En la entrega de premios que llevan su nombre, en 1992, el Príncipe de Asturias, remontándose a los filósofos griegos, nos dió su primera lección de política, una lección breve pero rica en contenido:"Para que imperen la libertad y la justicia la política debe estar subordinada a la moral". Es una concepción de la política muy distinta a la que protagonizan muchas veces nuestros políticos.
No es que yo me postre ante la cultura griega, que tiende a sacralizar la obra muerta, pero la concepción de la política que tenían Platón y Aristóteles me parece insuperable y estamos aún muy distantes de tan alto ideal. Para el viejo Platón, el secreto de la sociedad ideal que tanto añoramos hoy radica en que la política esté sometida a la moral, la cual, a su vez, ha de transparentar la justicia.
Y para su discípulo Aristóteles, es la justicia la virtud propia del hombre/mujer, por lo que cuando prescinde de ella se hace el último de los animales. En su razonamiento la política es una necesidad social. Esta alta concepción de la política que tienen los más grandes filósofos no ha sido asumida todavía en los pueblos, de ahí que la sociedad no sea lo que su nombre indica, cohesión social, solidaridad.
En la misma línea de los filósofos griegos Ortega incluye a la política entre las virtudes públicas que hemos de practicar, más allá de las privadas, si queremos vitalizar la sociedad y redimir al honbre/mujer de nuestro tiempo. ¿Cómo es posible que hayamos prostituido una virtud tan noble y tan necesaria? ¿Cómo puede haber tantos casos de corrupción entre los políticos? ¿Qué explicación puede darse?
Sencillamente que la virtud no ofrece más que trabajo y sacrificio, lo que es poco atractivo, y que vivir en justicia no reporta beneficios suficientes para dar un salto cualitativo en la sociedad. Entonces se abandona la esencia de la política, que es búsqueda y gestión del bien común y se nos ofrece como política la consecución del poder a toda costa, ignorando a los ciudadanos a los que deben servir. Esta es la mayor negación de la política que puede darse, lo que suele suceder cuando se está en la oposición. Torpedear continuamente las iniciativas del Gobierno en un sistema democrático perjudica mucho a la sociedad y es la negación del caracter moral de la política por el que abogaba el Príncipe.
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Etoy de acuerdo con jovi, el problema es complejo, tanto que yo mismo dudé un poco en poner la palabra moral que se presta a confusiones y que se apropia la Iglesia. Por mí hubiera puesto mejor ética, que además es más elegante como dice la propia etimología, pero opté por respetar la frase del Príncipe. Posiblemente él hoy hubiera empleado la palabra ética.
isabel también tiene razón en lo que dice sobre política parlamentaria y que el papel de la opsición no es "apoyar", sino critical al Gob. De acuerdo en esto, pero yo me estoy refiriendo al torpedeo sistemático en toda esta legislatura que ha tenido la oposición. Eso no es hacer política, que se hace también desde la opsición. De lo contrario quien sale perdiendo siempre es la sociedad, que a algunos políticos eso no les preocupa.
La política debe estar subordinada a la moral. Ahora bien, ¿a qué moral? ¿a la moral natural? ¿a la moral revelada? ¿a la moral consensuada?
Los políticos y legisladores han de legislar para todos, no sólo para los creyentes. Los creyentes sabemos ya cómo hemos de obrar y no hay una ley exterior a nosotros que nos lo diga: Dios la ha grabado en nuestro corazón.
El problema es complejo.
Me parece que "torpedear" las iniciativas del Gobierno no es una frase que se ajuste a un criterio muy democrático de lo que se entiende por política parlamnetaria, porque no es labor de la oposición "apoyar" las iniciativas del gobierno de turno, ,sino criticarlas y combatirlas si no se ciñen a lo que la oposición considera adecuado. Y esto es aplicable a cualquier Gobierno, y a cualquier oposición sean estos ambos del signo que sean. No creo que se trate de confundir, más bien creo que está Vd. confundiendo los conceptos de moral política ostensiblemente, que por supuesto, no es lo mismo que decir ostentóreamente.
Miércoles, 30 de mayo
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