EN LA PASION DE LA PATRIA GRANDE

AMERICA LATINA
Sobre su larga muerte y esperanza
desnudo el cuerpo entero
_la palabra, la sangre, la memoria_´
definitivamente
será mi cruz
América Latina
Dios, pobre y masacrado,
grita al Dios de la Vida
desde esta colectiva cruz
alzada
contra el sol del imperio y sus tinieblas,
ante el velo del templo estrmecido.
Mañana será Pascua
_porque El ya es mañana para siempre_.
(Revestida de llagas y sorpresas,
vendrá por el jardín
la Libertad,
hermanos
Y hay que poner ternura en las quenas despiertas
y quebrar los aromas solidarios
y conminar el miedo del sepulcro
desarmando a los guardias).
Pero hoy todavía es VIERNES SANTO.
Todos somos testigos,
entre dardos y lanzas,
mientras la madre llora sobre el hijo caído
Yo no quiero negarme a ese misterio.
¡Yo no quiero negarte!
América Latina
será mi cruz
definitivamente.
(TE, 62)
VIERNES SANTOdel pueblo,
El Salvador prosigue en su agonía
la Misa de Romero.
Con llanto de esperanza,
el pueblo anuncia el Día
de El Salvador en Pascua.
La estola que tú me diste
se derrama en cada Misa,
por mi cuerpo,
Guatemala...
¡Toda la sangre de Dios,
la sangre de todo un pueblo!
Niña precoz,
hermana primogénita
de la Liberación.
que se conquista.
Niña novia del Día prometido,
bautizada en la sangre,
grávida de esperanza.
Quiero abrazarte, América,
por tu cintura ardiente,
¡Centroamérica nuestra!
Cada India de América
tiene un nombre y un rostro.
Dejadla ser igual a su hermosura,
aun siendo hermana igual de todo un Pueblo.
(CEL 3-12)
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CRISTO ENTRE EL PUEBLO
"Entre cuatro cirios,
clavado al madero,
viene por las calles Padre Jesucristo.
Le abre paso el Pueblo.
Ve al crucificado
como a un compañero...
y con la mirada del que ha comprendido
la pena sin nombre con que había muerto,
lo sigue...,lo sigue...
Se siente el silencio.
Dos hoscas parejas de guardias civiles
lo van custodiando (lo mismo que a un preso),
y la móvil talla, que al andar oscila,
los va bendiciendo.
Los turiferarios, con gestos de enfado,
le van arrojando los golpes de incienso;
y detrás le tocan una marcha fúnebre,
como a uno cualquiera que llevan de entierro.
Se oye el ritmo sordo
que forma en el suelo
el pisar del grupo de hombres que a cuestas
lo van conduciendo.
Como son obreros no van de etiqueta;
pero van tapados por el buen efecto).
La calle es angosta.
Es la medianoche; las luces a trechos.
Nadie hace ruido; y cuando hay alguien que a media voz reza,
se le siente el rezo.
Repentinamente se alza un clamoreo: "¡Páralo!...¡Que pare!".
Lo paran en seco. Y en la madrugada, bajo las estrellas
que aclaran el cielo, sale la quejumbre
de una saeta triste que se mete adentro...
¡Oh aquellas mujeres, que en la faz del Mártir
los cinco sentidos le tenían puestos,
como a sus palabras vi que les brotaba
la perla hecha lágrimas de los sentimientos!
Nuevamente, el Cristo
sigue el derrotero...
Lo paran delante
del Ayuntamiento.
Allí están en público las autoridades (Seriedad, Respeto).
Detrá hay algunos señores, solícitos como camareros.
(No lo son sin duda pues no lo aprendieron).
Como Cristo siempre fue bien educado,
y aunque está cadáver, aún es caballero,
no pasa de largo
sin más miramientos,
sino que se para, da frente, se inclina,
y cuando lo mandan, echa a andar de nuevo.
Y va el pobre Muerto, las carnes desnudas
la expresión agónica volcada hacia el pecho,
entre la compañía que más amó siempre:
entre la del Pueblo.
Díaz Escámez, F. "Cuadro de Semana Santa:
El Cristo, El Socialista 14-4-1927
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Y el Viernes Santo
no podía faltar el poema
que Antono Machado dedicó al
Crugificado.
De AM. se ha dicho que era
un hombre de mucha fe,
uno de los santos no canonizados.
En Andalucía el Cristo viviente
que hay que bajar de la cruz todavía
es el pueblo gitano.
La Semana Santa andaluza
pierde credibilidad mientras
permanezca esta injusticia social.
En Cristo todos somos uno
en dignidad y derechos.
La Igleia andaluza debe denunciar
permentemente, con la libertad
del Evangelio, la injusticia
crónica allí instalada, y no
irse por las ramas contra
la Educación para la ciudadanía,
que recomienda como urgente y necesaria
el C. Vaticano II en GS 75, 6.
LA SAETA (Antonio Machado-JM. Serrat)
¿Quién me presta
una escalera,
para subir al madero,
para quitarle los clavos
a Jesús el Nazareno?
¡Oh, la saeta, el cantar
al Cristo de los gitanos,
siempre con sangre en las manos,
siempre por desenclavar!
¡Cantar del pueblo andaluz,
que todas las primaveras
anda pidiendo escaleras
para subir a la cruz!
Cantar de la tierra mía
que echa flores
al Jesús de la agonía
y es la fe de mis mayores!
¡Oh, no eres tú mi cantar!
¡No puedo cantar ni quiero
a ese Jesús del madero,
sino al que anduvo en la mar!
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Miércoles, 30 de mayo
Jesús Espeja
Mariano Fresnillo Poza
Jordi Llisterri i Boix
Pedro Tarquis
Juan Fernandez Krohn
Manuel Mandianes
Alejandro Córdoba
Desiderio Parrilla Martínez
Asoc. Humanismo sin Credos
Josemari Lorenzo Amelibia