Recuerdo-homenaje
Al recordar a las personas que hicieron posible la transición se ha olvidado al cardanal Tarancón, que fue quien la inició ya en vida de Franco. Con su larga experiencia de obispo cuando llegó a Madrid y pertrechado con el mensaje renovador del Concilio Vaticano II, era el más indicado para preparar el cambio sin sobresaltos en España, aunque algunos hubo.
Pablo VI se fijó en él para que acopañara el cambio político en nuestro país, que desde el Vaticano en 1971 se veía ya próximo, y para introducir las reformas exigidas por el Concilio en las relaciones Iglesia-Estado. El mismo Papa pidió a Franco que renunciara al privilegio (no derecho) de indicar a la Santa Sede los obispos que deberían nombrarse en las diócesis. Desde que este privilegio quedó abolido el régimen comenzó a sospechar de los obispos que se nombraban, pero gracias a ello el episcopado se renovó en poco tiempo y comenzó a aplicarse la doctrina conciliar, en parte nada más. Entonces Tarancón fue elegido presidente de la Conferencia Episcopal, para llevar mejor el timón de la Iglesia española.
Por naturaleza el cardenal tenía un carácter dialogante y conciliador, cosa que otros no tienen. El solía decir que los obispos son "pontífices" en el sentido etimológico de la palabra, es decir, constructores de puentes. Su misión es tender puentes entre fe y razón, Iglesia y Sociedad, una generación y la siguiente, conservadores y progresistas.
Pero los puentes es lo primero que se derriba en las guerras, por eso cuando la extrema derecha se percató de las reformas "peligrosas" que se estaban introduciendo en España, comenzó a atacarle por instigador. A pesar de todo, entre 1966 y 1975 se desarrolló mucho la relación Iglesia-Sociedad y la preocupación por los problemas sociales alentados por el Vaticano II. Incluso se consideraba imposible la evangelización, si antes no se clarificaban algunos problemas humanos referidos a la libertad, la cultura y la justicia social.
Esto hizo que creciera el descontento de la ultraderecha contra él, hasta tal punto que en el entierro del General Carrero Blanco asesinado por ETA
llegó a gritar "Tarancón al paredón". Por lo que terminado en cortejo fúnebre, el cardenal salió precipitadamente hacia Castellón su tierra natal donde permaneció unos días.
Muy conflictivo fue también el documento de la CE "Iglesia y Comunidad Política". Ya antes de que se conociera su contenido, se le consideraba opuesto al régimen, por lo que estuvieron a punto de ser expulsados de España los tres obispos que lo redactaron. Lo que ese documento defiende es algo tan fundamental como la pluralidad de opciones políticas, las cuales son legítimamente compatibles con la fe. En el se dice que una misma fe puede llevar a compromisos políticos diferentes, por lo que la pluralidad de opciones políticas es parte integrante del bien común.
Miércoles, 30 de mayo
Jesús Espeja
Mariano Fresnillo Poza
Jordi Llisterri i Boix
Pedro Tarquis
Juan Fernandez Krohn
Manuel Mandianes
Alejandro Córdoba
Desiderio Parrilla Martínez
Asoc. Humanismo sin Credos
Josemari Lorenzo Amelibia