La herencia de Claude Lévi-Strauss
20.11.09 @ 18:32:36. Archivado en Artículos en Diario Sur, Diversidad cultural
UNA noticia esperada, una muerte anunciada, que nos causa profunda tristeza. Claude Lévi-Strauss, desde la antropología fue probablemente el más grande pensador contemporáneo que hace unas horas aún estaba entre nosotros, ha muerto a la edad de 101 años. Intentó, como él decía, «poner orden» en el mundo de la ideas modelando un 'método' para mejor comprender e interpretar la historia de la humanidad y para ofrecer nuevos enfoques a la filosofía, al contraponerles un contenido que fue descubriendo a través de los hechos naturales y de sus innumerables estudios e investigaciones sobre las sociedades 'primitivas'. Descubrió un hilo conductor que fue una fuerte hipótesis de trabajo sobre la unidad de la especie humana: la prohibición del incesto tanto en las sociedades 'primitivas' como en la 'evolucionadas'. Su libro 'Las estructuras elementales del parentesco' constituye la referencia clave para poder comprender la dimensión universal de su pensamiento. Para él, la historia no se limita a una sucesión de 'hechos' (como la filosofía a una sucesión 'ideas'), sino hay que reescribirla acotando sus estructuras muy diversas, y así interrelacionarlas. No se trata de hacer 'anti-historia' o 'anti-filosofía', sino ir encontrando los contenidos dispersos a través de la evolución de la humanidad, confrontarlos y articularlos para llegar a una visión de lo universal, de lo que los une a partir de sus especificidades. El descubrimiento del tabú y la prohibición del incesto en las sociedades 'primitivas' (Amazonas, Brasil) o de las actuales sociedades 'evolucionadas' que, cual 'instinto natural', cierra la vía a la endogamia y la abre al mestizaje planetario, es una de las bases más sólidas de la diversidad cultural y de la unidad de la especie humana; es una importantísima aportación a la unidad en lo universal.
Cuando, en 2004, tomé posesión como Académico Numerario de la Academia de Bellas Artes de San Telmo, vertebré mi discurso en torno al 'desconocimiento del otro'. La clave de ese discurso estaba en la cita que hice de Claude Lévi-Strauss: «Los esquemas mentales del adulto divergen según la cultura y la época a la que pertenecen; pero todos están elaborados a partir de un fondo universal infinitamente más rico que aquel del cual dispone cada sociedad particular. Al nacer, cada niño lleva consigo, en forma embrionaria, la suma total de las posibilidades de las que cada cultura y cada periodo de la historia se limitan a elegir una parte, para mantenerlas y desarrollarlas. Al nacer, cada niño lleva consigo, bajo forma de estructuras mentales esbozadas, la totalidad de los medios de que dispone la humanidad desde tiempo inmemorial para definir sus relaciones con el Mundo y sus relaciones con el Otro». Lévi-Strauss es, sin la menor duda, el precursor científico, con el desarrollo de su 'método de análisis estructuralista', de lo que hoy ya ha sido reconocido por la comunidad internacional a través de la UNESCO como 'las especificidades de la diversidad cultural' en donde no solamente basar el diálogo inter-cultural, sino la comprensión de las razones de fondo de la igualdad esencial de los seres humanos ('las potencialidades' y 'los medios' de ese niño al nacer). Claude Lévi-Strauss desmonta, porque su aportación hace evolucionar el pensamiento, toda falacia sobre la jerarquía de culturas. Las diferencias que puedan existir y constatarse no se encuentran en el 'origen natural', sino que son el resultado de la elección y de la combinación de los seres humanos en sociedad; esas diferencias son originadas por la libertad y generan libertad. Aquí se encuentran las raíces de la diversidad y de la pluralidad de culturas, y en manera alguna de una jerarquía basada en el origen natural de los seres humanos. Me atrevería a afirmar que si los astrofísicos pretenden, en suma, situar al planeta Tierra en un contexto 'universal', Claude Lévi-Strauss, logró, con su 'método', situar al ser humano en la diversidad de sus contextos como premisa fundamental para el desarrollo de un nuevo humanismo, basado en la unidad de la especie humana y en la diversidad cultural en donde la libertad encuentra su natural caldo de cultivo cuyo ejemplo más notorio son las civilizaciones y la evolución del pensamiento, incluso las guerras y la ambición competitiva sin límites cuando cesan la comunicación entre los seres humanos y una regulación universal de esas mismas ambiciones. Los trabajos de Lévi-Strauss 'revolucionan' sustancialmente la metodología de las ciencias sociales y humanas, incluidas las llamadas ciencias económicas y ecológicas que han de dotarse de nuevos instrumentos para diseccionar la globalización de los procesos económicos y financieros y sus efectos interdependientes y colaterales.
Claude Lévi-Strauss, con sus incalculables trabajos a través de 101 años (mantuvo su lucidez hasta el final), nos ha permitido acceder a una visión global en la que el ser humano, inseparable de su contexto, es el eje sobre el que gira el presente y toda proyección de futuro. Su herencia está aún por conocerse en su totalidad. Deseo, antes de finalizar estas reflexiones, intentar compartir con Laurent, su hijo, buen amigo y compañero, su dolor por la muerte de un padre que todo lo dio por la humanidad y que nos legó un mensaje inconmensurable: las bases para poder asentar la paz tan anhelada por los habitantes de este mundo tan agitado por las ambiciones sin límites y tan contradictorio por la cerrazón sin fronteras.
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Francisco J. Carrillo
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