Con motivo de la visita deBenedicto XVI a Estados Unidos se ha contrapuesto el caluroso recibimiento que le dispensó el presidente Bush a la frialdad con que le recibió R. Zapatero en su visita a Valencia en 2007. (J. Manuel de Prada)
A partir de ahí se ha elaborado una frívola reflexión religiosa, que supedita el misterio inabarcable de Dios a la idea que Bush tenga de él, sobre todo cuando este presidente tiene declarada la guerra al mundo. Dios no acampa entre los hombres, porque Bush o un cardenal de la Iglesia hablen de Dios. Ni se destruye su imagen, porque una cultura totalitarista le exluya de la conciencia pública o niegue su existencia.
En EE.UU., refiere el periodista citado, se cree que no se puede fundar una comunidad humana prescindiendo de Dios. Mientras en Europa la existencia de Dios se ha convertido en un asunto irrelevante para la vida pública. En Europa se tolera a regañadientes la existencia de diversas culturas religiosas, siempre que se sometan a los criterios de la cultura laicista. En cambio en EE.UU la existencia de las mismas se potencian como expresión enriquecedora de la ideosincrasia nacional.
No es oro todo lo que brilla, Señor de Prada, el Dios de Bush y sus afines ha muerto hace mucho tiempo. Ellos adoran al becerro de plata o dolar, de ahí no pasan por mucho que finjan. A finales de los años 50 del siglo XX nació en EE.UU la teololgía de la muerte de Dios. (Recientemente ha aparecido una teología de M. Novak que defiende el capitalismo, que es como la cuadratura del círculo).
No hay mayor número de teólogos en todo el mundo que hablen tanto de la muerte cultural de Dios como los norteamericanos. Le podría dar muchos nombres, pero me ceñiré a dos o tres. Cobb dice: o nos acostumbramos a convivir con la muerte de Dios o tenemos que alejarnos de la cultura moderna para proteger nuestra fe tradicional.
Otro teólogo menos radical, Altizer, afirma asimismo: La comprensión del mensaje cristiano hoy ha de ser en forma secular, es decir, laica. Y concluye su argumentación diciendo: la teología de hoy es una teología sin Dios, pues la secularización de nuestra cultura ha hecho que el término Dios carezca de sentido. Y para Vahanian, el síntoma más claro de que Dios ha muerto es la forma cricaturesca con que vive su fe la sociedad norteamericana..
Y es precisamente en la Europa tan denostada por el periodista, en donde nace en los 70 la nueva teología política europea, que es la teología surgida del C. Vaticano II. Su promotor JB. Metz, discípulo predilecto de K. Rahner, disipa los malentendidos sobre la secularización del mundo actual en estos términos: en el proceso moderno de secularidad actúa un impulso genuinamente cristiano.
Lo que significa que el mundo moderno no es hostil a la fe, más bien lo contrario. El poder histórico de la fe acepta la secularidad del mundo y actúa liberando a este, a la vez que se libera a sí misma de sus ancestrales mitificaciones. La secularidad actual no va contra el cristianismo, sino como algo que nace precisamente por medio del cristianismo, que es encarnación en el mundo en todo momento histórico.
En definitiva, con la noción de mundo y la nueva apreciación del orden temporal, que hace el C. Vaticano II desaparece el antiguo régimen de cristiandad que mantenía al mundo en estado infantil, porque lo absorbía la Iglesia.
La secularización imperante actualmente en Europa no es una desgracia para la fe cristiana, en todo caso es una desgracia para las falsas representaciones del cristianismo que se han elaborado en el transcurso del tiempo. De modo que se puede afirmar que la fe sale beneficiada con la secularización y el mundo logra ser lo que dede ser, un mundo libre y autónomo.
Resumiendo diríamos: las dos corrientes teológicas, la de la muerte cultural de Dios nortamericana y la de la secularidad de la nueva teología política europea van parejas. La caricatura de Dios del mandatario norteamericano y sus afines ha muerto, pero él no se ha enterado porque no escucha a los teólogos de su país.
La fe en Europa ha salido fortalecida con la secularidad imperante en ella, porque aunque Dios esté ausente, vive más que nunca en el hombre y la mujer, sus imágenes vivas, que han recuperado los derechos que se le negaron en la etapa de cristiandad por decreto. A pesar de que algunos cardenales y obispos españoles no crean así. Pero el Evangelio lo dice.
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En Estados Unidos se dan los extremos más opuestos a la idea de Dios que se tiene allí. Para unos, como pueden ser los seguidores de Bush, no se puede formar una comunidad humana prescindiendo de Dios, y para otros, un gran número de teólogos norteamericanos hace tiempo que vienen hablando de la muerte de Dios. Tal vez porque durante todo ese tiempo Estados Unidos le ha declarado muchas guerras al mundo, en defensa del dólar en el que por más inri, figura Dios. En sentido contrario hay un teólogo norteamericano también que defiende el capitalismo y descubre raíces cristianas a él. No sé cómo puede hacer conciliable este sistema opresor con el dicho evangélico "no podéis servir a Dios y al dinero.
¿Los americanos nos van a salvar?,¿de qué?,si son unos hipócritas¡,como dice los Evangelios ...sepulcros blanqueados".Cada uno debe salvarse asi mismo;lo que debemos hacer es educar a nuestros hijos en el respeto y la caridad hacia los demás.¿Dónde están los valores de antaño?,hoy prima ser el primero,aunque se pisotee,el dinero-tanto tienes,tanto vales-,los mayores nos molestan,no existe respeto por nada,falta de civísmo,etc.sin valores no somos nada;y eso tenemos que reconducirlo cada uno de nostros.
-El Presidente electo Fernando Lugo, dijo que la política es la expresión más sublime de la caridad.
El ex obispo afirmó su conformidad con las palabras del Papa Pío XI, según el cual "la actividad política es la expresión más sublime de la caridad". "Cambié de actividad pero trato de realizar lo que el papa Pío XI decía, cuando afirmaba que la actividad política es la expresión más sublime de la caridad", manifestó Lugo.
Si tú piensas que es Europa el ejemplo para el hombre religioso moderno, te equivocas.Es precisamente el rechazo a los origenes de Europa como trasunto de la cultura judeo-greco-latina lo que tiene al continente en la situación de caos actual. No obstante personajes de la talla de Blair y Sarkosy, han tomado la bandera reivindicativa de la idea de Dios como fundamento y horizonte del hombre nuevo ante el desafío de lo que se nos avecina. Una Europa mercantilista, irreligiosa, representa quizás mejor que USA la teología de la muerte de Dios. Esta soberbia burócrata y nihilista, amante unicamente del poder y del dinero no tiene futuro. Al final como siempre será el odiado pueblo norteamericano que una vez más nos tendrá que sacar del atolladero.
Comparar las religiosidades europea y americana es meterse en abstrusas nebulosidades.La religiosidad es algo personal y es tan diversa como diversa es la fisonomía de las personas. La religiosidad es como las bolsas de nylon en las que se puede meter la fé, pero sin dejarse troquelar por ella.
Miércoles, 30 de mayo
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