Antes que arquitectos, ingenieros, abogados o expertos en economía y finanzas somos ciudadanos. Por lo que la asignatura Educación para la ciudadanía es tan importante o más que las matemáticas. La ministra Cabreza tiene razón cuando dice que los alumnos que no cursen esta asignatura no obtendrán el certificado de ESO, Educación Secundaria Obligatoria.
La polémica entorno a EPC, la ha suscitado la Asociación familiar, a cuya cabeza se han puesto su presidente, el cardenal Cañizares y la religiosa de enseñanza Rosa de la Cierva. Todos muy radicalizados e ideologizados. Lo lógico hubiera sido recibirla con entusiasmo, dados el fracso escolar y la violencia en las aulas, que todos lamentamos.
Es lamentable asimismo que un sector eclesiástico, en nombre de no se sabe qué moral, se haya opuesto a dicha asignatura. Debe saber que la Iglesia y el Estado son dos instituciones independientes y soberanas cada una en su campo, por tanto si EPC está aprobada por un Estado democrático es legal y éticamente viable. Además, ha sido recomendada por la Unión Europea.
Incluso el Vaticano II vió ya en su día la urgencia de educar cívica y políticamente al pueblo, especialmente a los más jóvenes, para que todos los ciudadanos puedan cumplir su misión en la vida de la comunidad política (GS 75, 6). Y la misma teología política europea surgida del Concilio corrobora esa necesidad.
La sociedad está por encima del Estado y de la Iglesia, porque es antes y más importante que estas instituciones por venerables que ellas sean. Lo que urge en nuestros días es resaltar los valores ciudadanos, para conseguir que la sociedad sea lo que su nombre indica: armonía, solidaridad, cohesión social etc.
En esta línea va el texto de la EPC, que la población no ha leído ni conoce. Se ha limitado a creer la interpretación arbitraria que han hecho los opuestos a ella por motivos ideológicos y electoralistas, que prefieren que los ciudadanos vivan a obscuras para manipularlos mejor. Sus comentarios no tienen nada que ver con el contenido de la asignatura.
Los objetivos de la educación que propone son:
1. Asumir responsablemente sus deberes en la sociedad, conocer y ejercer sus derechos en el respeto a los demás, practicar la tolerancia, la cooperación y la solidaridad con personas y grupos, ejercitarse en el diálogo afianzando los derechos humanos como valores comunes de una sociedad plural y prepararse para el ejercicio de la ciudadanía democrática...
2. Valorar y respetar la diferencia de sexos y la igualdad de derechos y oportunidades entre ellos. Rechazar lo que suponga discriminación entre hombres y mujeres.
3. Fortalecer sus capacidades afectivas en los diversos ámbitos de la personalidad y en sus relaciones con los demás, rechazar la violencia, los comportamientos sexistas y resolver pacíficamente los conflictos.
Si podeis leer los textos oficiales o resúmenes que se han hecho, comprobaréis que lo que se nos ha dicho no se corresponde con la realidad. Os recomiendo una buena síntesis hecha por Benjamín Forcano: Educación para la ciudadanía y derechos humanos. Una propuesta educativa acorde con una visión huamista cristiana. Ed. Nueva Utopía, Madrid 2007.
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Te agradezco, Fernando, tu valiosa aportación, que nos da nueva luz a los lectores, en un tema tan ideologizado. Siento no poderle decir lo mismo a Migul Angel, aunque espero que algún día nos aporte algo positivo, porque lo que ha dicho hasta ahora no da muchos ánimos. Se le nota que ha estado mucho tiempo haciendo oposición en un partido político. El blog es otra cosa. Se puede hacer una crítica razanada y constructiva a la vez, sin oponerse sistemáticamente a lo que aquí se diga.
En el tema de hoy y en casi todos, me apoyo en el C. Vaticano II, en la teología de él surgida y en Ortega, porque los considero de suma actualidad. Espero pronto ese día, Miguel Angel, amigo muy querido.
¿Qué manual has leído Miguel Angel? ¿Por qué no lo citas? Yo he leido 8 (SM, Santilla, Pearson, Bruño, etc) y son francamente buenos -y realizados por gente muy solvente y honesta, desde Carmen Pellicer, a Jose Antonio Marina, o Reyes Mate,...- en la línea de una educaciòn ciudadana que tenga por base una ética cívica común, esa ética de mínimos para convivir en justicia, sin por ello atropellar la educación ética, en una ética de máximos, o una ética de la felicidad, con valores diferenciales que podrá/deberá trabajar cada familia.
Y al autor del blogg ¡adelante! y gracias.
Querido Paco: He leido lo que dices de la asignatura de educación para la ciudadanía y no salgo de mi asombro.Si has leido algun texto de la citada asignatura, como he hecho yo mismo y mantienes esa postura, no te entiendo. Pero hay algo que me preocupa más y son las afirmaciones que haces tales como que lo legal es lo ético. ¿Desde cuando?
El asunto además no es la asignatura sino el contenido de muchos de los libros editados para la ocasión. Y otra cosa además: Si existen familias que se muestran en contra de ella y quieren ejercer la objección de conciencia. Ni el Gobierno, ni el Papa ni Jesucristo mismo pueden ni deben oponerse a ello. Esto amigo mio se llama libertad. Lo demás atropello, violencia, coacción. De la señora ministra mas le valiera que enseñara a su marido lo que quiere imponer a los adolescentes. ¿o lo hace quizás por eso?
Jueves, 16 de febrero
Pedro Tarquis
Jose Gallardo Alberni
Josemari Lorenzo Amelibia
Ana Bou
Francisco Baena Calvo
Jose Luis Cortés
Salvador García Bardón
Asoc. Humanismo sin Credos
Carmen Guaita
Desiderio Parrilla Martínez