El Blog de Francisco Margallo

EL DERECHO AL TRABAJO II

07.02.08 | 07:19. Archivado en Justicia social, Migraciones
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Hoy se tiende a considerar la cultura como cultivo de todo lo específicamente humano. Pues bien, si hay algo específico del hombre es su trabajo, porque es la manera de realizarse como persona: la vida del hombre en la Tierra es un quehacer

El problema de la juventud sin trabajo es precisamente que tiene su vida en plena disponibilidad y no sabe qué hacer con ella. De tanto sentirse libres, los hombres se sienten vacíos. De tal manera es así que que Ortega llega a decir que "una vida en disponibilidad es mayor negación de sí misma que la muerte".

Los teólogos que se han hecho eco del problema coinciden con él en decir que el trabajo no sólo asegura la subsistencia material, sino también reconocimiento social y autoestima personal; es decir, el trabajo conforma la personalidad del hombre.

Pero ¿estamos ante una nueva cultura del trabajo? Porque la revolución tecnológica ya está dando un cambio cualitativo en la forma y la distribución del trabajo. Y esto va a desencadenar una dinámica social que va a afectar no sólo al sistema económico, sino a los hábitos humanos también.

De momento el pleno empleo no va a ser tan generalizado como antes, con lo que los trabajadores tendrán más tiempo para el cultivo personal y otras funciones.

Esto es positivo en cuanto libera un poco al trabajador y facilita la distribución del trabajo. Los mismos sindicatos abogan ya por reducir las horas de trabajo y los salarios, en los más cualificados se entiende, con el fin de que puedan acceder al trabajo los parados. La solidaridad entre los mismos trabajadores tiene aquí un papel importante.

Por otra parte, nos encaminamos hacia unas actividades socialmente útiles, a las que no hemos prestado atención porque no eran rentables: en el campo social, de la sanidad preventiva, discapacitados, ancianos etc.

Se impone igualmente una concepción ética del trabajo en la que no quepa el pluriempleo, sobre todo entre los más cualificados que ya ganan bastante, ni una diferencia tan abismal de salarios entre los trabajadores (empleados) de la misma empresa. Esto último, en la nueva situaciónsin en que nos encontramos la aliviarían ostensiblemente. Es uan cuestión, insisto, de solidadridad.

2 comentarios


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Comentarios
  • Comentario por Gabriel Sánchez 07.02.08 | 22:45

    En Uruguay se han establecido, gracias a Dios, instancias de negociaciòn colectiva y entre los temas a tratar, esta la innovaciòn tecnólogica, los sindicatos, siempre presentamos proyectos, en los que se capacite a los trabajadores que cumplen la funciòn que la innovaciòn tecnòlogica tendrà y luego se tome nuevos si es necesarios y se cuida que la innovaciòn no implique despidos.-
    El desafio que deberemos todos, sobre todos una sociedad desarrollada como ustedes, es lograr compativilizar el empleo con la innovaciòn tecnòlogica...Porque no lo que no entiende las patronales, que es lo mismo para ellos pagarla en sueldos, o en impuestos para la seguridad social de los que no consiguen empleo, pero la diferencia es que la economia se mueve màs y mejor...
    Pero pronto nos enfrentaremos a un desafio mucho màs delicado, la generaciòn de maquinas inteligentes... pero eso ya es otro tema.- Gabriel

  • Comentario por JMS.- 07.02.08 | 10:44

    El tema es amplio y profundo.
    En un principio, sin la privatización de la propiedad, el trabajo buscaba el pan y la vivienda para la familia. Parcelar y privatizar la tierra genera codicia y envidias, debates y peleas. Luego viene el ahorro y la capitalización. La burguesía (ciudad vs. campo) lleva estas pautas hasta el extremismo en que se evidencia que la acumulación capitalista vive de la creación y explotación de la pobreza y de la miseria.
    Hasta dónde puede llegar esta espiral privatista sin romperse?

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