La casa de Picasso: notas de historia viva
25.10.06 @ 05:17:05. Archivado en Artículos en Diario Sur, Diversidad cultural
Puede afirmarse, sin riesgo a equívocos, que los preliminares de la “internacionalización” de Málaga a través del arte fue una de las casas en donde habitó Picasso, la de la plaza de La Merced. El hecho tuvo lugar corriendo el año de gracia de 1975.(De ello dejé constancia en Picasso nació un día en una casa..., en “Sol de España”, Málaga, 15-4-1975).
El azar hizo que el entonces director general de la Unesco, Amadou-Mahtar M’Bow, realizara un desplazamiento en privado desde Nerja a la ciudad de Málaga para visitar el entornode esa casa y contemplar la fachada, no sin dejar de advertir aquel rótulo de una pollería que marcaba el ritmo de una cotidianeidad y de unos estilos que definían a una ciudad con un tejido social en proceso de zarandeo, y menos de sinergia, gracias a la irrupción del turismo. Fui el único ciudadano de Málaga testigo presencial de esa visita, aparte los agentes de seguridad que acompañaban a M’Bow. A partir de esas fechas, acompañé el proceso de “internacionalización” de la Casa de la plaza de La Merced hasta convertirse en “Centro Internacional de Información y Documentación sobre Picasso” que, ulteriormente, se transformaría en la Fundación Municipal “ Picasso Casa Natal”.
Me consta que el entonces director general de la Unesco quedó muy interesado por el tema. El 4 de septiembre de 1979, el entonces alcalde de Málaga, Pedro Aparicio, envía una carta a la Unesco solicitando el patrocinio internacional para dicha casa. (Desde 1977, el expediente “Picasso/Málaga” estuvo depositado en mi despacho del Palacio de la Unesco en París, para seguimiento y reactivación, llegado el momento). Dos nombres claves quedan vinculados a esta “internacionalización”: Aparicio y M’Bow. Sin el manifiesto interés, tesón y perseverancia de estas dos personas, no se habría dado dicha “internacionalización”. La ciudad de Málaga agradeció posteriormente la firme determinación de Amadou-Mahtar M’Bow al responder favorablemente a la solicitud del alcalde.
El pleno municipal acordó dar el nombre del eminente intelectual senegalés a una plaza en el interior de los Jardines Picasso, muy cerca de la escultura de Berrocal, no lejos de la plaza Manuel Alcántara y tangencial ella de la avenida de Andalucía. (Buena compañía). A pesar del cainismo posindustrial que aportó también casposidad (neologismo urbano de Teodoro Gross para la renovación del diccionario de la RAE) , -y que llegó más tarde-, la Málaga de entonces hizo gala de aquel dicho: “es de bien nacido ser agradecido”, así como de su divisa “hospitalaria”, finura, elegancia y sensibilidad por las artes de aquellos munícipes con el primus inter pares a la cabeza, su primer edil, intelectual reformador de las artes mayores y de la menores al servicio de la ciudadanía.
Por decisión del primer mandatario de la Unesco, el “asunto Picasso/Málaga” se somete, primero, al Consejo Ejecutivo de dicha Organización; después a la 21ª reunión de la Conferencia General, reunión intergubernamental compuesta por representantes plenipotenciarios de los Estados miembros, que tuvo lugar en Belgrado, en 1980. (Supe que llegaron presiones de Madrid para que dicha Asamblea optara a favor de la “conmemoración de Goya”, lo que, de haber prosperado, hubiese excluido a la “conmemoración Picasso”, porque dos patrocinios para un mismo país no era de uso y costumbre de la Organización internacional. La “diplomacia unesquiana” logró que el “asunto Picasso” prevaleciera).
La Conferencia General de la Unesco aprobó finalmente, por unanimidad, una Resolución (la R.4/17), en la que se pedía al director general de la Unesco:
1º) Organizar de un coloquio-debate intenacional de “Homenaje a Picasso (en él participaron especialistas de todas la regiones del mundo, siendo invitados de honor Pedro Aparicio, alcalde de Málaga, e Iñigo Cavero, ministro de Cultura).
2º) Acuñar la Medalla de Picasso (dentro del programa numismático de la Unesco, la dicha medalla fue diseñada por Miró con maqueta concebida por Joan Gardy Artigas, haciéndose constar en ella el nombre de Málaga).
3º) Editar un cartel (con impresión del nombre de Málaga, en el que se reprodujo la pintura-mural “La caída de Ícaro”, la mayor que hizo Picasso, situada en el edificio principal de la Unesco en París).
4º) Editar un número extraordinario de “El Correo de la Unesco” sobre Picasso. 5º) Apoyar la creación de un Centro Internacional de Documentación, Investigación e Información Pablo Picasso, (se añadió la palabra “investigación”) en la ciudad de Málaga. -El director general de la Unesco dirigió numerosas cartas personalizadas a todos los países del mundo, solicitando que se enviara copia de libros, escritos, grabaciones, reproducciones, etc, sobre o de Picasso al Ayuntamiento de Málaga. Aquí se encuentra el origen del actual fondo documental de la Fundación Municipal Casa Natal. Además, la Unesco envió a Málaga, en misión oficial, del 14 al 20 de diciembre de 1982, a Marilyn McCully, la autora de Els Quatre Gats y de A Picasso Anthology, para:
a) Determinar la estructura del Centro y definir un método apropiado de documentación y clasificación de los materiales, en concertación con los centros de documentación sobre Picasso en Barcelona y en París.
b) Preparar una bibliografía exhaustiva de libros y documentos sobre Picasso, de particular interés para el Centro picassiano de Málaga. –El resultado de esta misión fue un informe de 53 páginas con 17 recomendaciones que la Unesco transmitió al Ayuntamiento de Málaga para su utilización.
Aunque lo que narro a continuación nada tienen que ver con el apoyo de la Unesco a la “internacionalización” de la casa Picasso en La plaza de La Merced de Málaga, hace referencia a dos “hechos” históricos que merecen ser citados en fecha tan relevante como es la del 125 aniversario del nacimiento de Pablo Ruíz Picasso: Antes de que España ingresara en la Unesco, Picasso formó parte de la delegación española del gobierno republicano en el exilio a la 1ª Asamblea General de la Unesco (1946).
Por otra parte, cuando España fue admitida en la Unesco (1953), Picasso envía una carta de protesta por el hecho de que la Organización internacional reconociera a un gobierno dictatorial y antidemocrático, que negaba la libertad de expresión, entre ellas, la de creación artística.
Cierto es que Picasso anduvo de casa en casa desde el día que nació en Málaga hasta ese otro día que murió en “Nôtre-Dame-de-Vie”, su casa letal de Mougins envuelta en la cálida brisa del Mediterráneo francés. Y en Francia fue enterrado y, por demás, en un lugar por él muy querido. ¿Y cómo no recordar su otro mar que baña la ciudad de Dinard en donde se calcula pintó más de 140 cuadros con Jersey como horizonte marino navegable?
No creo que Picasso estableciera una mitología de los lugares, de sus entornos y de sus tejidos vivos que hicieron posible que él llegase a disolver el concepto de la evolución de “su arte”. Pero más cierto es que en una se nace y en otra se muere. Enemigo el autor de estas notas de esa mitología lugareña, -como le aconteció ayer-, tampoco hoy puede escapar, coincidiendo con el 125 aniversario de la luz que vio nacer Picasso en Málaga, a la rememoración de tal acontecimiento, feliz para unos e infeliz para otros, desde esa dignísima caja de resonancia de las pasiones de un artista cual es el “Museo Picasso Málaga”, cuyas formas y colores fueron el acicate para hilvanar estas referencias de historia viva.
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Francisco J. Carrillo
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