La política tiene como finalidad gestionar el bien común de de toda la sociedad de manera solidaria y armónica. Esto vincula a los políticos más a los ciudadanos que al Estado. Sin embargo esto no se tiene en cuenta más que en las campañas electorales.
Es un grave error que debería hacer reflexionar a los políticos, que con la mejor intención, tal vez, creen hacer un buen servicio a la comunidad política contribuyendo al engrandecimiento del Estado.
Los que han estudiado el tema en profundidad tienen muy claro que el Eatado no es más que una máquina al servicio de la sociedad, cosa que se olvida con frecuencia. Me explico, cuando nuestros políticos piensan qué es lo que debe hacerse en España, la mayoría de ellos están pensando en lo que debe hacerse en el Estado y para el Estado.
Ciertamente temas como la economía o la autoridad son necesarios para que el Estado funcione, pero no basta con poseerlas. La verdadera cuestión es la siguiente: esa máquina del Estado con su economía y autoridad ¿cómo va a funcionar, cómo va a actuar sobre la nación, sobre la sociedad?. Lo decisivo en todo momento es la sociedad y no el Estado.
El origen del problema está en que la sociedad, para vivir mejor crea el Estado. Luego éste se sobrepone y la sociedad tiene que vivir para él. Esto, como se ha dicho, lleva al intervencionismo estatal: "El pueblo se convierte en carne y pasta que alimenta al mero artefacto y máquina que es el Estado. Es el esqueleto que se come la carne en torne a él. El andamio se hace inquilino y propietario de la casa".
En síntesis, la tesis central de la filosofía política acerca del Estado es que la nación, la sociedad civil es antes y más importante que el Estado. Hasta tal punto es así que si la sociedad fuera lo que la palabra significa, no sería necesario el aparato artificial que es el Estado, viviríamos tranquilamente en unos usos no estatales.
Pero es necesario, y eso prueba que la sociedad no es propiamente sociedad, sino di-sociedad, o lo que es lo mismo,desorden, criemen, insolidaridad, es decir, que la sociedad está constitutivamnete enferma y necesita el aparato del Estado. En una sociedad así, derecho y Estado son necesarios para poder vivir.
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Hoy hace 28 años del asesinato del Arzobispo de El Salvador, Mons. Oscar Arnulfo Romero.
Juan Pablo II calificó su asesinato como martirio.
Está en trámite su canonización en el Vaticano como un mártir. El obispo Pedro Casaldáliga ya le ha canonizado como "San Romero de América Pastor y Martir". Puede verse la semblaza completa que le hizo el poeta-profeta Casaldáliga aquí en el blog el día 22 Sábado Santo.
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JMS, tienes razón, es un puzle muy complicado. Aclaremos un poco más: Sociedad es lo que se produce automáticamente por el mero hecho de la convivencia. De esa convivencia surgen usos, costumbres, normas, derecho etc. El error es haber confundido la sociedad con la asociación, que es lo opuesto, porque una sociedad no se constituye por acuerdo de las voluntades. El acuerdo de voluntades presupone una sociedad de gentes que conviveven y el acuerdo consiste en precisar la forma de esa sociedad. Tanto el derecho como el Estado, se ha dicho, son "secreciones espontáneas" de la sociedad.
Gran verdad! La gente (socios?) forma la sociedad y la sociedad arma el Estado. Todo es un abigarrado puzle en que la gente y los individuos quedan atrapados.
Bueno es saberlo para resolverlo. Cómo? Las teorías y prédicas para su resolución resultan más complejas y laberínticas que el mismo puzle.
Seguiremos complicando la vida?
Miércoles, 30 de mayo
Jesús Espeja
Mariano Fresnillo Poza
Jordi Llisterri i Boix
Pedro Tarquis
Juan Fernandez Krohn
Manuel Mandianes
Alejandro Córdoba
Desiderio Parrilla Martínez
Asoc. Humanismo sin Credos
Josemari Lorenzo Amelibia