Invierno europeo en París
14.12.11 @ 02:30:00. Archivado en Artículos en Diario Sur
Los retornos a una ciudad en donde se echó un cuarto de siglo nos suelen convertir en buscadores de aquellos rincones que habían escapado a la curiosidad del que redujo su vida cotidiana a los lugares comunes. Llegó el invierno europeo de París y me encontré protegido del ambiente que anuncia el frío por la calidez y por la calidad de los debates de la Academia Europea de Ciencias, Artes y Letras, que preside un eminente físico que mide el espacio con modelos matemáticos, sabedor de poesía, arte, filosofía y lenguas. Capaz de afirmar que una Europa en prospectiva y en perspectiva jamás encontrará una fusión en la diversidad si la solución queda reducida a planes económicos y financieros. Esta es la opinión del Pr. Connerade, que profesa en el Imperial College de Londres y en la Universidad de China Oriental ante el desafío de ir descubriendo la estructura del espacio y siempre a la espera de que un día le llegue, nos llegue, el mensaje tan anhelado de vida y cultura en los más allás del Planeta. En el entretanto, Bruselas intentaba 'poner orden' en los asuntos domésticos cuyo desenlace ya conocemos: se rompió la fragilidad del mecanismo. Reino Unido, potencia económica y aliado privilegiado de los Estados Unidos por idioma y otros intereses mundiales, además de detentor del arma nuclear y del derecho de veto en el Consejo de Seguridad de la ONU, abandona definitivamente 'el club' de una Europa unida que se nos representa ahora más inquietantemente desunida. El británico no quiso hacer más concesiones de soberanía e incluso parece desear recuperar partes o el todo de la soberanía que había cedido. Tres países, por demás, habrán de consultar a sus ciudadanías o a sus parlamentos -(¿sólo tres?)-- para ratificar el acuerdo intergubernamental sacado con calzador por Sarkozy y Merkel, aunque, en realidad, puede afirmarse que el texto con algunos retoques emanó de la soberanía parlamentaria de Alemania. A la Europa de los pueblos que modelaron su historia se le ha raptado, es de suponer de momento, su piedra angular: la diversidad de sus culturas. La intervención quirúrgica de urgencia se inspiró en el 'protocolo' que los mercados han impuesto, abriéndose una vía a la austeridad (no precisamente la 'calvinista'), a los recortes generadores de desempleo y a una navegación financiera imprevisible en donde parece harto difícil la creación de empleo y la generación de industrias culturales. El clásico Maurice Godelier fue muy explícito en su libro 'Racionalidad e irracionalidad de la economía'. ¿Había otra alternativa a la decisión de Bruselas? Con toda probabilidad, parece que sí. Pero los intereses 'nacionales' han prevalecido reforzando un marco estrictamente neoliberal de intercambios económicos y financieros con concesiones de soberanía (evidentemente unos han cedido mucho más que otros). Se tiene la impresión de que Europa se ha convertido en un macrohospital con un grupo crónico nada despreciable que acudirá a sus servicios de reanimación con la cartilla de pobre en la mano. El tratado intergubernamental firmado en Bruselas bajo la sordina de fuertes desequilibrios, no sólo económicos sino de poder, ha marginado una vez más, en lugar de integrarlo, al sustrato de la diversidad socio-cultural que sentó las bases de la 'vieja' Europa y que había definido a grandes rasgos su propia 'especificidad' en el concierto de los pueblos y las naciones a escala mundial. El tiempo, los meses por venir, nos dirá hasta qué punto el 'modelo' sobre el que se basó el último tratado fue el acertado para superar la crisis prescindiendo paramás 'inri' de la diversidad cultural.
Invierno europeo en París. Corre la zozobra por el tratado de Bruselas que, dicen, ha impuesto Alemania y se ironiza, a la ligera, sobre las decisiones de la Pérfida Albión. El Sena continúa habitable y navegable. Es también 'el río que nos lleva' (¡enhorabuena José Luis Sampedro!). En el XVII y el XVIII se deslizaba por sus aguas una gran parte del abastecimiento de París. El 'ancien regime' llegó a coexistir con las ideas liberales del enciclopedismo. En el ambiente cabaretero y no por ello menos gastronómico de 'La Petite Chaise', fundado en 1680 -hoy el más antiguo restaurante de Paris-, habituales comensales como el regente Felipe de Orleans y el cardenal Dubois compartían nocturna complicidad con los hasta entonces plebeyos. Fue el primer cabaret literario de París. En 1686 comenzó el café 'Le Procope', al que sólo fui una vez en mis 25 años de París, presa hoy de un turismo barriolatino que logró guillotinar -nunca mejor dicho por su antiguos visitantes Robespierre, Danton y Marat- la calidad que no los precios.
Un 8 de diciembre en París bien vale un paseo con París. Los Campos Elíseos en son de paz. La Torre Eiffel ante un Campo de Marte festivo sobre la hierba escarchada. Los edificios del Patrimonio Histórico reluciendo sus mejores y atenuadas luces. En la calle del Templo (misterio aún no desvelado de los Templarios) se comentan los misterios de Bruselas y llegan hasta los cementerios de Montparnasse y de Père Lachaise. Los ciudadanos de París debaten mientras observan los precios de los juguetes que no podrán regalar a sus hijos en estas fiestas sin 'joyeux Noël'.
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Francisco J. Carrillo
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