Un sector de la Conferencia Espiscopal Española le está echando un pulso al Gobierno de Rodriguez Zapatero sin justificación alguna humana ni divina. El congreso sobre Educación para la ciudadanía, organizado por la Fundación García Morente y el CEU en Madrid los días 26 y 27 de junio pasado, lo hizo patente.
La primera ponencia "Enseñanza religiosa y educación para la ciudadanía" estuvo a cargo del Cardenal Arzobispo de Toledo D. Antonio Cañizares, que decía tener el respaldo de toda la CE., aunque luego se víó que no todos los obispos estaban de acuerdo.D. Antonio es el típico obispo batallador que rechazaba Isabel la Católica, a que se refirió A. Ortega pocos días antes en la presentación del libro "Iglesia ¿qué dices de Dios?" del presidente de la CE. Mons Blazquez, hombre manso y conciliador.
Yo participé en ambos eventos y pude comprobar que el batallador había contagiado a un sector del episcopado, motivado tal vez por la presión de grupos poderosos más que por razones teológicas, como ha sucedido otras veces en la historia de la Iglesia. La misión de los eclesiásticos, evidentemente, no es declarar guerras ni estar en connivencia con quienes las organizan.
La actitud del sector del episcopado que se opone a la asignatura Educación para la ciudadanía no es razonable, dado el fracaso escolar de muchos alunnos y tanta violencia como existe en los recintos escolares.
Lo lógico le repliqué yo al cardenal, es haber recibido gozosos esta asignatura, porque con ella pueden solucionarse algún día estos problemas. No es razonable ni verdad que con ella se expropie a la familia su deber de formar la conciencia moral de sus hijos, como dijo el presidente del Foro de la Familia. En todos los ponentes, excepto en los representantes del Ministerio de Educación se detectaba la añoranza de la situación de cristiandad del pasado, cuando la Iglesía influía en el Estado.
Los dos ponentes que hablaban en nombre del Ministerio, D. Luis Gómez Llorente, exministro, y D. Alejandro Tiana, Secretario General del Ministerio de Educación y Ciencia en la actualidad, que han consagrado toda su vida a la educación, eran conscientes de estar ante un auditorio que se oponía al proyecto del Ministerio. Sin embargo, se mostraron muy respetuosos y trataron de despejar algunos malentendidos. Gómez Llorente, no obstante, manifestó que lo que más le había dolido es que se dijera de esa asignatura que con ella trataban de imponer el espíritu nacional del antiguo régimen, con todo lo que ellos habían luchado contra él. En la exposición de ambos quedó claro que la controvertida asignatura no era invención del ministerio español, como explicara en su día la exministra San Segundo, sino del Consejo europeo y que había sido aceptado mayoritariamente por la UE.
Los dos ponentes, que sienten un gran aprecio por el niño, sujeto de la educación, estaban convencidos de que la nueva asignatura le va a beneficiar mucho y que no se opone a la de religión, porque son asignaturas distintas, aunque haya alguna relación entre ellas y otras asignaturas que también educan en valores. Tampoco se trata de adoctrinamiento, ni de ocupar el lugar de los padres en la educación moral de los niños,como se ha dicho. La educación se realiza en diversos ámbitos, afirmó convencido A. Tiana, y la familia tiene la primera responsabilidad de educar a sus hijos en valores desde la infancia.
Toda esta polémica no existiría si los eclesiásticos hubieran asimilado la doctrina de la Constitución Pastoral sobre la Iglesia en el Mundo actual(Gaudium et spes)del C. Vaticano II que dice: hay que prestar atención "a la educación cívica y política, que hoy es particularmente necesaria para el pueblo, y sobre todo para la juventud..." (GS 75, 6).
Miércoles, 30 de mayo
Jesús Espeja
Mariano Fresnillo Poza
Jordi Llisterri i Boix
Pedro Tarquis
Juan Fernandez Krohn
Manuel Mandianes
Alejandro Córdoba
Desiderio Parrilla Martínez
Asoc. Humanismo sin Credos
Josemari Lorenzo Amelibia