Realpolitik en Oriente Próximo
24.09.07 @ 15:02:50. Archivado en Artículos en Diario Sur, Israel-Palestina
EN el instante mismo en que era asesinado en el Líbano el diputado Antoine Ghanem así como otros nueve ciudadanos libaneses, con un saldo adicional de 50 heridos, me encontraba en el noreste de Israel, en Metula, ciudad en los bordes mismos de una interminable línea fronteriza altamente protegida por un corredor vallado con verjas metalizadas, dotadas de material electrónico y de abundantes torres-vigías de considerable altura. La Tsahal (el ejército israelí) no me impidió acercarme hasta el impresionante cercado.
A poco metros, observé la tierra del Líbano. Y a pocos kilómetros imaginé a las fuerzas de interposición de la ONU (la FINUL), entre las que se encuentran los soldados españoles. Algunos de ellos dieron la vida por la paz. Momentos antes, había atravesado la región del Golán, con fuerte presencia militar en estado de alerta, tras haber hecho una parada en Jericó, hoy territorio bajo la Autoridad Nacional Palestina, después de un lento recorrido por la frontera electronizada que separa Israel de Jordania a pesar de que ambos países firmaron relaciones diplomáticas. En estas zonas del Oriente Próximo lo peor puede ocurrir en cualquier momento, como así fue con el asesinato de Antoine Ghanem y de nuestros soldados, a quienes dediqué un sentido pensamiento.
Casi sumultáneamente al asesinato del diputado libanés, Israel declaraba a la zona de Gaza como «territorio enemigo» porque allí manda Hamás.
Las fuentes bien informadas afirman que Israel, oficial u oficiosamente, está «en conversaciones» con Siria, Hizbolá, Hamás e, incluso, con Irán. (De paso conviene recordar que Israel posee la bomba atómica y es un país clasificado como el más desarrollado de la región, equivalente al desarrollo europeo). Como telón de fondo, hay «encuentros sucesivos» entre el primer ministro israelí Olmert y el presidente de la Autoridad Nacional Palestina, Mahmud Abbas, cuya sede se encuentra en Ramala, visita que dejé pospuesta para otra ocasión ya que la combinación del nuevo año judío, el Ramadán y la festividad del Yom Kippur (Día del Gran Perdón judío), no aconsejaban mi desplazamiento.
¿Quiénes son los que realmente quieren la guerra y, por consecuencia, la continuación de atentados y soluciones militares? La respuesta a esta pregunta puede explicar la fuerte protección de fronteras y la seguridad interior en Israel. A mi entender, detrás de las ya conocidas organizaciones, como Hizbolá que parece concentrarse en la 'política interna' libanesa además de haber sido 'alejada' de zonas fronterizas (todo es relativo) por la FINUL, o como Hamás, hoy día 'cercada' en la zona de Gaza, hay que señalar a la nebulosa de Al Qaeda que, en cualquier momento, puede llevar a cabo un atentado preparado en la clandestinidad en Jordania, en Siria o, incluso, desde Irak; atentado del que Al Qaeda podría, a través de la desinformación, hacer responsable a palestinos o a libaneses chiíes de Hizbolá. Creo que esta es una de las claves para el gobierno israelí. Los muros que Israel ha construido así como la alta seguridad en sus fronteras alejan (pero no es imposible) acciones mortíferas de Hamás. Aunque la seguridad se relativiza cuando se habla del tipo de armas que circulan entre movimientos no controlados, como así ocurrió con la 'sorpresa' del alcance de los misiles que disponía Hizbolá durante la última guerra del Líbano, a lo que contribuyó sin duda la desproporcionada respuesta militar israelí cuando Hizbolá secuestró a tres de sus soldados. Los últimos misiles lanzados por Hizbolá llegaron hasta Haifa (precisamente en el Monte Carmelo no lejos de la universidad, como he podido verificar personalmente in situ). ¿Quién facilita estas armas y quién las hace circular por ese mercado negro invisible? ¿Mafias? ¿Estados? ¿Siria, Irán, los depósitos existentes en la insurgencia iraquí? Todo es posible. Como ya fue posible que Al Qaeda se hiciera presente en el ajedrez del Oriente Próximo (de donde estaba ausente antes de la calamitosa guerra de Irak, que convirtió a este país en un avispero incontrolable), con su 'propia guerra' en la que no 'perdona' a los regímenes que califica de «vendidos a Occidente» como Jordania, ahora Israel, Egipto, Túnez, Argelia, Marruecos... (Credo fue Al Qaeda del Líbano quien asesinó a los soldados españoles de la FINUL). Para ser lo más objetivo posible, hay que añadir que Siria e Irán combaten con toda firmeza toda influencia o infiltración de Al Qaeda.
El nudo gordiano de la desactivación de cualquier solución militar en el Oriente Próximo pasa por la creación del Estado de Palestina. (La pacificación en Irak es harina de otro costal). En estos momentos se trabaja sin descanso, desde varios ángulos que buscan sinergia, para la convocatoria en noviembre próximo de una Conferencia internacional -(con participación de Israel y la Autoridad Nacional Palestina, más la Unión Europea, Rusia, Estados Unidos, con las dioplomacias desplegadas de Francia, España y el itinerante Tony Blair)- que finalmente de luz verde al Estado de Palestina. Incluso se comienza a comentar reiteradamente que Jerusalén-Este sería la capital de dicho Estado, capital reivindicada sistemáticamente por los palestinos. Queda por resolverse la 'unidad' de los palestinos, hoy divididos en territorios ya autónomos con relación a Israel: una parte de Gaza bajo la autoridad no oficial de Hamás; otra parte, en Cisjordania (con ciudades tan significativas como Jericó y Ramala, entre otras), bajo el gobierno oficial de la Autoridad Nacional Palestina, cuyo presidente es Mahmud Abbas.
Los encuentros entre Olmert, primer ministro de Israel, y el presidente Abbas están sin duda apoyados por numerosas 'comisiones bilaterales' que estudian minuciosamente los aspectos fundamentales: fronteras, seguridad, refugiados palestinos, retorno de judíos del mundo a Israel, corredores que unen a los trozos territoriales, capital del nuevo Estado... sin olvidar un tema tan importante como es la utlización de las aguas del Jordán, fundamental para ambos países. ¿Cómo se resolverá políticamente el problema de la hoy escindida Gaza, gobernada por Hamás y que no reconoce a la Autoridad Nacional Palestina? Es un tema muy complejo que muy probablemente será resuelto por unas nuevas elecciones generales palestinas tras la eventual creación del Estado de Palestina en la 'Conferencia' de noviembre próximo, lo que haría disminuir la tensión pero no erradicar todas las otras hipótesis de violencia ni neutralizar de inmediato a los otros actores que podrían seguir estando interesados en una permanente desestabilización de Oriente Próximo como base de un peligroso equilibrio de poderes sobre un barril de pólvora.
Esa perspectiva de 'realpolitik', si no es acompañada de un sólido trabajo escolar de educación para el desarme, de una revisión de los manuales de historia para una comprensión progresiva entre israelíes y palestinos, de unos programas de cultura de paz, así como de una masiva ayuda y cooperación internacional para el desarrollo que hagan posible que los palestinos accedan a un digno nivel de vida, vería sumamente fragilizado su proceso de consolidación. He podido constatar, y no solamente en Jerusalén, los fuertes anhelos de paz de una sociedad civil que espera decisiones políticas (con concesiones, compromisos y consensos) que la saque del actual círculo infernal.
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Francisco J. Carrillo
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