Hace apenas unos días que el astrofísico Stephen Hawking llegó a deducir 'en laboratorio' la no existencia de un Creador de los universos. Saltaron los plomos de todos los teletipos del planeta Tierra. Ignoro si también dejaron de funcionar los disyuntores en otros planetas y en otros universos. Años atrás, a otro astrofísico, Hubert Reeves, al plantear la hipótesis razonable de que la vida llegó a esta misma tierra traída por el polvo de las estrellas, no se le cayeron los anillos de gran científico al responder en sus coloquios de divulgación a la pregunta del millón: ¿Vio alguna vez a Dios en sus numerosas investigaciones? Se atrevió a responder: «No me repugnaría imaginar que una mano esté empujando la expansión del universo». (O de los universos, añadiría).
>> Sigue...
Al comienzo de los 70 corría por librerías un ensayo del escritor, diplomático y político francés Alain Peyrefitte sobre el futuro despertar de China. China ya se despertó. La salida del oscuro túnel maoísta se ha realizado en poco menos de 20 años. El embajador Eugenio Bregolat ha analizado en 'La segunda revolución china', con brillantez y conocimiento del 'terreno', el complejo proceso político-económico por el que ha atravesado China en estos últimos años para transitar de un comunismo cerrado a una economía de 'mercado regulado' con casi un 80% de sector privado y un actual 9% de crecimiento del PIB. La nueva 'propiedad familiar' de la tierra beneficia a 800 millones de habitantes de los 1.300 millones de población global que representa una quinta parte de la población mundial. Apenas 4 grandes ciudades chinas suman la población total de España. China se ha convertido en una 'superpotencia' y en el primer país exportador del planeta. En pocos años se convertirá en la primera economía del mundo. De hecho así actúa con Estados Unidos, pudiéndose hablar de un G-2 que diseña, sobre todo a nivel financiero, los destinos de la tierra.
>> Sigue...