Siempre he visto una íntima relación entre religión y política. Tal vez por eso de que el bien público es una cosa sagrada y hay que gestionarlo muy honestamente.
Tan convencido estaba de ello que nuna he dudado de hacérselo saber, oportuna e importunamente, a los cristianos reunidos en la asamblea litúrgica. Esto me ha ocasionado muchos problemas por parte de los creyentes conservadores, que son los más asiduos al culto y que han ejercido el poder político muchos años.
Mi punto de referencia era siempre Jesucristo, como no podía ser de otra manera, pero como él estuvo siempre de parte de los excluidos de la sociedad y de los que no tienen ninguna influencia en ella, pues no les resultaba agradable lo que oían, sino todo lo contrario. Incluso lo consideraban una perorata de izquierdas ajena al Evangelio.
Ahora entiendo por qué los cardenales y los obispos, que son más astutos que yo, cuando quieren hablar de política se van a la plaza de Colón, cabiendo muy bien todos ellos en las catedrales. Además, los convocados estaban de su parte, porque iban a vapulear al Gobierno socialista ¿por qué entonces eligen ese lugar? No me lo explico, salvo que quisieran montar un espectáculo, como realmente resultó siendo.
Volviendo al tema, estos días ha estado en la pantalla de Periodista Digital(Internet)la foto de Mons Cases, obispo de las Palmas de Gran Canaria, diciendo que la Iglesia no puede estar ausente de la política. Totalmente de acuerdo por las razones expuestas anteriormente, pero lo que no dice es qué tipo de política es la que siguen. Aunque no hace falta que lo diga, porque ya se ve.
Pues bien, yo no me cansaré de decir que la única política que la Iglesia debe seguir, si quiere pemanecer dentro del Evangelio, es la que está al lado de los de abajo en la escala social, defendiendo sus derechos que son sagrados. Por la causa de estos, que son legión en el mundo, entregó la vida Cristo y ella no puede enmendarle la plana, salvo que se excluya de su redil.
La política así entendida fue definida por el Papa Pío XI como "máxima expresión de caridad", por lo que para que sea verdadera ha de ser muy sensible a todas las carencias de la sociedad. Eso explica que los eclesiásticos, en nombre de ninguna creencia o moral, pueden estar al lado de los privilegiados. Pero han de estar muy alerta, porque hay muchas formas de falsificar la política.
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La política es un lugar
donde el cristiano puede verificar
su fe tomando parte activa
en las instituciones
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Ahora estos inmorales que dirigen la iglesia nos dicen que dá igual, que no hace falta apostatar, que no llevan registro. Pero durante 40 años exigían la apostasía para poder celebrar matrimonio civil. Apostasía que luego te negaban y te hacían imposible. No bastaba decir que no estabas bautizado o que renunciabas. Estabas a su capricho. Si conocieras una forma fehaciente de apostatar, te hacías rico. Muy simpática y descriptiva la novela en gallego Unha Falsa Luz, de Xavier Alcalá.
Jacob F., si es verdad lo que dices, tienes razón y así lo has podido manifestar aquí. Pero yo conozco más bien lo que critico en la jerarquía, que actúan lo mismo que los que tú criticas, con el agravante de que los obispos conocen bien el Evangelio y no le toman en consideración, priman sus intereses episcopales o clericales que no son nada evangélicos. Todo está cubierto con un manto espiritualista no cristiano.
Anímate a participar y perfeccionar el blog para encontrar la verdad que es obra de todos. Gracias.
“...La única política que la Iglesia debe seguir, si quiere permanecer dentro del Evangelio, es la que está al lado de los de abajo en la escala social, defendiendo sus derechos que son sagrados...”.
De acuerdo y sin excluir a nadie. Primero los de abajo. Perfecto.
Pero, Francisco, ¿es esa también la política que hace la izquierda que tenemos?
Algunos ejemplos nos dicen que no:
Coches oficiales. Arreglos de pisos con dinero público por valor de 250.000 euros.
Vacaciones con 15 cocineros.
Viajes a Londres de compras, etc. etc.
O también (otra época reciente) uso de un avión para uso de una asistencia a una corrida de toros, mintiendo a la opinión pública... Corrupción y más corrupción.../
¿Para cuándo hablar de esto?
No hay credibilidad. Menos citar indirectamente a la jerarquía de la Iglesia y más aterrizar en los problemas concretos y los usos concretos que con el dinero de todos se hace desde las esferas...
De acuerdo totalmente contigo,lo que hacen estos señores es la politización de la política, valga la redundancia; es el sentido peyorativo de la virtud noble y pública de la política. Me gustaría muho, J.L.,tenerte como contertulio y a otros como tú que puedas traer, os espero.
Una cosa es la participación de los ciudadanos en todas las actividades sociales, incluidas las de la gestión de los bienes y servicios de la comunidad, (así definía Adolfo Suarez la palabra "gobernar"), y otra muy distinta es identificar el mensaje de Jesús con el programa político del PP, como intentan hacerlo Rouco, Cañizares y García Gasco. Eso es politizar.
Miércoles, 30 de mayo
Jesús Espeja
Mariano Fresnillo Poza
Jordi Llisterri i Boix
Pedro Tarquis
Juan Fernandez Krohn
Manuel Mandianes
Alejandro Córdoba
Desiderio Parrilla Martínez
Asoc. Humanismo sin Credos
Josemari Lorenzo Amelibia