Un G-2 en perspectiva
06.11.08 @ 06:09:01. Archivado en Artículos en Diario Sur, Estados Unidos
PRAGMATISMO absoluto en Shanghai ante los resultados electorales americanos y euforia ponderada en las expectativas de la bolsa. Ese es al ambiente que pude percibir ayer en la gran ciudad china tras conocer la victoria de Obama. El gigante asiático es consciente de que compartirá el poder en la dirección del planeta con los Estados Unidos de América, lo que nos permite regresar, hoy más que ayer, al calificativo de superpotencias con sus monedas -el yuan y el dólar- artificialmente devaluadas. China hará todo lo que esté en sus manos para que la economía estadounidense se relance y Estados Unidos, si llegase el caso, haría lo mismo con China pero no con Europa. He aquí una de las claves para comprender la crisis financiera mundial, y sus graves efectos en las economías reales que ya se van dejando sentir con agudeza. Ni Estados Unidos ni China necesitan de Europa para navegar entre los afilados acantilados de la crisis. Sin embargo, Europa sí necesita de ellos dos.
Las medidas que se han adoptado en Europa para salvar bancos y depósitos de los ciudadanos se han traducido en decisiones gubernamentales de 'cada país'. En realidad, el único poder supranacional europeo que incide en la crisis es el que se expresa en las decisiones del Banco Central Europeo sobre las tasas de interés. Hace unos días, el ex primer ministro francés Michel Rocard, con la lucidez y competencia que le caracteriza en temas económicos, declaraba ('Le Monde', 2/11/08) que poco o casi nada se está haciendo en favor de la economía real aunque considera positivas las medidas para evitar bancarrotas de bancos, lo que habría incidido en una cadena de hechos muy negativos, comenzando por la descapitalización de la ciudadanía. Rocard cree que en la salida de la crisis se encuentra la relación dialéctica entre distribución de la riqueza y valorización de los salarios. (¿Pocos dirigentes se han referido a este tema!). Rocard opina que los que han provocado la crisis financiera han cometido un «delito contra la humanidad» y propone la creación de un 'Directorio Monetario Mundial' para estabilizar el sistema, que estaría integrado por cuatro o cinco (sus palabras textuales): «El dólar, el euro, el yuan chino, la rupia india y, quizás, el yen» (cito). Es revelador que se refiera al yen como una posibilidad no necesaria. Soy totalmente solidario con este enfoque rocardiano en donde casi por vez primera una voz muy cualificada de Europa se refiere a la importancia capital del yuan chino y de la rupia india en el funcionamiento de la economía mundial.
La gran capacidad de decisión de los presidentes de China, Estados Unidos e India se contrasta con la dispersión de decisiones políticas, económicas y financieras de ese otro gran espacio, de ese otro gran polo mundial, que es Europa con una modena sin duda sobrevalorada. Estos hechos que definen una evidente 'relación de poder' a nivel mundial van a pesar de forma determinante en los debates y en las reservas que se expresarán en la reunión económica del G-20 (grupo integrado por los países del G-8 y por países con economías emergentes) que ha sido convocada por Bush para el próximo 15 de noviembre, e influirán de manera decisiva en todo proyecto de reforma en profundidad del Fondo Monetaria Internacional, del Banco Mundial y de la Organización Mundial del Comercio.
China acaba de firmar el más importante acuerdo económico con Taiwan, que ayuda a desactivar considerablemente ese conflicto ante la opinión pública norteamericana sin por ello renunciar a los temas de soberanía. El tema del Tíbet es más de reconocimiento de las especificidades nacionales de ese pueblo que de 'independencia teocrática'. El Dalai Lama nunca ha pretendido ser presidente del Tíbet. Las 'espiritualidades orientales', contrariamente al error de apreciación muy frecuente incluso entre los ilustrados europeos, no están en las bases de proyectos de estados teocráticos. El Dalai Lama busca libertad de expresión en sus monasterios y en la especificidad cultural-espiritual tibetana. Pero no busca el poder político. Y se sabe que sus 'conversaciones' con los dirigentes chinos se han restablecido, sobre todo, durante y después de los Juegos Olímpicos. Por otra parte, Obama se encontrará con 'asuntos pendientes', como el tema nuclear en Irán (China hoy, más que Rusia que se le acerca cautelosa pero decididamente con su gas, podría intervenir ante Irán como lo hace con Corea del Norte). La 'neutralidad' de China en Afganistán y en el Oriente Medio podría contribuir a encontrar soluciones a través de terceros caminos, con importantes proyectos de desarrollo. Y no se habría de excluir que tras la retirada de las tropas americanas de Irak, de aquí a un par de años como apuntó Obama durante la campaña electoral, entrase China para ayudar a la reconstrucción de ese país, inspirándose en su ya acumulada experiencia en grandes obras de infraestructura y en construcción de ciudades en África y en algún país árabe. La presencia económica de China en toda el África Negra ha desplazado a las antiguas potencias colonizadoras, al tiempo que los Estados Unidos también se encuentran con China en territorio africano. Las economías productivas occidentales no pierden de vista, ni un solo instante, a los mercados chinos. El Extremo Oriente y todo el sudeste asiático se van articulando en los mecanismo económicos y financieros de China e India hoy más que de Japón (las crisis financiera mostró menos márgenes de maniobra en la economía japonesa). Las proyecciones del PIB de India y de China a medio plazo superan a las de los Estados Unidos y a las de Europa.
Estos datos son reveladores de unas 'relaciones de fuerza' a nivel mundial que son las que van a definir sin duda alguna las nuevas normas reguladoras del sistema económico-financiero mundial. En ese contexto surgirán nuevas alianzas o se consolidarán o se deshacerán las ya existentes. Como hipótesis razonable, derivada de la actual situación mundial, un eje económico, financiero y político entre Estados Unidos y China (ya se habla en círculos económicos de un nuevo G-2 integrado por esos dos países), que constituirá la mayor concentración mundial de poder con retroalimenciones importantes con India y Rusia. La Unión Europea todavía está demasiado dividida y con políticas exteriores a nivel de cada Estado europeo, lo que le resta peso específico a nivel mundial, y lo que realza, por contraste, el buen 'modelo' de regulación seguido por España, comentario que he escuchado en el WTC de Shanghai. La reciente superactividad del presidente Sarkozy para lograr que Europa tome medidas de saneamiento de bancos y otras de carácter macroeconómico, dejando su aplicación a nivel de cada Estado, resultó eficaz al tiempo que confirmó las limitaciones del sistema. No se han decidido medidas europeas contra el creciente paro en Europa, o para reforzar el poder adquisitivo, o para que todos los bancos sin excepción -de depósito o de inversión- remuneren todos los depósitos y todas las cuentas corrientes de todos los ciudadanos en calidad de lógica y justa redistribución de riqueza-beneficios... En suma, no se han tomado medidas europeas para relanzar a las economías reales, incluso para salvarlas, como se han salvado a entidades financieras y bancarias.
En el Centro Financiero Internacional de Shanghai reconfirmé mis hipótesis, aún caliente la elección de Barack Obama a la presidencia de los Estados Unidos de América, de que China y Estados Unidos les tocó en suerte -quizás a pesar suyo- asumir la responsabilidad compartida para dirigir -y sin duda, corregir- la actual globalización planetaria, revalorizando la seguridad humana y, en particular, la seguridad alimentaria.
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Francisco J. Carrillo
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