El Blog de Francisco Margallo

Domingo

01.06.08 | 10:00. Archivado en Migraciones, Evangelización
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Desevangelizar

Desevangelizar lo mal evangelizado sólo puede significar en América Latina partir para una plena liberación sociopolítico-económica, cultural, integral; sólo puede significar evangelizar liberadoramente los procesos históricos de nuestros pueblos, escribe P. Casaldáliga.

Los procesos de liberación de nuestros pueblos, a la luz de la fe, se incorporan, forman parte, construyen en cierta medida, anuncian, preparan, reciben, esperan...el gran Proceso del Reino.

Puebla también hablaba legítimamente de la "civilización del amor", expresión muy bella, muy estimulante y cristiana, si es plenamente entendida. Sin embargo, tanto en América Latina como en Europa, esa expresión ya se ha diluido en una especie de irenismo que niega la dramaticidad de los procesos históricos que nosotros aquí en América Latina y en todo el tercer mundo estamos viviendo.

A la "civilización del amor" debería añadírsele aquello que con expresión feliz designó el teólogo jesuíta, español, vasco, salvadoreño, Ellacuría, como la "civilización de la pobreza".

_"Descolonizar" y "desevangelizar", conjuntamente...
Quiero expresarte ya desde este primer momento, dice a todos el obispo Casaldáliga, una duda que a más de un lector le asaltará ya desde ahora, con lo poco que llevo dicho, pero que otros muchos experimentarán, inevitablemte, al final de este libro:¿estarás mezclando lo religioso y lo político?, ¿no habrá en todas estas tus palabras religiosas mucha política?

_Quisiera responder a esta posible acusación o extrañeza remontándome al fundamento último, a Dios mismo. (Sin duda que en este contexto de "desevangelización" y de vuelta a las fuentes de nuestra identidad cristiana podemos encajar también la necesidad de rever al propio Dios, de revisar nuestra imagen de Dios).

Nuestro Dios, para que no sea un ídolo, sólo puede ser el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo. Pablo habla del humanismo, de la humanitariedad de Dios que ha aparecido entre nosotros. Yo quisiera interpretarlo en el sentido siguiente. Nuestro Dios es un Dios humano, encarnado. Su Hijo, el Verbo, Jesucristo, Jesús de Nazaret, nacido de mujer, hijo de María, hombre histórico sometido a una cultura, en un tiempo, bajo un imperio...

El misterio de la encarnación, para nosotros, los cristianos, es la expresión máxima de la solidaridad humana de Dios. Jesucristo es la solidaridad histórica de Dios hacia los hombres, con cada una de las personas humanas, con cada uno de los pueblos, con sus procesos históricos.
Nuestro Dios es un Dios humanado, humanísimo, históricamente humanísimo. Para nuestra fe, los derechos humanos son intereses históricos de Dios...

Para nosotros no hay dos historias humanas: una historia profana y al margen de Dios, y otra historia humana sobrenatural que Dios cuidaría, que Dios haría suya. Sin negar lo que tradicionalmente los teólogos han llamado "de orden natural" o "de orden sobrenatural", "de naturaleza" o "de gracia", nosotros confesamos una única historia humana, porque el Dios salvador es el mismo Dios creador...

Esta humanidad de Dios, de Jesucristo, que es el Dios humanado, pasa por un proceso histórico concreto, determinado, de tensiones, de tentaciones, de conflictos con los intereses de los grandes de su tiempo: del imperio romano, del templo, de Jerusalén, de los latifundistas judíos, el legalismo que sometía al pueblo a un auténtico cautiverio espiritual...

Si revemos nuestra imagen de Dios, habremos de revisar también esa idea de religión alejada de la historia (de la única historia), alejada de los hombres, de los pueblos, de sus procesos históricos, de la política...Si creemos realmente en el Dios de Jesús (no digo en otro Dios) no es posible no entrar en política...

Y si creemos en ese Dios, si aceptamos a ese Jesucristo, Dios encarnado, hombre conflictivo, acusado, condenado a muerte, colgado de una cruz, prohibido por los poderes imperiales, religiosos y económicos de su tiempo...necesariamente como Iglesia, como comunidad de seguidores de Jesucristo, habremos de rever también, de revisar, de transformar nuestra propia teología.

O sea, la sistematización de nuestra fe cristiana, la celebración de esta misma que es la liturgia, la administración de esta fe cristiana, de la vivencia de esta fe, que es la pastoral, y la vivencia personal de cada uno de los cristianos de esta misma fe, que es la espiritualidad...
Pedro Casaldáliga, obispo
Al acecho del Reino, 17ss.

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"Somos un Povo de gente,
somos o Povo de Deus.
Queremos terra na Terra,
já temos Terra nos Céus"

(Del prólogo a "Chiesa e Terra in
Brasile". SIAL-ASAL, Roma, 1988)
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4 comentarios


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Comentarios
  • Comentario por Francisco Margallo [Blogger] 01.06.08 | 22:31

    Rivi, más que a los misioneros, la mayoría de ellos dotados de un espíritu grande de abnegación y entrega, Casaldáliga se refiere a la teología y espiritualidad a la sazón imperantes, en las que la vida del más allá primaba sobre la de acá, que quedaba en poder de los más desalmados, que hacían y deshacian a su antojo, cometiendo todo tipo de injusticias y atropellos, sin que la Iglsia hiciera oír su voz profética de denuncia en favor de los derechos de todos los ciudadanos, particularemente de los empobrecios por la avaricia de los poderosos. El con los teólogos del Vaticano II defiende una sola historia sagrada y profana a la vez, toda ella historia de salvación. Lo que conlleva un compromiso político serio, para tranformar el mundo y hacerlo más justo y fraterno, el mundo nuevo que pide
    el EVANGELIO. Esta es la razón de ser de la teología de la liberación en el Tercer Mundo y de la teología política europea en el Primero.

  • Comentario por Gabriel Sánchez 01.06.08 | 22:28

    decirle que si...cediendo a la tentación del Poder.- Gabriel

  • Comentario por Gabriel Sánchez 01.06.08 | 22:26

    Cada vez que los misioneros, respondieron como su maestro Jesús de Nazareth a la vieja tentaciòn del poder,evangelizaron y denunciaron al colonizador explotador... y normalmente se ganaron la persecuciòn y la muerte,si no que le pregunten a los Jesuitas de las reduciones del Paraguay...y eso engendro una Iglesia de la Liberaciòn que ya nacía en el Espiritu, en medio de la ocuapciòn Española...cuando le dijeron si a la tentaciòn del poder y como muchos que llegaron a obispos...lamiendo la bota del colonizador, esos traicionaron el camino de Jesús de Nazareth y desevangelizaron...explicado esto, tiene razòn Dom Pedro...hoy evangelizar es descolonizar, y transformar la globalizacion de globlacolonizaciòn como dijo Frai Beto en Cadiz, en globaliberacion...y es tiempo de que aquella parte de la Iglesia que cedio a la tentaciòn del Poder...(la Española), se convierta y sea humilde (como muy bien puntualizo Frai Beto)(Cfr. Lc.4,6-8)- no existe acto màs explicito de adoraciòn al maligno que ...

  • Comentario por Rivi 01.06.08 | 18:00

    -Si tuviera la ocasión de hablar personalmente con Casaldáliga, al que como persona coherente admiro por tanto ejemplos admirables ha dado y sigue dando con su vida y en su vida, le pediría con sinceridad me solventase algunas dudas que su escrito me ha suscitado.He aquí DOS preguntas:

    -¿Han cumplido o no los millares de misioneros antes que él,tanto en Hispanoamérica como en todo el mundo, a lo largo de los siglos, el mandato de Cristo a sus apóstoles Mc 16,15:"Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura"?.

    -¿En qué se equivocarón y cómo deberían DESEVANGELIZAR?.

Miércoles, 30 de mayo

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