Dada la crisis socioeconómica que sufre hoy el mundo entero, como consecuencia de la guera de Irak, que ha hecho crecer la pobreza de los países en vía de desarrollo, ya heridos por la globalización neoliberal imperante, me ha parecido oportuno que nos acerquemos a las encíclicas de los Papas que tratan de la cuestión social.
Estos documentos no dan soluciones concretas a los complejos problemas económicos y sociales suscitados en el mundo, esto atañe a los políticos y los gobernantes con la participación ineludible de los ciudadanos. Lo que los documentos pontificios hacen es aplicar los principios del Evangelio a la realidad creada. Interpretan a la luz de los signos de los tiempos e indican proféticamente las necesidades de la humanidad y cuales son las rutas por las que hay que buscar una paz fundamentada en la justicia.
Las enseñanzas de la Iglesia no se sitúan en un nivel técnico ni político, sino pastoral, pero es preciso tenerlas en cuenta en estos momentos de crisis generalizada. Entre los valores que ella ofrece aparece en primer lugar la austeridad, una virtud que no es "espontánea ni fácil de conseguir. Lo espontáneo es la apetencia de riqueza y del lujo. La sobriedad, por el contrario, es fruto de la educación, una educación de fuertes raíces cristianas.
Pero es difícil conseguir con rígidas medidas exteriores impositivas, si subsiste simultáneamente una publicidad poderosa e incontrolada, que estimula el consumo de bienes innecesarios o de pura ostentación. Las cifras astronómicas que se dedican al fomento de cosas superfluas es una insensatez, cuando la austeridad se impone hoy como algo imprescindible, para que todos los ciudadanos del mundo puedan vivir con un mínimo de dignidad.
Por un elemental sentido de equidad y respeto a las privaciones ajenas -hoy son tan inmediatas las de nuestros conciudadanos como las de los pueblos más alejados-, por no exacerbar la paciencia de los que sufren junto a los que derrochan, para hacer posible el desarrollo económico y social que todos los pueblos anhelan.
El desarrollo de los pueblos depende de la tasa de ahorro, y el ahorro se produce cuando reducen el gasto las personas o grupos sociales que gozan de rentas superiores a sus necesidades. Reducción que puede ser espontánea o forzada. La primera la producen incentivos económicos o motivaciones superiores.
La forzada se da "cuando la insuficiencia del ahorro obtenido libremente en orden a la capitalización de una comunidad determinada obliga a los rectores de la sociedad a utilizar medidas fiscales o socializadoras exigidas por el bien común". Por eso no es lícito eludir el pago de los impuestos con fraudes y subterfugios ni de resistir a la socialización cuando es realmente necesaria.
Menos lícito aún es amparar la evasión en una moral casuística doctrinal y socialmente superada, o justificar la resistencia invocando el derecho de propiedad, que siempre ha de subordinarse al bien común, según la tradición católica y al sagrado derecho a la vida digna de todos los humanos. Hoy sin un sistema fiscal eficiente sería imposible una distribución equitativa de la riqueza.
Y la administración pública sería incapaz de hacer grandes inversiones en sectores sólo a la larga rentables, como el educativo por ejemplo, fundamentales para un auténtico desarrollo. (Véase Ocho grandes mensajes: Rerun novarum, Quadragesimo anno, Mater et magistra, Pacem in terris, Ecclesiam suam, Populorum progressio, Gaudiun et spes, Octogesima adveniens. BAC Minor, Madrid 1974)
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valorando las capacidades de los pequeños agricultores y garantizando su acceso al mercado. Ahora bien, el aumento global de la producción agrícola sólo podrá ser eficaz si va acompañado por la distribución eficaz de esta producción y si se destina primariamente a satisfacer las necesidades esenciales." Las reformas estructurales, y sin lugar a dudas tributarias, deberán incluir un impuesto a la riqueza internacional, de tal forma que no haya hermanos que comiendo opíparamente, olviden que otros se mueren de hambre...acceso a los mercados de los productos de los países periféricos, precisos justo y eso pasa, por quitar los subsidios a las exportaciones especialmente las agrícolas.- Las reformas estructurales que pide su Santidad, implican un cambio de sistema, porque sólo así, será posible la justicia...Gabriel
roca firme e inviolable donde se apoya todo el edificio de los derechos humanos (Discurso al nuevo embajador de Guatemala, 31 de mayo de 2008).
Cada persona tiene derecho a la vida; por eso, es necesario promover de manera eficaz la aplicación de este derecho y ayudar a las poblaciones que sufren por la falta de alimentos a llegar a ser poco a poco capaces de satisfacer las propias exigencias de una alimentación suficiente y sana.
En este momento particular, en el que está amenazada la seguridad alimentaria a causa del encarecimiento de los productos agrícolas, deben elaborarse nuevas estrategias de lucha contra la pobreza y de promoción del desarrollo rural. Esto debe suceder también a través de procesos de reformas estructurales, que permitan afrontar los desafíos de la misma seguridad y de los cambios climáticos; además, es necesario aumentar la disponibilidad de comida, valorando las capacidades de los pequeños agricultores y garantizando su acceso al m...
Sobre las afirmaciones de que trae la miseria convendría repasar, la carta, de su Santidad Benedictus XVI al congreso de la FAO, sobre el hambre en el mundo...
"Ahora bien, ¿cómo es posible permanecer insensibles a los llamamientos de quienes, en diferentes continentes, no logran alimentarse suficientemente para vivir? Pobreza y malnutrición no son una mera fatalidad, provocada por situaciones ambientales adversas y por calamidades naturales desastrosas. Por otra parte, las consideraciones de carácter exclusivamente técnico o económico no deben prevalecer sobre los deberes de justicia hacia los que padecen hambre. El derecho a la alimentación "responde principalmente a una motivación ética: 'dar de comer a los hambrientos' (cf. Mt 25,35), que apremia a compartir los bienes materiales como muestra del amor que todos necesitamos [...] Este derecho primario a la alimentación está intrínsecamente vinculado con la tutela y defensa de la vida humana, roca firme e inviolable donde se ...
Mira Paco, hay algo que te pierde, mejor dicho que te hace perder credibilidad. Tu que eres un devoto de Ortega deberías conocer su opinión acerca de las derechas e izquierdas:
"Declararse de izquierdas o derechas es un síntoma de hemiplegia moral". El asunto hoy dia no es ser de izquierdas ni derechas sino de gente honrada y de gentuza. Examinemos detenidamente las "obras de unos y de otros" actuemos entonces en consecuencia. Ya no vale el modelo. Ni las izquierdas son los pobres ni las derechas los ricos. Reflexiona sobre el asunto y no seas tan ingenuo. Cuando hablas tanto de los pobres ¿Qué sentido le das a la palabra pobreza? ¿Solamente el aspecto material?
Este es el meollo de la cuestión. El vocablo pobreza abarca multitud de situaciones vitales y morales. No deberías ser tan reduccionista:
había que devoverle al cristianismo su verdadera imagen, que se había desfigurado mucho con el paso del tiempo. Y hoy se sigue presentando todavía envuelto en el mito del hombre primitivo y medieval. Un verdadero error que la Iglesia no sabe detectar, de lo contrario lo corregiría. (O tal vez no quiera corregirlo por intereses espúreos y eso sería muy grave).
Os agradezco el aprecio que hacéis algunos de vosotros a mi constancia, aunque sea en el error como dicen Pedro y Miguel Angel. El apoyo de Calleja es un poco de oxígeno para seguir adelante.
Yo comencé a conocer el cristianismo que trato de difundir desde que estudié Sagr. Escrituras con el P. Alonso Díaz en la Univ. de Comillas en Madrid. Entonces era ya párroco en un barrio periférico y pobliqué un librillo inspirado en esas clases y las de otros profesores que seguían esa línea, que titulé Jesucristo en la izquierda. El credo de una parroquia suburbana. Luego me dí cuenta que la gente que acudía a las celebraciones la gran mayoría eran muy de derechas. Pero yo seguí mostrándoles el mensaje cristiano tal como me lo inculcaron en Comillas y ya antes en el Instituto Soperior de Pastoral dirigido por Casiano Floristán, al que acudí el mismo año que lo trasladaron de Salamanca a Madrid. Creo que tantos profesores que estudiaron en Alemania tenían razón. Por tanto había que devolve...
Empieza tu artículo con : "...Dada la crisis socioeconómica que sufre hoy el mundo entero, como consecuencia de la guera de Irak..."
Ya no he seguido leyendo. Pero quiero hacerlo constar. Partes de una afirmación sofista y como consecuencia no doy crédito alguno a lo que sigue.
Aquí toda la culpa es de Bush y de la guerra de Irak. YA SUENA A CACHONDEO...
Don Francisco,
la constancia, como valor moral, que le reconoce mi estimado Calleja, es la mera constancia en el Error.
Aprecio su constancia, pero el socialismo, como ha demostrado el siglo XX, es una fuente de miseria. El bienestar se encuentra en otra parte. Basta de neosocialismo salvaje.
Un cordial saludo,
P:-
Doctrina Social de la Iglesia!
El Evangelio le dice a la Iglesia; la Iglesia le dice a la Jerarquía, la Jerarquía le dice a las Encíclicas; las Encíclicas les dicen a los Predicadores y los Predicadores les dicen a las Gentes… Y qué dicen las Gentes? Esta es la cuestión!
O sea que tu crees que todo los males que padecemos es consecuencia de la guerra de IRAK. ¡ya tenemos un culpable Bush! Después todo se justifica. Las sub primes, el cambio de ciclo económico,la irrupción y acaparamiento de productos energéticos por China, India, Pakistan, en total 2000 millones de personas, no tienen la mas mínima importancia.El problema es Bush. Recuerdo aquellos versos "entréme donde no supe/ y quedéme no sabiendo" Bendito Juan de la Cruz.
Tu constancia, cada día, es como mínimo digna de reconocimiento y apoyo. Gracias.
Miércoles, 30 de mayo
Jesús Espeja
Mariano Fresnillo Poza
Jordi Llisterri i Boix
Pedro Tarquis
Juan Fernandez Krohn
Manuel Mandianes
Alejandro Córdoba
Desiderio Parrilla Martínez
Asoc. Humanismo sin Credos
Josemari Lorenzo Amelibia