El Blog de Francisco Margallo

EL POLITICO COMO CHIVO EXPIATORIO

16.02.08 | 00:58. Archivado en Política, Migraciones
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El desinterés de los ciudadanos por cuanto a la vida pública se refiere es manifiesto en todos los países donde impera el Estado de bienestar. El culto al cuerpo, el consumismo, los viajes, el ganar más dinero para soportar este tren de vida, absorben de tal modo a los ciudadanos que no les queda tiempo para nada. Lo que revela una gran dosis de materialismo y falta de solidaridad, a la vez que se pone en peligro la libertad de los mismos ciudadanos, porque la veradera libertad lleva aneja la responsabilidad en la vida pública.

En la vena profética de Sartre, que no deja de ser un destello de la impronta divina diseminada por todas partes, la libertad hace a cada uno responsable, no de su estricta individualidad, sino de la humanidad en general: "Nada puede ser bueno para nosotros sin serlo para todos". Pero este deber se ve amenazado en la sociedad de bienestar, porque tendemos a dejar en manos de los políticos profesionales nuestras obligaciones en la vida pública.

Esto lo intuyó ya Ortega cuando dijo: "El español necesita más que nada ser político". Efectivamente, el español es abierto, divertido, religioso, pero no es responsable en su cometido civico-político. Y es que no hemos sido educados durante generaciones en tal sentido y, además, hemos recibido muchos desengaños de los políticos de oficio.

De modo particular la apatía política en los ciudadanos de cultura cristiana tiene su origen en la privatización de la fe y la religión de la burguesía del Siglo XIX, frente a la secularización de la política y la vida pública en general. Entonces se produce la disociación en el cristiano entre vida pública y vida privada. De esta manera la política queda a merced de la fuerza sin moral alguna, por una parte, y por otra, queda la moralidad personal del cristiano sin ningún poder, es decir, sin influencia en la sociedad.

En los pueblos donde impera el sistema democrático esta irresponsabilidad en la vida pública se trata de camuflar mendiante el ejercicio del voto. Con este rito el ciudadano apolítico descarga toda su responsabilidad ciudadana, pasándosela al político a través de la papeleta que introduce en las urnas. El político aparece así como un verdadero chivo expiatorio, porque él va a ser el responsable de todos los males de la sociedad. Y, además, con toda seguridad, ya que cuando los ciudadanos se desentienden de la vida pública, esta degenera inevitablemente.

Con toda certeza cuando se necesitan chivos expiatorios es que falta conciencia ciudadana en las personas. Pero lo más grave es que cuando un pueblo descarga todas sus responsabilidades en los políticos, ese pueblo, en buena medida, ha dejado de ser libre.

6 comentarios


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Comentarios
  • Comentario por rominitaaa 10.09.09 | 17:19

    no m gusto muy largoo

  • Comentario por ana rodrigo 17.02.08 | 10:35

    Margallo, qué tema más interesante has tratado precisamente por estar tan olvidado. La importancia de cada individuo en el voto se enfoca casi siempre como el apoyo a un líder y, por otra parte, como descarga de nuestras preocupaciones ciudadanas. Ahí acabaría nuestro compromiso sociopolítico.
    Pero quizá lo menos tratado, es el cacao mental que los cristianos/as tenemos con eso de ética, por un lado, y moral cristiana por otro. Esta separación de un mismo concepto en dos términos hace que consideremos el ser cristiano como algo íntimo, de puertas para dentro, mientras que la moral de puertas para afuera, parece que tenga que ser otra cosa. Así que llamar cristiano a un político siempre va a resultar sospechoso, máxime cuando en nuestra sociedad el término cristiano está tan desprestigiado.
    Un abrazo.

  • Comentario por Gabriel Sánchez 17.02.08 | 03:34

    y la vida religiosa por otra. El cristiano que falta a sus obligaciones temporales, falta a sus deberes con el prójimo; falta, sobre todo, a sus obligaciones para con Dios y pone en peligro su eterna salvación. (Gadium et spes Nº 43).-

    Por supuesto que forman parte de esas obligaciones temporales las de un buen ciudadano, lo que implican su compromiso político y su participación activa en el mejoramiento de la acción política, y téngase en cuenta que aquí, estamos ante uno de los más duras afirmaciones del Concilio Vaticano II “PONE EN PELIGRO SU SALVACIÒN ETERNA”


  • Comentario por Gabriel Sánchez 17.02.08 | 03:31

    Se equivocan los cristianos que, pretextando que no tenemos aquí ciudad permanente, pues buscamos la futura, consideran que pueden descuidar las tareas temporales, sin darse cuanta que la propia fe es un motivo que les obliga al más perfecto cumplimiento de todas ellas según la vocación personal de cada uno. Pero no es menos grave el error de quienes, por el contrario, piensan que pueden entregarse totalmente del todo a la vida religiosa, pensando que ésta se reduce meramente a ciertos actos de culto y al cumplimiento de determinadas obligaciones morales. El divorcio entre la fe y la vida diaria de muchos debe ser considerado como uno de los más graves errores de nuestra época. Ya en el Antiguo Testamento los profetas reprendían con vehemencia semejante escándalo. Y en el Nuevo Testamento sobre todo, Jesucristo personalmente conminaba graves penas contra él. No se creen, por consiguiente, oposiciones artificiales entre las ocupaciones profesionales y sociales, por una parte, y la vida ...

  • Comentario por miguel angel duque cuesta 16.02.08 | 23:03

    Es mucho lo que Sartre ha aportado a la sociedad del siglo XX. El nihilismo entre otras. Hoy dias sus ideas son antisistema. Sería interesante que se leyese el libro "Intelectuales" de Paul Johnson. De ahí sacaríamos la conclusión que este brillante escritor como persona de valores era una auténtica basura. Si siguiéramos sus exposiciones estaríamos condenados a eso A ser nada.

  • Comentario por JMS.- 16.02.08 | 13:46

    Diste el martillazo en el clavo. pero el clavo tiene poca madera (mentalidad de masas) en que penetrar; en el fondo hay una capa diamantina que hará retorcerse el clavo.

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