El Blog de Francisco Margallo

Vicios sociales del pasado

30.05.08 | 10:30. Archivado en Sociedad, Política, Migraciones
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Los políticos de oficio desempeñan un papel vertebrador en la vida pública, particularmente los que han accedido al puesto que ocupan a través de las urnas. Según la Constitución Pastoral del C. Vaticano II, han sido elegidos por elección libre de los ciudadanos para procurar el bien común de la sociedad dentro de los límites de la moral.

Obviamente, esto no los inmuniza contra la corrupción, por lo que no es infrecuente que utilicen el cargo que ocupan para servir a sus intereses o los del partido, en lugar de servir honestamente al bien de todos. De ahí que las personas de mayor sensibilidad social insistan en de que la labor del político tiene que estar guiada en todo momento por la justicia y la ética.

Y es que la experiencia nos dice que cuando los vicios sociales han arraigado en los pueblos son difíciles de erradicar. En este sentido hemos de interpretar los casos de corrupción que se han visto y se ven atrapados muchos de los que ocupan responsabilidades en la vida pública, tanto en los departamentos estatales como municipales. (La política del ladrillo ha sido nefasta para el país, tanto como la participación en la guerra de Irak).

A casi todos ellos el pueblo les ha retirado ya su confianza, poniendo de manifiesto así que los intereses del país están por encima de todos los demás, incluidos los del Estado, porque éste no es más que un instrumento al servicio del pueblo.

Lo que es más difícil de resolver dentro de la democracia es esa especie de dictadura que los políticos ejercen sobre las masas, utilizando mecanismos puramente emocionales para movilizarlas. Lo que se ve claro en las campañas electorales, en las que los líderes carismáticos se sirven de la emotividad de la gente, para conseguir el voto mediante promesas que no cumplen muchas veces.

Los políticos deben saber, y es bueno recordárselo de vez en cuando, que la democracia a la que dicen servir se asienta sobre grandes valores o virtudes, y sin honradez en el servicio público estos no son posibles. Por consiguiente, ellos han de ser ante los ciudadanos como la encarnación pura de la ética, en la que cada uno de nosotros se vea reflejado.

Sin embargo, no estaría de más que los mismos ciudadanos nos preguntáramos si no los estaremos induciendo nosoros al comportamiento que les criticamos, con actuaciones semejantes, unas veces, y con nuestro desinterés por la vida pública, otras. Ciertamente, esto no los exime de responsabilidad, pero tamibén es cierto que el político refleja lo que es la sociedad y que es más urgente cambiar los usos de los gobernados que los gobiernos.

Estaría bien que,al menos los cristianos, nos preguntáramos a la luz de la Constitución pastoral del Vaticano II, que mencionábamos al principio, si nos estamos implicando activamente en la vida pública, no para ir contra el Gobierno de turno, sino para hacer un orden social menos viciado, nuevo, que en buena parte es obra de los ciudadanos, creyentes y no creyentes.

Más allá del prejuicio hipócrita de la burguesía del siglo XIX contra la política, el Concilio dice que implicarse en la actividad pública, con el fin de ordenar como es debido la sociedad, es una noble función, ya que un orden social justo guarda relación con el reino de Dios que está entre nosotros ya en este mundo.

2 comentarios


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Comentarios
  • Comentario por Gabriel Sánchez 30.05.08 | 20:43

    El cristiano que falta a sus obligaciones temporales, falta a sus deberes con el prójimo; falta, sobre todo, a sus obligaciones para con Dios y pone en peligro su eterna salvación” G et S. Nº 43.- Pero la tentación a no participar y a sólo denostar a los políticos y la actividad política, lleva inexorablemente a un pensamiento totalitario.- Con cariño Gabriel

  • Comentario por Gabriel Sánchez 30.05.08 | 20:39

    El vértigo del Poder, a veces hace perder la vertical y en casi todos lados la acción política, puede terminar en un grupo pequeño que toma las decisiones, para evitar esto, el pueblo debe participar, a través de los organismos intermedio (sindicales, comisiones-organizaciones de participación popular), porque son el necesario contrapeso y es desde donde se articulo, lo que se ha dado en llamar la auditoria social...y en esto las redes, los foros y los blogs. juegan un papel fundamentalísimo “ El divorcio entre la fe y la vida diaria de muchos debe ser considerado como uno de los más graves errores de nuestra época. Ya en el Antiguo Testamento los profetas reprendían con vehemencia semejante escándalo. Y en el Nuevo Testamento sobre todo, Jesucristo personalmente conminaba graves penas contra él. No se creen, por consiguiente, oposiciones artificiales entre las ocupaciones profesionales y sociales, por una parte, y la vida religiosa por otra. El cristiano que falta a sus obligaciones...

Miércoles, 30 de mayo

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