Bermejo-Garzón: acoso a un derecho fundamental. (Reflexión retrospectiva)
27.02.09 @ 16:02:50. Archivado en Personajes
Quizá me equivoque al no lograr llegar al quid de la cuestión. Quizá vea los hechos que acontecen en el país con demasiada distancia. Pero no llego a comprender, porque quizá mis limitaciones son inconmensurables, que pueda abrirse la caja de Pandora cuando menos uno lo espera. No llego a encontrar razón alguna ni fundamento para que en una jornada cinegética, campestre, de esparcimiento, le sea prohibido a un ministro de Justicia encontrarse con un juez, a un rabino con un canónigo, a un empresario con un banquero, a abogado con su colega defensor de la parte contraria, a un delegado de urbanismo con un constructor... Los ejemplos serían infinitos como infinitas son las artes de la cetrería. Y los ciudadanos perplejos, muchos de ellos desorientados y confusos, espectadores ante una parodia de Auto de Fe propia de tiempos medievales. En base a qué regla de tres puede apelarse al público interdicto cuando representantes de los Tres Poderes, en horas de asueto, coinciden en una jornada de caza mayor o menor!? No hay dictamen alguno, ni divino ni humano, que pueda impedir tales encuentros ni sancionarlos. Tengo la impresión, como ex jurista y como miembro de la ciudadanía pedestre, que se ha acosado a un derecho fundamental, el de reunirse libremente sin traba alguna, derecho por demás amparado por la Constitución. Ojo avizor, la ciudadanía no es adicta a este tipo de montajes y el buen sentido (el seny para los catalanes) la lleva a contemplar, pasiva, como se caen por sí mismos los castillos de naipes, que no son precisamente “tigres de papel”.
Francisco J. Carrillo
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