El que fuera director del Fondo Monetario Internacional, Michael Candessus, ha alertado al mundo del peligro que representa para su estabilidad el aumento creciente de la pobreza.
El desnivel, cada día mayor entre ricos y pobres, lo considera moralmente reprobable y explosivo socialmente. No basta, pues, con hacer crecer la riqueza en los pueblos, lo importante es repartirla con mayor equidad.
Ciertamente el discurso del alto financiero está dirigido de manera interesada al dinamismo del desarrollo, porque si se deja a los pobres sin esperanza, la pobreza y la violencia que ella genera socavan los cimientos de la sociedad.
El se siente culpable y confiesa haber estado mucho tiempo en las nubes, porque no se había enterado que desde hacía décadas continentes enteros, como América Latina están socavados por una pobreza generalizada, que reviste muchas formas de violencia, un verdadero volcán activado.
Hace unas décadas la teoría de la dependencia, desde el ámbito de la sociología y la economía, denunciaba en Brasil y Chile, donde se hace oír por primera vez, las tesis desarrollistas y funcionalistas de los gobiernos nacional-populares, ya que ocultaban a la población las dos caras del capitalismo: el desarrollo de unos pueblos necesitaba como condición esencial el subdesarrollo de otros. Es decir, la pobreza de unos países era fruto del enriquecimiento de otros (Sánchez Rubio).
También para la economista Vania Bambirra, la pobreza de los países subdesarrollados era "una consecuencia del capitalismo mundial y, a la vez, la condición del desarrollo de las grandes potencias capitalistas mundiales. Por eso la teología de la liberación denuncia el pecado del mundo, que se expresa hoy en lo que puede llamarse "la pobreza injusta". Y tanto a ella como a las estructuras sociales, económicas y políticas que la sustentan, las considera como la negación del Reino de Dios.
La teología de la liberación defiende que decantarse en favor de la justicia social es una exigencia de la opción preferencial por los pobres que ha hecho el Evangelio. Y aclara que no toda lucha por la justicia es violenta ni lucha de clases; hay una lucha por la justicia que puede ser lícita y obligatoria.
Hasta la jerarquía de la Iglesia puede participar en esta lucha decantándose más por una justicia verdadera que por una falsa paz, que prolonga el statu quo injusto, inmoral y violento. De ahí que esta teología oponga, a veces, la pobreza no a la riqueza, sino a la violencia, la pobreza es "fruto de violencia y despojo". (I.Ellacuría).
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Gabriel Sánchez, militante sindicalista y cristiano, que nos acompaña desde Uruguay, nos ha enviado este doumento del que transcribo hoy la primera parte.
SALID DE ELLA PUEBLO MIO Ap 18, 4
Los datos son alarmantes. En esta Europa del capitalismo de la que forman parte la mayoría de las economías desarrolladas del mundo; en esta Europa que se postula como paradigma de la generación de riqueza y bienestar para sus ciudadanos, nos encontramos con que existen 78 millones de pobres, de los cuales 19 millones son niños. Los datos serían aún peores si se incluyera a los solicitantes de asilo y a los inmigrantes indocumentados.
Hace unos años UNICEF publicó un estudio sobre la población infantil en los pueblos desarrollados que ponía los vellos de punta. Allí nos enterábamos de que, durante la última década, la proporción de niños que vivían en situación de pobreza había aumentado en 17 de 24 países de la OCEDE, esto es, en los 24 países más desarrollados del mundo. Da pánico pensar lo que ha ocurrido en el resto del mundo.
También nos enterábamos de que el porcentaje de niños que viven en situación de pobreza en Estados Unidos es casi el 22%; en el Reino Unido, más del 15% en Japón el 14,3%; en Alemania, el 10,2%; en Francia el 7,5%. Esto es, cuatro de las cinco principales economías del mundo tienen tasas de pobreza infantil por encima del 10%.
En España es del 13%, con el agravante de que la pobreza va en aumento. En la década de los 90 la pobreza infantil aumentó en un 2,7%
Alberto Montero (amontero@ma.es)es profesor de Economía Aplicada en la Universidad de Málaga.
En su blog La Otra Economía.
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Cierto lo que dices Paco, uno mira la realidad desde su ideología y como he dicho alguna vez, decir que no se tiene ideología es un sinsentido... todo lo que hacemos, pensamos y decimos tiene una dimensiòn ideologica, religiosa, cutural etc...Pero tambièn en una estadistica que marca que hay 20.000.000 de niños que pasan hambre, una cosa es el nùmero y otra si te ubicas entre los que pasan hambre.- GAbriel
Está claro que hay estadísticas de izquierdas y de derechas, depende de quien las haga y para quien las haga.
Depende de qué lado de la estadistica estés.- Gabriel.
Las estadísticas son como los bikinis: muestran mucho pero ocultan lo esencial.- Sr Levinston
Miércoles, 30 de mayo
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