El realismo romántico de Félix Revello de Toro
01.03.08 @ 20:44:28. Archivado en Artículos en Diario Sur
La década de los 50 pretendió imponer y generalizar una estética muy particular en la que, los matices y los contornos se marcaron con el signo de la herencia de una pintura de exaltación de los desgarres de las guerras: la gran guerra y la de España. El retrato no fue una excepción aunque, al mismo tiempo, surgieran otras corrientes como contrapunto al culto a la personalidad inspiradas en los movimientos pacifistas o contra las guerras: las influencias del Bahaus, el dadaísmo, el cubismo con ramificaciones transversales (Picasso, Juan Gris, Braque...), surrealismo (Dalí, en particular). El joven Félix Revello de Toro, en España, asumiendo el hilo conductor de la pintura clásica española de Villa y Corte, y del romanticismo del XIX, va definiendo su propio estilo en la perspectiva de lo que llamaría un realismo romántico. Fue en ese momento de inicio cuando conocí a Félix Revello de Toro. Medio siglo de distancia al filo de una evolución estética apenas perceptible, de la mano de un mortero de colores tenues, que hacen posible que una fuerza estética se cree como una alternativa más, significativa y significante, al realismo soviético. En tal contexto no es arriesgado afirmar que se dio una “alianza estética” entre aquellas corrientes revulsivas del arte contemporáneo más arriba citadas y el retrato de Revello de Toro. El mercado del arte lo confirmó con una gran celeridad. Y la crítica especializada, también.
Los personajes de Félix Revello de Toro se diluyen, se disuelven, casi se confunden con las sucesivas mezclas hasta que se puede llegar a percibir a sus cuadros-retratos más a través de totalidades que de signos de identidad y de características propias. Ni exabruptos ni culto a las personas que “reposan” en los lienzos con perfiles de baja intensidad. ¿Hablar de magia? Todo artista que se precie es mágico. Y Félix logra con serenidad evitar la distorsión, que encuentra su máxima expresión en la compleja construcción (y él no podía ser constructivista) de sus bodegones. Incluso sus dibujos rompen con el academicismo (Academia Veneciana) para desafiar el fondo blanco sin que el contraste sea un elemento fundamental sino más bien aleatorio.
El realismo romántico también era necesario en los primeros años de Félix Revello de Toro aunque en aquellos entonces no nos diésemos cuenta. Y han sido necesarios 50 años para consolidarlo y para definir la especificidad de un pintor en la historia del arte. Al lograr esa especificidad estética, el pintor, creando, se creó, y pasó a ser un signo indiscutible de su época que es la nuestra. ____________________________________________________
Francisco J. Carrillo
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