por sí mismo las acusaciones de los tres purpurados contra el Gobierno de R. Zapatero.
El cardenal de Toledo, A. Cañizares, se ha referido a la creación por el gobierno de "unas leyes injustas e inícuas". El de Valencia, A.García-Gasco, ha dicho que están "desintegrando la democracia en España". Y el de Madrid, A.M. Rouco, a su vez, que "estamos retrocediendo en los derechos humanos".
En sus declaraciones los tres respiran una fuerte connotación política consevadora, que es lo que empaña su misión. Porque el mismo Evangelio tiene una dimensión política importante, pero es en defensa de los excluidos del sistema, de los empobrecidos y no en favor de los que han causado su pobreza.
Su error está en haber optado claramente por el PP,que es la fuerza política contraria a la opción del Evangelio, aunque sus militantes sean más de misa y comunión que los adversarios. Pero para Jesucristo su mayor sacramento es el pobre (Lo que hagáis a uno de estos a mí me lo hacéis). Pues bien, la única política permitida a la Iglesia es la que está al lado del pobre y no del capital.
G. Peces Barba, socialista, experto en Historia del Derecho y uno de los siete Padres que redactaron la Constitución de 1978, se ha enojado por estas declaraciones y en una entrevista en la revista Exodo acusa a la Iglesia de seguir atacando al Gobierno "de manera durísima con manifestaciones públicas, actuando en realidad como un partido político de extrema derecha".
"El Gobierno, sigue diciendo, ha tenido una paciencia tremenda, ha hecho un esfuerzo enorme por mantener el statu quo y no resolver asuntos que realmente son escandalosos, por lo que incluso creo que habría que criticar al último Gobierno socialista".
A la pregunta del entrevistador sobre el marco de las relaciones Iglesia-Estado en la Constitución Española responde: "el marco que dibuja la Constitución es el de la aconfesionalidad. Lo que pasa es que en vez de decir que el Estado no es confesional, se dice al revés, que ninguna confesión tendrá carácter estatal. Como para disminuir el impacto. Pero es lo mismo".
Reconoce que cometieron un error al aceptar en la Constitución la mención expresa de la Iglesia católica, pero se hizo porque no les pareció relevante. Pensaron que los obispos tendrían más buena fe que la que han tenido. Pero nos equivocamos y ellos lo han utilizado para interpretarlo como que el Estado tiene que mantener una relación privilegiada con la Iglesia católica. Esto, dice, no es cierto.
Acepta, no obstante, que el Estado está obligado a mantener relaciones de cooperación, aunque se tendría que haber dicho con "las" iglesias y las confesiones. Porque al decir sólo con "la Iglesia católica", concede un prius que no corresponde a la intención de los que redactaron la Costitución y actuaban como legisladores en ese momento.
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peces barba es un reconocido masón enemigo a muerte de la Iglesia Católica y por si no lo sabía sr.blogger un conocido excelente homosexual.Y con estas dos competencias ya tiene bastante para una adecuada estimación personal..
Menos coña marinera, Sr. Peces Barba, con eso de que cometieron el error de que no les haya parecido relevante la mención expresa a la iglesia católica porque pensaron que ésta actuaría según lo que usted quiere ahora que entendamos por "buena fe" (y, además, no sólo que no le hubiese parecido relevante a usted solo, sino a todos los siete padres expertísimos en derecho constitucional y similares, así como a todos los padrinos que luego tuvo la constitución).
Dada su condición de supersabios al respecto, eso fue hecho (o perpetrado, no sé) con plena consciencia y saber de sus consecuencias, exactamente igual que el lío tramposo de las autonosuyas y algunas barbaridades más.
Otra cosa es si eso lo hicieron (o perpetraron, no sé) porque les pareció un bien, o porque no había más remedio que aceptar eso como mal menor, o por alguna otra causa similar.
Pero eso de "cometimos el error"... lo dicho, que no cuela.
Es cierto lo que dices, JMS, el ideal es la separación Iglesia-Estado, cada uno de ellos soberano en su propio campo, manteniendo un diáogo abierto y tolerante en beneficio de la sociedad.
Los maridajes eclesiástico-políticos nunca traerám ni paz política ni credibilidad religiosa.
Solamente oposiciones partidistas.
Miércoles, 30 de mayo
Jesús Espeja
Mariano Fresnillo Poza
Jordi Llisterri i Boix
Pedro Tarquis
Juan Fernandez Krohn
Manuel Mandianes
Alejandro Córdoba
Desiderio Parrilla Martínez
Asoc. Humanismo sin Credos
Josemari Lorenzo Amelibia