Con Mario Vargas Llosa en un itinerario del deber de la memoria
06.03.10 @ 19:55:56. Archivado en Sociedad y cultura
Artículo publicado en el Anuario de la Real Academia de Bellas Artes de San Telmo
(www.realacademiasantelmo.org)
DESDE la carretera de montaña se oteaba un panorama de belleza. Todo era sorprendente. La naturaleza hacía años que se había revestido con los colores mutantes de las alturas. Atrás quedaba Salzburgo con la recreación imaginaria; apenas a treinta kilómetros de distancia. La subida a las cimas filtraba la realidad de la ciudad de Mozart como una maqueta en la que sus contrafuertes estaban apuntalados por partituras acumuladas, sedimentadas por la erosión del tiempo, por la paz que llega de la mano de los horrores de la guerra como las visiones de Kieffer o como las angustias poéticas de Paul Celan.
¿Adónde nos llevaba a unos amigos de la música ese camino angosto, esa subida balizada por indicadores en alemán, esa minuciosa obra de ingeniería, metro a metro, peldaño a peldaño como aquella acongojante subida a las cimas del Monte Sinaí que laboriosamente construyeron día a día las tropas napoleónicas? El vértigo de los precipicios se confundía, sin solución de continuidad, con los partos multicolores de la naturaleza que impone su ley cuando pretendemos acelerar los pasos o el motor del vehículo para llegar lo antes posible y tocar el cielo.
Francisco J. Carrillo
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