En tiempo de crisis bueno es soñar. La guerra de Irak por el petróleo está pasando ya al mundo la factura de una de las crisis económicas mayores de nuestro tiempo. Es comparable a la originada en la transición de la economía feudal a la primera industrialización capitalista.
A esta época nos han hecho retroceder los que marcan los pasos al presidente de Estados Unidos W. G. Bush y los acólitos que le acompañaron en tan nefasta ceremonia, entre los que hay que contar al impenitente Aznar. Todos ellos son partidarios de acumular la mayor riqueza posible en muy pocas manos, para que decidan sobre la vida del resto del mundo.
A esto se opusieron en su día Tomás Moro, un santo recio, y el monje Campanella, por considerarlo inhumano y anticristiano. Ambos detectaron muy pronto la nueva forma de servidumbre que traía el incipiente capitalismo y desde la fe cristiana proyectaron un nuevo orden social justo. La utopía de Tomás Moro en su primera forma renacentista lo que hace es describir ejemplarmente lo que debe ser una sociedad cristiana.
Fueron pocos los cristianos que le siguieron. Los que sí lo hicieron, ya en el siglo XIX, fueron los primeros socialistas Saint-Simon, Owen y Fourier, presentando una nueva forma de utopía. Esta no era de inspiración cristiana en la forma, aunque en el fondo sí lo era, porque pedían una sociedad sin clases, como pide tambián el libro bíblico de los Hechos de los Apóstoles.
Frente a ellos y todos los que les siguieron se colocó el pensamiento antiutópico, que es el defensor a ultranza del orden establecido. Para él, todo proyecto utópico, toda modificación del orden estblecido es totalitaria, porque no deja libertad de fuerzas. Nada nuevo bajo el sol. Es la misma canción entonada en donde ha calado el socialismo virtuoso, que es una de las virtudes públicas de nuestro tiempo, de la que el mundo está muy necesitado
También la teología miope de la época pensaba como los conservadores, porque para ella la salvación definitiva de hombres y mujeres pertenece a Dios. Esto hoy ya no es sostenible a la luz de la evolución de los estudios bíblicos. La salvación de Dios se va realizando en el proceso de la liberación de todas las esclavitudes que pesan sobre la humanidad. Por eso la historia que vivimos hoy es también Historia de Salvación. En todo movimiento de liberación está el Dios bíblico.
________________________________________________
Yo pecador y obispo me confieso
de soñar con la Igleia
vestida solamente de evangelio
y sandalias.
Pedro Casaldáliga
_________________________________________________
Miércoles, 30 de mayo
Jesús Espeja
Mariano Fresnillo Poza
Jordi Llisterri i Boix
Pedro Tarquis
Juan Fernandez Krohn
Manuel Mandianes
Alejandro Córdoba
Desiderio Parrilla Martínez
Asoc. Humanismo sin Credos
Josemari Lorenzo Amelibia