EN EL DÍA DE LAS FUERZAS ARMADAS
29.05.11 @ 21:28:32. Archivado en Tradición y modernidad
LAS FUERZAS ARMADAS EN MISIÓN DE PAZ
Cuando la ONU creó el departamento encargado de las Misiones de Paz, que no está solamente representado por los “Cascos Azules”, respondía a una necesidad: interponer fuerzas armadas, bajo la bandera de las Naciones Unidas, en el marco de conflictos políticos que se convirtieron en guerra abierta generalmente por conflictos surgidos de reclamaciones territoriales, es decir, ampliación de fronteras incluso con ocupación de nuevos espacios de soberanía nacional. Sobre ello tuve la inmejorable ocasión de conversar, en varias ocasiones, con el que fuera amigo, compañero y subdirector general de la ONU, responsable de esas misiones, el eminente especialista en Derecho internacional, Hédi Annabi, cuya vida arrebató el terremoto de Haití en acto de servicio como Representante Especial del Secretario General de la ONU. Intervenciones de los “Cascos Azules”, formados por Mando y tropas de los Estados miembros de las Naciones Unidas, han demostrado su eficacia y su eficiencia en numerosas partes del mundo. Por citar un solo ejemplo, en el sur del Líbano fronterizo con Israel en donde soldados de España incluso dieron sus vidas por la paz. Hay otras modalidades de misiones de paz que, una vez autorizado el uso de la fuerza por el Consejo de Seguridad de la ONU, sus efectivos están a las órdenes de un mando coaligado. Es el caso de la operaciones en Libia o en Afganistán, por no mencionar que dos con participación de las Fuerzas Armadas españolas.
En el mundo, la vieja doctrina “si quieres la paz prepara la guerra” sigue vigente en algunos países; otros han evolucionado hacia otra perspectiva: “si quieres la paz prepara tu defensa”. La doctrina se abre a un abanico cada vez más restringido de posibilidades: “la paz no es sólo ausencia de guerra”. Aquí se abre todo un debate, iniciado por Japón, sobre “el desarrollo humano” en la resolución de conflictos.
La apreciación del papel que juega las Fuerzas Armadas en las áreas democráticas del mundo ha cambiado sustancialmente. De ello no está ausente la influencia de la globalización y de los poderes supranacionales, no solamente internacionales (Consejo de Seguridad de la ONU), sino regionales (Unión Europea) u organismos con más extensión como la OTAN (con Estados Unidos y Turquía).
La complejidad de un mundo globalizado incluye, no solamente los conflictos entre países (sobre todos los ex coloniales con trazado arbitrario de fronteras en el momento de la descolonización), sino también una serie de redes invisibles que actúan sin ambigüedades contra el derecho establecido y contra el “derecho a la paz”: Me refiero en particular a la diversa gama de terrorismos, al tráfico ilícito de armas, al tráfico ilegal de capitales, al tráfico de seres humanos incluido el tráfico de órganos y al incremento del tráfico de niños, al tráfico de drogas, al tráfico de minerales llamados estratégicos, a las mafias que combinan sus múltiples negocios con estar al servicio del mejor postor para ejecutar personas por encargo. Son “males” que emergen de las sociedades actuales. La tarea para erradicar esas actividades criminales a gran escala es ardua, comenzando por esa utopía razonable que se consigna en el Acta Constitutivas de la UNESCO: cimentar los cimientos de la paz en la mente de los hombres.
Hoy no cabe la menor duda que las Fuerzas Armadas y los Servicios de información (en España, el CNI), tienen ante sí la tarea de contribuir a fondo a la “defensa” de nuestro territorio y de los intereses nacionales, se encuentren donde se encuentren, en un marco cada vez más amplio resultado de nuestras alianzas políticas y militares a nivel internacional. En esa labor de “defensa”, las tareas preventivas, que van de la mano también de la diplomacia preventiva, encuentran un punto de apoyo fundamental en el rastreo de la información para desarticular las redes de extorsión y de terror e identificar a las cúpulas mafiosas y de organizaciones terroristas ya con una mano en el armamento químico no convencional.
Esa acción sostenida, callada, compartida con nuestros aliados, que ignoramos porque ha de ser así, que lleva a cabo las Fuerzas Armadas y el CNI, se encuentra en el fondo del iceberg cuya punta visible la veremos el Día de las Fuerzas Armadas, presidido por el Rey Don Juan Carlos. Junto a la modernización de los Ejércitos, la alta tecnología de los armamentos y la formación moderna del Mando, no hay que olvidar se encuentran miles de soldados dispuestos a defender la paz, aquí y en donde quiera que fuere, así como otros miles invisibles, y que no desfilan, que velan noche y día por esa misma paz, la paz que merecen los ciudadanos en una democracia muy avanzada.
Las Fuerzas Armadas cambian al ritmo del cambio de las sociedades. Dieron el salto a la modernidad como lo dio España. Sus zapadores abrieron nuevas fronteras para entrar de lleno en las coordenadas de la democracia. Sus soldados comprendieron que morir en acto de servicio en Afganistán o en el Líbano es también morir en acto de servicio por España. Así las cosas, el Día de las Fuerzas Armadas ha de ser también un día más de la fiesta democrática para todos.
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Francisco J. Carrillo
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