Por qué algunas empresas sacan partido a las redes sociales y otras no

Por qué algunas empresas sacan partido a las redes sociales y otras no - Ernesto del Valle

 

Las decisiones de la PYME española en materia de inversión en medios sociales suele estar condicionada por la búsqueda de resultados inmediatos y fácilmente medibles, expresados en forma de ventas.

¿Tiene sentido? Sí y no.

La clave está en el tráfico

Vender a través de la Redes Sociales no es vender “en” las redes sociales.

Las empresas que ya han aprendido las reglas del juego, bien sea por propia experiencia o por la intervención de agencias especializadas y consultores, lo saben:

Las redes sociales NO son el lugar donde vendes, sino el espacio desde donde diriges tráfico, físico o virtual, al lugar donde SÍ vendes.

Por otra parte, no debemos olvidar los objetivos de branding (comunicación de marca). Aunque a muchas medianas y pequeñas empresas les cueste “verlo”, lo cierto es que:

El hecho de que un potencial cliente conozca y valore una marca HOY es el primer paso para conseguir una venta MAÑANA.

Muchas empresas, agobiadas por la crisis, toman decisiones como si no hubiera “un mañana”.

Medir y medir

Desde un punto de vista analítico, el verdadero problema está en la dificultad para poner en relación directa el conocimiento de la oferta por parte del cliente con la decisión de compra.

Cuando un cliente acude a un espacio físico a comprar, ¿cómo saber si lo ha hecho gracias a la información que ha visto en Internet? ¿Cómo saber si un cliente te elige a ti y no a otro gracias a tu inversión en tu marca?

Estos dilemas no son nuevos; hace más de un siglo que son el caballo de batalla de las agencias de publicidad, especialmente de aquellas especializadas en empresas pequeñas y medianas.

Montar una estrategia analítica sólida y pensar “2.0”

Con una analítica bien montada, es posible saber cuántas visitas procedentes de las redes sociales “convierten” en la web de una empresa (compran o se registran, según el caso).

Otra forma de “medir” eficazmente el retorno, y de paso incrementar las ventas, es la publicación de ofertas (sólo en las redes sociales), ya sea para espacios físicos u online. Una vez lanzada la oferta limitada al canal, es fácil medir. Por ejemplo: ¿cuánta gente acude reclamando una oferta publicada solo en Facebook?

Por otro lado, es obvio que la publicación aislada de ofertas “light” no funciona. Para movilizar a la audiencia se requiere un determinado nivel de constancia y una agresividad que, en muchos casos, no son compatibles con la “cultura” de la empresa tradicional.

Por poner un ejemplo práctico de comunicación orientada a tráfico que convierte, mira la página de Facebook de la popular web “El Armario de la Tele”.

Las promociones funcionan

Según un estudio de IAB Spain reciente (V Estudio Anual de Redes Sociales), el 77% de los usuarios afirman seguir a las marcas en las redes sociales para estar al tanto de descuentos y promociones.

De hecho, en mi sector es sabido que hay auténticos profesionales cazadores de ofertas y cupones. Un hobby muy rentable 😉

En algunos comercios de jóvenes emprendedores (sí, esos con la mentalidad adecuada), se pregunta a los clientes, cuando están pagando en la caja, cosas como estas: “¿Cómo nos conociste? ¿Nos sigues en Internet? ¿Nos dejas tu correo para que te avisemos de las ofertas?”.

Hay muchas empresas que, por falta de metodología analítica, no son conscientes de todo lo bueno que les trae, o les podría traer, Internet. A veces, es tan sencillo como preguntar y ser un poco más proactivos.

Google Places

El servicio “Places” de Google, un gran desconocido del pequeño (y no tan pequeño) comerciante español, ha tenido un impacto muy apreciable en las ventas de muchos negocios.

Salir en los resultados de Google y de Google Maps cuando alguien busca en tu zona los productos o servicios que vendes, no es un asunto baladí. Es un “must” absoluto. Sin embargo, por sorprendente que parezca, pocos emprendedores saben que pueden (y hasta cierto punto “deben”) inscribir su negocio local en Google Places.

No basta con publicar “gratis” en el muro de Facebook

Publicando los contenidos y ofertas en su muro de Facebook, las empresas solo llegan a un pequeño porcentaje (cada vez menor) de los seguidores. Hay estudios que afirman que, de media, ese porcentaje ya es de solo el 6% (Facebook Zero: Considering Life After the Demise of Organic Reach – social@Ogilvy).

Esto significa que para llegar a audiencias amplias y segmentadas con una estrategia específica en Facebook, hay que invertir en soluciones “de pago”. La mayoría de las empresas con presencia en las redes sociales, no lo hacen.

Conclusión

¡Formación e información!

Falta formación digital en PYME española. Hay numerosas excepciones, por supuesto… Y claro, esas excepciones, por el hecho de serlo, juegan con ventaja 😉

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¿La mejor titulación? “Licenciado en Actitud”

Ernesto del Valle - Formación y nuevas tecnologías - La actitud es lo que cuenta

¿Qué es lo que más valoran los líderes en un colaborador? Cuando un joven no tiene experiencia, ¿qué le convierte en candidato a tener su oportunidad? En una sociedad que rinde culto al talento, ¿aún valoramos en su justa medida la “actitud”?

Lo que realmente espera un líder de su equipo

Los grandes triunfadores de nuestro tiempo, en los negocios, en la investigación y en las artes, a menudo restan importancia a sus propios méritos y ensalzan el valor de sus colaboradores.

Este gesto de modestia, frecuente en entrevistas y casi obligado en ceremonias de entrega de premios, suele tener sus propios códigos. Hace tiempo me propuse descubrirlos, y en el camino me llevé alguna que otra sorpresa.

Te propongo un  ejercicio:

La próxima vez que veas a un prohombre ensalzando a su equipo, presta atención a sus elogios. ¿De qué tipo son? ¿qué palabras escoge y qué palabras evita? Observarás, como yo lo he hecho, que en la mayoría de los casos lo que alaba son características relacionadas con la actitud y los valores.

A todo colaborador se le supone que sabe hacer su trabajo; a todo aprendiz, se le supone que aprenderá; es la actitud lo que realmente marca la diferencia, porque…

…La actitud crea vínculos en el terreno de las emociones.

La pasión no se enseña ni se aprende

La primera vez que me propuse estudiar cómo los líderes elogian a sus equipos, lo hice con una idea preconcebida: esperaba escuchar y leer alabanzas relacionadas con el talento. Me equivoqué. Los elogios que encontré con más frecuencia hablaban de:

“Entrega”, “pasión”, “fidelidad”…

Donald Trump dejó muy bien definida esta visión en una de sus frases más citadas:

“Solo trabajo con los mejores, no se trata de los mejores currículums sino de la actitud correcta” Donald Trump

Hace muchos años, uno de mis mejores maestros me dijo:

“A todo se aprende en esta vida, pero la actitud se tiene o no se tiene.”

La persona que pronunció esta frase me brindó una de las primeras oportunidades profesionales que tuve en mi carrera, cuando aún era muy joven y muy inexperto. Aunque por aquel entonces sabía incluso menos de lo que sé ahora, una actitud correcta bastó para merecer, a los ojos de mi mentor, la oportunidad que tanto necesitaba. Y es que:

Un buen líder se interesa por las personas, y no se deja impresionar por un CV caro.

El enfoque RRHH: actitud y empleo

Los mejores reclutadores suelen prestar una atención muy especial a determinados aspectos relacionados con la actitud del candidato. Siempre lo han hecho, pero desde que el mundo se ha vuelto más “social” y más “conectado”, han aparecido aspectos nuevos:

  • Actitud frente a las nuevas tecnologías
  • Actitud frente a la diversidad
  • Actitud en las relaciones dentro de estructuras muy horizontales (equipos poco jerarquizados)

En el entorno de las nuevas tecnologías, que es el que conozco bien, puedo asegurarte que el esquema básico en un proceso de selección sigue un modelo muy simple y muy directo, basado en el mix cualificación+actitud :

  • ¿Tiene experiencia el candidato en este trabajo? En caso negativo ¿tiene talento y base suficientes para aprender con un plazo y coste razonables?
  • ¿Tiene la actitud adecuada?

Atención a la clave “oculta” de este esquema de selección:

En torno a la cuestión “¿sabe hacer el trabajo?” hay cierto margen de maniobra; en torno la cuestión “¿tiene la actitud adecuada?”, no.

En el fondo esto tiene toda la lógica del mundo. En todas las actividades pioneras a lo largo de la historia, esta ha sido la norma:

Al pionero lo define su actitud, nadie es experto en ser pionero.

…Y para bien o para mal, las nuevas profesiones relacionadas con las nuevas tecnologías tienen aún un carácter pionero innegable: la mayoría no existían hace 10 años.

Si actúas como si algo fuera posible, acabará siéndolo

¿Estás de acuerdo con este epígrafe? Esa idea resume, más o menos, lo que muchos conocen como “el campo de distorsión de la realidad de Steve Jobs”.

Para hacer cosas que se creían imposibles, para alcanzar las metas más elevadas, hay que creer que es posible y actuar como si fuera posible. Un gran líder es capaz de crear el clima propicio para que su equipo participe de su visión hasta ese punto.

Cuando un equipo tiene pasión, se le nota por su actitud. Sin embargo, hay personas que se apasionan de manera natural, personas que se apasionan sólo si se dan las condiciones adecuadas (aquí entraría la mayoría de la gente) y personas que no se apasionan jamás. Estas últimas, de alguna forma, se sienten compelidas a poner distancia entre ellas y su trabajo, entre ellas y los demás.

No estoy cualificado para entender o explicar por qué hay personas incapaces de apasionarse o de involucrarse, cuál es el origen de este rasgo de su carácter, o si se puede corregir, pero de una cosa estoy seguro: existen. ¿Has conocido a alguna persona de este tipo?

Networking es Actitud

A los jóvenes norteamericanos se les enseña que “relacionarse con los demás y conocer gente” es un epígrafe irrenunciable en el check-list de cosas por las que se tienen que esforzar en esta vida para triunfar y ser felices, junto a otras como “comer sano y hacer ejercicio regularmente” o “leer”.

De hecho, socializarse más es uno de los típicos buenos propósitos para el nuevo año que después mucha gente (en países anglosajones) se lamenta de no haber cumplido.

Pocas cosas hay en la vida más beneficiosas para mejorar nuestra actitud que conocer gente y ver mundo. En el ámbito del empleo y de los negocios, crear y cultivar relaciones profesionales (¡y personales!) es la mejor manera de mantener nuestra actitud sana y lustrosa. No lo dudes:

El networking (crear redes de contactos profesionales) es una actividad que demuestra actitud y que crea actitud. Practícalo.

El efecto off-side

Con frecuencia he comprobado cómo las personas con peor actitud son víctimas del efecto “off-side” (fuera de juego).

No tengo claro si estar “fuera de onda” es consecuencia de una mala actitud, o si por el contrario es la causa. Tiendo a pensar más bien lo segundo. Veamos un ejemplo:

Conocí a un veterano del marketing que se vio desplazado de su empresa, hasta el punto de perder el empleo, a medida que los jóvenes del área online iban ganando terreno en la estrategia y el presupuesto de la marca.

Este veterano, escarmentado, finalmente se recicló profesionalmente para desempeñar funciones en marketing online. Sin embargo, en el terreno personal, seguía manifestando un rechazo visceral por las nuevas tecnologías, y en especial por las redes sociales.

Esta actitud es fácilmente detectable para los expertos en Recursos Humanos 2.0, y constituye una razón de peso para excluir a este veterano de los procesos de selección. Él se siente injustamente excluido, y ese sentimiento lo enroca aún más en su actitud negativa hacia el entorno en el que, paradójicamente, aspira a ganarse la vida.

Al final, se ha visto arrojado a un círculo vicioso del que no puede salir.

Una conclusión

Si quieres mejorar tu actitud profesional de manera natural y honesta (porque no se trata de impostarla), el mejor consejo de cuantos se ven por ahí, en mi opinión, es este:

Adquiere nuevos conocimientos y mantente a la última. Por esta vía, conseguirás múltiples beneficios que tendrán un impacto directo en tu actitud ante el trabajo y los desafíos. Por ejemplo, te sentirás más seguro de lo que haces y de lo que dices; te comunicarás mejor; serás más escuchado y tenido en cuenta, y al notarlo, tu actitud cambiará para adaptarse al nuevo escenario.

Cuando estás en primera línea, tu visión del mundo cambia y tu actitud lo refleja.

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Reinvención digital y ¿déficit de liderazgo?, en cifras

Ernesto del Valle - Liderar es dar ejemplo

En artículos anteriores he intentado demostrar con cifras y hechos que la empresa española está lejos de completar su reinvención digital, entre otras razones por falta de reciclaje profesional de equipos y directivos. En el artículo de hoy, recupero la cuestión con nuevos y reveladores datos.

Nuevos datos

Acabo de leer un excelente post de Elena Gómez del Pozuelo, presidenta de la Asociación Española de la Economía Digital y cofundadora de Womenalia, que reflexiona sobre la pregunta “¿Deben estar los Directivos en Redes Sociales?”. En él se cita un estudio publicado por websa100 donde se revela que:

  • Solo el 29% de los directivos del Ibex 35 tienen perfil en Linkedin
  • Solo el 4% de los directivos del Ibex 35 tienen perfil en Twitter
  • El 31% de estos perfiles están inactivos y el 6% abandonados

Poniendo la lupa en Twitter, vemos que según este estudio, de los 18 directivos con perfil sólo 3 mantienen su cuenta activa.

Como no podía ser de otra manera, la presidenta de Adigital termina su post con una elocuente invitación:

“Por tanto…Directivos: ¡acostumbraos a no tener barreras, ya va en el sueldo!” Elena Gómez del Pozuelo

Esto nos deja una imagen muy clara en lo relativo a la gran empresa, pero ¿qué sucede con el tejido empresarial español en general?

En la PYME ¿qué está pasando?

Bajemos un escalón. En un artículo anterior, veíamos como solo el 68% de las empresas españolas tienen web (y ya nos podemos imaginar lo que “cabe” en la respuesta “sí, mi empresa tiene web”). En el otro extremo teníamos a nuestros admirados amigos finlandeses, con un 91%.

No tengo datos sobre el número de directivos de PYME con cuenta activa en redes sociales (para comparar con el estudio sobre el IBEX35), pero sabemos que la mayoría de las empresas españolas con web manifiestan carecer por completo de empleados con conocimientos de marketing online.

No sabemos cómo de exigentes o de generosos fueron consigo mismos los encargados de responder a esta encuesta pero, incluso dando toda credibilidad al dato, parece claro que el panorama apunta a una urgente necesidad de formación y reciclaje profesional de equipos y cuadros ejecutivos de las PYME españolas.

Para llevar a tu equipo a la victoria, hay que dar ejemplo

En una de las escenas más celebradas de la película Invictus, emitida en TV en homenaje a Nelson Mandela estos días, el presidente de Sudáfrica (Morgan Freeman) pregunta al líder de su Selección de Rugby (Matt Damon) qué es lo que hace para liderar a su equipo. Con profunda humildad y grave convicción, Matt contesta en dos palabras que bien valen una nominación al Oscar:

“…dar ejemplo”.

Qué gran escena, y qué gran verdad.

Así que me tengo que preguntar, quizás a mi pesar:

¿Es posible que la actitud personal de un empresario hacia Internet, y en especial hacia las redes sociales, sea un freno a la digitalización de su empresa?

Creo que “dar ejemplo” es un obligación difícilmente cuestionable en un líder. ¿Estás de acuerdo? ¿Hasta dónde llega esa obligación? Sobre esto se podría debatir largo y tendido, con un buen café en la mano.

Una tarea más, una responsabilidad más

Algunos compañeros de mi oficio, apuntan que las redes sociales son “otra tarea a añadir a la lista”.

La siguiente frase resume, más o menos, una opinión que me compartieron recientemente en el curso de una animada cena:

“Para el ejecutivo, estar en las redes sociales es una tarea que no estaba en la lista que te vendieron cuando accediste al puesto, o cuando te sacaste el título, o cuando fundaste la empresa… Una tarea que, además, entraña riesgos. Una tarea que te deja expuesto.”

¡Que miedo! (lo digo sin ironía, a mí me resulta fácil opinar desde mi posición). Al respecto, solo puedo contestar una cosa:

¡Fórmate para superar ese desafío!

…Quizás acabes disfrutando de esa nueva tarea, como muchos lo hacen, o quizás la “sufras”. Puede que le cojas el gusto, o puede que la odies. Life is life. Pero no olvides esto:

Si eliges ponerte límites, perderás oportunidades; si eliges que otros vean por ti, no verás; si marcas a los demás un camino, pero tú te vas por otro, no liderarás.

No se puede liderar lo que no se ve

Si considerásemos que una empresa que posee una web “de aficionado” no cuenta como “empresa con web”, ¿hasta dónde caería ese porcentaje del 68% que comentábamos antes?

¿Cuánto daño puede hacer una solución “cutre”? ¿Cómo cifrar la pérdida de negocio por una estrategia de marketing online inadecuada o inexistente? En el fondo, el problema es que un ejecutivo o empresario no puede juzgar lo que no ve:

El ejecutivo no percibe lo que está pasando con su empresa en la Red hasta que se involucra personalmente en el uso profesional de Internet. Hasta ese momento, vive una experiencia de segunda mano.

He sido testigo en muchas ocasiones de las reacciones del empresario que por primera vez “abre los ojos” a un conocimiento profesional de la Red y descubre todo aquello que “no le habían contado”.

La experiencia suele ser traumática: creías que tenías la asignatura aprobada…

¡…y de pronto descubres que eres el último de la clase!

 

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3 reglas de oro para saber si un curso online merece la pena

Ernesto del Valle - e-Learning: no es oro todo lo que reluce
Formar a otros es ante todo un ejercicio de responsabilidad social. El hecho de que la formación sea barata o incluso gratuita, no supone una diferencia.

Expectativas defraudadas

A menudo encontramos en la Red todo tipo de quejas y encendidos debates sobre la calidad de ciertos cursos online que defraudan las expectativas del alumnado. Con frecuencia, las organizaciones que promueven estos cursos fallidos se acogen a argumentos tan previsibles como este: “qué más quieres, por este precio…”. Pero esos argumentos son falaces.

Si aceptamos que el único baremo de calidad es el lucro, entonces estamos perdidos.

Cómo saber si un curso online ofrece las mínimas garantías

Con frecuencia, las personas que se plantean invertir tiempo y dinero en su formación, especialmente en estos tiempos de crisis, piden recomendaciones:

“¿Qué curso me aconsejas? ¿Sabes si este curso es bueno? ¿Conoces a este profesor? ¿Me puedo fiar de un curso que es gratis?”

…Cualquiera que se dedique profesionalmente a la formación recibe consultas similares constantemente. Es lógico. La gente está harta de malas experiencias, que después provocan dudas e inseguridad.

Por ello, me he decidido a compartir contigo una pequeña lista razonada de consejos “infalibles” para saber diferenciar de antemano la mala formación online de la buena. Espero que te sea útil.

Estas son las 3 comprobaciones que te aconsejo realizar antes de decidir hacer un curso online:

1. Profesor experto y acreditado

¿Quién comprueba que el formador reúne las condiciones exigibles? Si la plataforma donde accedes al curso está abierta a cualquiera, y no se responsabiliza, entonces tendrás que hacer tú mismo las comprobaciones.

Si no conoces a los profesores ni a los organizadores (o no te dan la suficiente confianza), no te resultará difícil hacer alguna averiguación.

Un profesional de reconocido prestigio deja un rastro inequívoco de su actividad en Internet, por ejemplo en varios de estos apartados:

  • Actividades y responsabilidades profesionales
  • Publicaciones
  • Perfiles en redes sociales (sobre todo LinkedIn)
  • Conferencias y ponencias
  • Clases en escuelas e instituciones
  • Colaboraciones en blogs y medios sectoriales
  • Membresía en organizaciones y colegios profesionales
  • Emprendimiento
  • Acreditaciones académicas
  • Premios y menciones honoríficas
  • Participación en eventos y actividades de networking

…Y la lista podría ser más larga.

Con unas sencillas búsquedas en Google, en la mayoría de los casos podrás hacerte una idea muy clara del “calibre” real del profesor, sin esfuerzo.

No negaré que hay gente que sabe muchísimo pero que por alguna razón es “invisible”. De hecho conozco alguna. En ese caso, si su prestigio no es “reconocible” en el entorno online por alguna razón justificada, al menos tendrá que acreditarse directamente su valía:

¿explican los organizadores del curso cuáles son los méritos de ese profesional? ¿lo hacen de forma ambigua y usando frases hechas o mencionan méritos explícitos?

Precaución con el fenómeno “ego branding”:

Un auténtico experto lo es porque lo dicen otros, y no porque lo diga él.

2. Método formativo

Un profesor, y por extensión una organización dedicada a la formación, tiene como primera obligación diseñar una metodología formativa que haga posible la transmisión eficaz del conocimiento:

Sin método, ni el mejor de los expertos puede enseñar.

Exige información clara y precisa sobre este punto.

Un error típico consiste en confundir método y formato. No lo cometas, ni permitas que te induzcan a cometerlo.

Un video es un formato, no un método. Una colección de videos es una colección de videos, no un “curso”.

La formación que se ofrece en formato video puede tener método o carecer de él. El video solo es un medio de transmisión.

Antes de comprar un curso, hazte estas preguntas:

  • ¿Está descrito el método didáctico?
  • ¿Cómo está estructurado el curso?
  • ¿Se incluyen servicios adicionales aparte de una mera visualización de videos? (por ejemplo, los textos, un sistema de autoevaluación o la posibilidad de ver las clases todas las veces que quieras)
  • ¿Qué grado de libertad vas a tener para acceder a los contenidos?

Mejor aún, hazte la pregunta que responde (casi) todas las preguntas:

  • ¿Se puede previsualizar un “adelanto” para ver cómo es “de verdad” el curso?

3. Tecnología específica

Al igual que sucede con el método, en Internet se necesita aplicar tecnologías específicas para la formación online. Usar tecnologías pensadas para otra cosa no sirve, aunque constantemente se hace.

Por ejemplo, un mero sistema de alojamiento de videos no es una “plataforma de formación online”.

Formar online tampoco es digitalizar en formato PDF los materiales de siempre y ponerlos a disposición del alumno por Internet, sin más.

Antes de contratar un curso, infórmate:

  • ¿Qué recursos tecnológicos específicos para la formación online utiliza el curso?

Conclusión

El nivel de exigencia como consumidores puede escalarse al coste de nuestras decisiones de compra, pero siempre con unos mínimos. Además:

¿Acaso el tiempo del alumno no vale nada?

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¡Gracias por leer hasta aquí! Espero haberte sido útil. Nos vemos en la Red 😉

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Presencia online y empleo: tu guión infalible en 3 sencillos pasos

Como profesionales, todos tenemos una marca personal flotando en el océano de Internet. La mayoría de las veces esa marca está a la deriva, ya sea porque no queremos gobernarla o simplemente porque no sabemos cómo hacerlo.

Animales sociales

Con o sin Internet, somos animales sociales y tenemos una dimensión pública que condiciona nuestra vida; en cierto modo, todos somos esclavos de nuestra reputación.

…Y ahora, la reputación es en gran medida “online”.

A por todas

No hace mucho que empezó a ser de dominio público una circunstancia perfectamente conocida para los profesionales de mi sector pero no tanto para el público en general:

Los reclutadores utilizan Internet y en particular las redes sociales como fuente de información en los procesos de selección.

¿Crees que deberías hacer algo al respecto? Quizás tu respuesta es no (aunque en ese caso te aconsejaría, con conocimiento de causa, que te la replantees). Si la respuesta es sí: ¿lo has hecho ya? Y sobre todo, ¿lo has hecho “bien”?

A continuación te dejo un guión muy básico para que resuelvas, al menos en lo esencial, tus desafíos en materia de “marca personal”. Consta de tres apartados; si entiendes la lógica del primero y llevas a la práctica las sugerencias del segundo, te aseguro que habrás dado un paso de gigante. El tercero te ayudará a darlo más deprisa 😉

1º Así lideran su presencia online las grandes marcas, y tú puedes hacer lo mismo

¿Qué sucede si un potencial empleador te busca en Internet? ¿qué sale en los resultados? Haz la prueba y compara con esta lista:

  1. Nada en absoluto (tan solo aparece otra gente que se llama igual, o ni eso si tu nombre es poco común)
  2. Tu cuenta en una red social, con temas personales sin interés profesional (¡o que pueden perjudicar tu imagen!)
  3. Menciones de terceros casuales que no controlas (en la web de tu empresa, la de algún colectivo al que perteneces, algún evento…)
  4. Tu blog, que por el mero hecho de existir ya está demostrando unas cuantas cosas interesantes y positivas sobre ti, sobre todo si publicas regularmente.
  5. Tus cuentas en redes sociales profesionales, con información que tú controlas sobre tus aptitudes y experiencia.
  6. Tus aportaciones profesionales en blogs de terceros y otros medios.
  7. Menciones positivas de terceros y reconocimientos a tus méritos

¿Qué impresión se llevará en cada caso un potencial empleador? Veámoslo:

Casos 1, 2: si eres un profesional del marketing, la comunicación, las relaciones públicas o las nuevas tecnologías, la impresión será negativa. En cualquier otro caso, la impresión no será buena ni mala (no tienes por qué estar, pero recuerda que otros que sí están te pueden ganar la partida).

Caso 3: la impresión depende de la información concreta que haya en esos contenidos que no controlas. Tu marca personal está a la deriva, y ya de por sí es malo.

Casos 4, 5: este es el terreno donde puedes liderar tu presencia online y demostrar lo que vales. Aquí te juegas el partido, y como veremos después, lo puedes ganar 😉

Casos 6 y 7: aquí estas dando la mejor impresión posible; si eres reconocido y tenido en cuenta en tu entorno profesional y esto deja un reflejo claro en la Red, entonces tienes una buena reputación online que te reportará muchas satisfacciones.

En resumidas cuentas, si los casos tipo 4, 5, 6 y 7 son los que dominan tu presencia en la Red, entonces lideras plenamente tu marca personal y eres dueño de tu reputación. Eso es precisamente lo que hacen las marcas, a otra escala: generar contenido positivo para conseguir que las cosas que suman tengan más peso que las cosas que restan.

Y recuerda:

La ausencia de reputación está en la frontera de la mala reputación.

2º Esto es lo que tienes que hacer para estar dónde van a ir a buscarte:

Ya tienes claro que los casos 4, 5, 6 y 7 que hemos comentado en el punto anterior son tus objetivos. ¿Cómo alcanzarlos?

Céntrate en LinkedIn, la red social profesional por excelencia:

  • Busca a todos tus contactos y compañeros de estudios. Estrújate la memoria y usa los recursos de “búsqueda avanzada” para encontrar a toda la gente que puedas.
  • Escribe recomendaciones para las personas cuyo trabajo conozcas bien y valores. Pide (sin miedo) recomendaciones a tus jefes y compañeros.
  • Apúntate en grupos relacionados con tu actividad, participa y crea relaciones con la gente que te resulte interesante.
  • No cometas el error de infravalorar la importancia de tu foto: es lo primero que verán de ti.
  • Cuando conozcas a alguien, online u offline, no pierdas ni 24 horas en ir a buscarlo a LinkedIn y establecer contacto.
  • No seas demasiado restrictivo a la hora de decidir qué partes de tu perfil son públicas y visibles desde los buscadores. No tiene mucho sentido esforzarte por “estar” para luego esconderte.
  • Es importantísimo que “alimentes” todo lo que puedas tu perfil, prestando atención a todos los apartados.

Muévete en  Twitter con un enfoque profesional:

  • Escribe una “bio” impecable. Mira cómo: “Redacta la “bio” perfecta para tu perfil de Twitter
  • Prohibido contar lo que has desayunado o presumir de tus vacaciones. Twitter no es Facebook.
  • Comparte contenidos de valor que sean útiles a los demás y que conecten con tus intereses profesionales
  • Sigue a los profesionales de tu oficio, participa; no esperes a que te sigan a ti de forma espontánea, ya que probablemente no sucederá, salvo que seas una persona muy popular en tu sector.

Deja tu perfil personal de Facebook fuera de la ecuación:

  • Facebook es para los amigos y la familia. Es personal. Asegúrate de que lo configuras correctamente para que tu actividad no sea pública.

Blogging a muerte:

  • Pon a tu blog un título “con cabeza”. Llamar a tu blog “Yo y mis circunstancias” no te ayudará. Se trata de promocionar tu marca personal, no de hacer un ejercicio de ingenio: los buscadores no entienden las metáforas, no les interesa la ironía y no juzgan tus méritos literarios. Si es tu blog, que su nombre y su descripción dejen claro quién es el autor y qué temas trata. Usa palabras clave.
  • Comparte tus conocimientos en tu blog regularmente y demuestra que dominas la materia en la que te especializas.
  • No olvides que se trata de demostrar, entre otras cosas, que eres una persona con capacidad de trabajo y de compromiso, no justamente lo contrario. No des señales que puedan ser interpretadas como síntomas de pereza, dejadez o bajo nivel de autoexigencia.
  • No desaproveches ocasiones para ser “firma invitada” en otros blogs o medios especializados. ¿No te lo ofrecen? Si ya has hecho lo necesario para demostrar lo que vales, ofrécete tú.

3º Fórmate, experimenta, disfruta

El mejor consejo que te puedo dar es este:

Afronta el desafío de controlar tu presencia online con espíritu lúdico y deportivo.

No tengas miedo de experimentar. El “pulido y abrillantado de tu marca personal” puede ser gratificante, divertido y sobre todo una fuente de experiencias y de aprendizaje que te ayudará a crecer personal y profesionalmente.

Para formarte, lee todo lo que puedas en Internet sobre este tema, pero siendo muy selectivo con las fuentes. Hay mucho charlatán. Identifica a los expertos (se los reconoce cuando otros dicen que lo son, y no cuando ellos se colocan a sí mismos la etiqueta). Busca recursos formativos de calidad.

Aquí te dejo algunos enlaces a varios posts para saber más:

Branding personal y empleo: lo que no te habían contado

Netiqueta: las normas de etiqueta en la web social

Cómo saber en qué medios sociales debes focalizar tu estrategia

Los 7 errores que nunca debería cometer un bloguero

Echa un vistazo a este curso en mecenium del experto en LinkedIn Pedro de Vicente:

Comienza a exprimir LinkedIn – curso en mecenium

 

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Qué es content marketing y cómo hacerlo rematadamente mal

Hazlo bien o no lo hagas - Ernesto del Valle

Todo el mundo habla del marketing de contenidos (en inglés, content marketing) pero, ¿se hace bien? ¿se consiguen los resultados esperados? En este artículo me propongo describir los 10 “horrores” del content marketing mal entendido y mal aplicado. No los cometas 😉

¿Qué es?

Con mucha frecuencia se habla de marketing de contenidos como si fuera un invento reciente, e incluso algunos hablan casi como si lo hubieran inventado ellos. En realidad, es un concepto antiguo, muy antiguo. De hecho, es anterior a Internet. Marketing de contenidos es:

Crear y difundir contenidos de valor para atraer e involucrar a la audiencia como parte de una estrategia de marketing.

Hoy en día, el marketing de contenidos está casi indisolublemente asociado al entorno donde “el contenido es el Rey”, Internet. Pero hace muchísimos años, antes incluso de que alguien hubiese pensado en algo parecido a la Red, ya se usaba en ciertos sectores.

En el entorno digital, marketing de contenidos significa ofrecer a la comunidad un valor para que ésta, por propia iniciativa, vaya hasta ti. Se trata simplemente de atraer tráfico a tu espacio virtual (tu web, un microsite, etc.) por la vía de la generosidad.

Comparte, y recogerás los frutos.

Por qué se hace mal

El marketing de contenidos se hace mal porque muchas PYME y muchos profesionales independientes tienden a pensar que “cualquier contenido sirve para hacer marketing de contenidos” a condición de que hable de lo que a ellos les interesa: su ombligo.

Creen, básicamente, que marketing de contenidos es hacer notas de prensa, folletos y prospectos en versión digital y esperar que la gente se vuelva loca con ellos.

Con excepción de los sectores donde el producto es un contenido de valor en sí mismo (cultura, espectáculos…), podemos decir que:

El producto no es el contenido, sino el lugar al que apunta el contenido.

El museo de los horrores del content marketing

El pecado más grave, y el más frecuente como ya hemos visto, es compartir contenidos que no aportan nada a los demás. Pero no insistiré en ese punto (por otra parte demasiado manido), y me centraré en los horrores menos evidentes que deberías evitar salvo que quieras “hacer marketing de contenidos rematadamente mal”:

1. Convertir la pimienta en el ingrediente principal de la tortilla

Mencionar cuando viene al caso productos o servicios en tus contenidos de valor es normal. Poner enlaces a esos productos y servicios puede ser hasta necesario (se trata de conseguir tráfico). Sin embargo, esas menciones no deben alterar la naturaleza del contenido. Jamás. No cometas ese tipo de error.

Si haces creer a tu audiencia que vas a compartir valor y después la despachas con una sarta de mensajes comerciales, no estarás haciendo marketing de contenidos, sino todo lo contrario.

Cuidado con esto. No tengas prisas. El marketing de contenidos es una labor de zapa lenta, sacrificada, que requiere mucha generosidad y mucha transparencia.

El marketing de contenidos es parte esencial de la maquinaria de marketing y comunicación de tu marca, pero NO es la parte que cierra ventas. ¡No uses un destornillador para apretar tuercas!

2º Crear contenidos efímeros porque otros lo hacen

Las noticias de actualidad son para los medios de comunicación o para empresas que pueden permitirse una frecuencia de publicación equivalente.

La inversión en marketing de contenidos es una estrategia a largo plazo que requiere contenidos perdurables.

Si un contenido de valor para tus clientes sigue teniendo vigencia al cabo de un año ¡es una excelente inversión! Además, debes saber que:

Cuanta más notoriedad acumules con el paso del tiempo, más tráfico generará tu histórico de contenidos…

…A condición de que éstos sigan teniendo valor.

Sobre todo si estás empezando, no te apoyes en contenidos que estén desfasados al día siguiente de su publicación.

3º Hacer marketing “de contenido de otros”

Crear interacción en torno a los contenidos de otros puede tener sentido dentro de una estrategia de community management, si se sabe cómo hacerlo, cuándo y por qué (por ejemplo, para tener visibilidad en Twitter y conseguir seguidores cualificados). PERO marketing de contenidos significa crear y aportar contenidos propios a la Red, ya que:

Tus propios contenidos, alojados en tu propio espacio, atraen usuarios a donde les quieres llevar, al lugar donde te van a conocer y a poner en valor.

4º No aplicar un estricto control de calidad y pensar que tus clientes no son tan listos como tú

Las faltas de ortografía y los textos de mala calidad espantan a la audiencia, y lo que es peor, perjudican el posicionamiento SEO (¿sorprendido? mira por qué: SEO: ¿es la ortografía un factor de los rankings de posicionamiento?)

Se podría decir lo mismo de las firmas no cualificadas. No se puede poner a crear contenidos a personas que no son expertas o que no tienen las habilidades de comunicación o de producción necesarias. Se hace constantemente en la PYME española y, sinceramente, para esto sería mejor no hacer nada.

5º Seguir la tendencia en lugar de crearla

Recuerda esto:

Hablar de lo mismo que hablan todos solo funciona si tienes más autoridad que los demás.

…O si tu enfoque es radicalmente diferente, ya sea por su planteamiento, profundidad o calidad.

Un significativo porcentaje de los contenidos que dan vueltas por la red son la misma información repetida hasta la saciedad, con distintas palabras (¡y a veces, por desgracia, exactamente con las mismas palabras!).

Si te repites a ti mismo, corres varios riesgos, incluso en el apartado SEO.

El contenido duplicado está penalizado… ¡por los algoritmos de los motores de búsqueda y por las personas!

6º No dar “el tono” correcto al contenido

¿Conoces bien a tu audiencia? ¿seguro? ¿cómo piensa? ¿cómo habla? ¿cuál es su estilo de vida? ¿sabes cuáles son sus intereses e inquietudes?

Un contenido que no “habla el mismo lenguaje” y que no está “a tono” con la actitud y los valores que compartes con tus clientes, puede ser contraproducente.

Hay PYMES que comercializan productos jóvenes y desenfadados pero que se dirigen a su público como académicos que dan una charla en un asilo de ancianos. No exagero, esto (y otros casos equivalentes) lo veo a menudo.

7º No tener clara la función

¿Qué función van a cumplir tus contenidos? Es la primera pregunta que te tienes que hacer siempre. ¿Informar? ¿entretener? ¿ser útil? Si no tienes claro qué función cumple tu contenido, esa es una señal inequívoca de que no es bueno.

Saber qué función (o combinación de funciones) van a cumplir tus contenidos es un pilar clave de tu estrategia. Si no te lo has planteado… ¡peligro!

8º Equivocar el formato y los medios

Tu audiencia está en determinadas redes sociales y prefiere determinado tipo de formato. ¿Sabes cuáles? Yo no te lo puedo decir en este post, porque solo tú conoces (o deberías conocer) a tus clientes, y la tipología es muy amplia.

¿A tus clientes les gusta leer? ¿Cómo consumen contenidos en la red? ¿lo hacen más en el smartphone o en el terminal de sobremesa? ¿en casa o en el trabajo? ¿son más de Twitter o más de Facebook? ¿comparten infografías o no saben lo que es una infografía?

Si no eliges los formatos adecuados o si despliegas tu estrategia en redes sociales en las que no están las personas que quieres atraer, tu marketing de contenidos estará condenado al fracaso. Al respecto, quizás te resulte clarificador este artículo: Cómo saber en qué medios sociales debes focalizar tu estrategia.

9º No ser relevante

Todos los días se vierten en la Red sin pudor alguno banalidades envueltas en papel de regalo.

Si no tienes nada que decir, mejor no digas nada.

10º No ser pertinente

Un error peligroso y muy común es lanzar contenidos que están fuera de lugar, simplemente porque al autor le interesan mucho.

Entre profesionales independientes y emprendedores es frecuente deslizar en los blogs y redes sociales contenidos de carácter personal, opiniones políticas, o lo que se conoce como “off-topic” (que no viene al caso).

Decide cuál es la naturaleza temática de tu comunicación y cíñete al guión.

Conclusión

Consigue que tu marca (personal o empresarial) sea una referencia para tu público ofreciendo contenidos diferenciados que sirvan a los demás y que sean un foco natural de atracción. Investiga para saber cómo acertar en estos aspectos:

  • Temática
  • Función
  • Formato
  • Tono

También:

  • Descubre en qué medios sociales está tu audiencia
  • Asegúrate de que tus contenidos son perdurables
  • Establece un estricto control de calidad

Espero que este post te haya sido útil. ¿Me he dejado algo en el tintero? ¿Añadirías algún punto más? Déjame tus comentarios, o comparte en redes sociales 😉

Si quieres saber más sobre malas prácticas en gestión de contenidos, te interesará este otro artículo: Los 7 errores que nunca debería cometer un bloguero.

Muchas gracias por leer hasta aquí y hasta mi siguiente post.


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Reinvención digital de la PYME: las 3 fases de resistencia al cambio

En el post anterior veíamos cómo las estadísticas y la experiencia cotidiana nos revelan una verdad dura de admitir: “la empresa española aún no es digital”.

En esta nueva entrada te propondré algunas ideas, y más datos, para comprender mejor las causas profundas de esta situación.

La parábola del ferretero y el buscador de oro

Un poco de storytelling nunca viene mal, así que permíteme comenzar con una parábola:

«Un ferretero se fue a visitar a un inversor dueño de una mina para venderle picos y palas. El propietario objetó: “¿me garantizas que con estas herramientas encontraré oro?” El ferretero, veterano en estas lides, ya tenía su respuesta preparada: “lo único que te garantizo es que sin buenos picos y palas nunca lo encontrarás.”»

Muchos emprendedores del sector de las nuevas tecnologías, al intentar comercializar sus servicios en la empresa tradicional, se encuentran en la misma posición que nuestro sabio ferretero: el cliente, simplemente, no entiende su propio escenario.

3 fases de resistencia al cambio

Hasta ahora, la reinvención digital de la empresa española ha sido desigual. Hay sectores enteros, generalmente tecnológicos y del nuevo emprendimiento, que han superado las “3 fases de resistencia al cambio” con matrícula de honor. Por desgracia, su ejemplo no es la norma.

Veamos cuáles son esas tres fases y cómo se encuentra España en cada una de ellas.

  • Fase 1 – mera “presencia” en Internet: con menos de 7 empresas de cada 10, estamos por debajo de la media de la UE y muy lejos de los países del Norte de Europa, pero por encima de Francia e Italia (mira la relación completa aquí: UE-27: Un 68% de las empresas españolas tienen página web – Instituto de Estudios Económicos)
  • Fase 2 – eCommerce: según datos del INE, tomando solo empresas de más de 10 empleados (para no incurrir en un sesgo de escala), solo el 14% de las empresas españolas vende online. Aun teniendo en cuenta que muchas empresas no pueden hacerlo por la naturaleza de su actividad, este es un dato sorprendentemente bajo, sobre todo si tenemos en cuenta que en 2009 era del 13%.
  • Fase 3 – web 2.0: como vimos en un post anterior (“Los datos no mienten: la empresa española aún no es digital”), la mayoría de las empresas carecen de know-how alguno sobre marketing digital, y solo la mitad tienen perfiles en redes sociales.

Sector textil: un caso muy revelador

Para seguir con el análisis, tomemos como ejemplo un sector nada sospechoso de no estar “a la última”, y veamos su trayectoria en los últimos años.

El III Barómetro de Empresas de Moda en España nos revela un dato sorprendente que refleja a la perfección el problema de “mentalidad” que tenemos:

  • En 2012, el porcentaje de empresas del sector textil con tienda online era del 68%
  • Acuciadas por la crisis y la guerra de descuentos, en 2013 dan un salto espectacular hasta superar el 80% (¡de un año para otro!), pulverizando todas las previsiones.

(El blog especializado Trendencias ha publicado recientemente un análisis bastante completo, puedes verlo aquí.)

Como suele decirse “la necesidad es la madre de la ciencia”. Quizás por eso en tiempos de “vacas gordas” la mayoría de las empresas del sector textil solo tenían en Internet webs “de imagen” (o ni eso).

Los excelentes resultados “estadísticamente probados” de la venta de moda online en España, de algún modo han funcionado como “la garantía de resultados” que pedía el minero de la parábola que abría este artículo. Celebrémoslo porque “más vale tarde que nunca” o “nunca es tarde si la dicha es buena” 😉

Por otro lado, el mismo informe revela que la mitad de estas firmas textiles no son “muy activas” en redes sociales, pese a la brutal afinidad que existe entre su actividad y Facebook o Pinterest (por no hablar de la blogosfera). El dato más sorprendente: en los barómetros anteriores, las empresas del sector textil ni siquiera eran preguntadas por este aspecto de su comunicación, así que no podemos comparar la evolución.

Conclusión

Podemos extraer dos inevitables conclusiones, me temo:

  1. Tenemos un problema de mentalidad, tenemos un problema de actitud y tenemos un problema de formación. No es cuestión de tecnología, y tampoco de generaciones (¡los empresarios nórdicos también envejecen!).
  2. Mientras algunos no han dado ni siquiera los primeros pasos, otros cada vez avanzan más, y con mejores resultados, lo que está acrecentando la brecha digital entre empresas.

¿Superamos entre todos estos desafíos? Ya sé que tenemos una larga lista de tareas, algunas más importantes, como por ejemplo sobrevivir, pero si reflexionamos, quizás lleguemos a la conclusión de que la salida a la crisis puede venir también de la mano de una reinvención digital.

Gracias por leer hasta aquí 🙂 Si crees que este artículo merece la pena, no dudes en usar los botones sociales que tienes más abajo para compartirlo.

 


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Los datos no mienten: la empresa española aún no es digital

No. La empresa española aún no es digital, y por más páginas web que se creen, por más cuentas en redes sociales que se abran, y por más sobrinas del jefe que se autoproclamen “community manager”, no lo será. No, al menos, mientras no se produzca un cambio esencial: el líder empresarial se tiene que reinventar profesionalmente, tiene que hacerlo solo y tiene que hacerlo ahora.

Un gestor que no comprende el entorno digital se hace las preguntas equivocadas y paga a otros para que las respondan.

La clave está en la dimensión estratégica del fenómeno. Las reglas del juego han cambiado, y no podemos jugar sin conocerlas.

Muchos jóvenes emprendedores, mientras se llevan el gato al agua con modernos modelos de negocio, achacan el desfase de la empresa tradicional a “una cuestión generacional”. No les falta parte de razón, pero ese desfase tiene remedio:

Hay que formarse, lanzarse al agua, reinventarse, liderar el cambio.

Por qué lo estamos haciendo mal

Mal. Lo hacemos mal. Por una sencilla razón: con excepción de las empresas tecnológicas (y no todas), gran parte de los cuadros directivos españoles siguen pensando que “lo digital” es una especialidad profesional, un conjunto de oficios, unas tareas que desempeñan otros.

A muchos directivos les cuesta entender que la dimensión digital de los negocios es parte de su responsabilidad, una parte nueva y sobrevenida que, les guste o no, deben incorporar a su know-how.

En algunos casos, la cosa es aún más grave. ¿Cuántas veces hemos oído, incluso en boca de destacados políticos, frases similares a esta?:

“No sé nada de redes sociales pero pregunto mucho a mis hijas.”

¿Cuántas empresas españolas confían la gestión de sus redes sociales a empleados o familiares sin cualificación?

Los datos no mienten

Pero seamos rigurosos y vayamos a los datos. Según un reciente barómetro sobre la digitalización de la PYME realizado por Plenummedia sobre una muestra de 500 PYME:

  • “El 60% de las PYME reconoce que sus empleados no tienen conocimientos de marketing digital.”
  • “Sólo el 55% de las PYME tiene perfiles corporativos” (en redes sociales.)
  • “Sólo el 10% de las PYME encuestadas ha contratado una campaña de publicidad en buscadores (SEM).”

Además, sabemos por un informe del Instituto de Estudios Económicos (IEE), elaborado a partir de datos de Eurostat, que:

  • Solo el 68% de las empresas españolas tiene página web

..Siguiendo con la moda de compararnos con Finlandia, ¿sabes cuál es el porcentaje en el país nórdico? Nada menos que 91%.

Teniendo en cuenta el sesgo implícito en respuestas que conllevan confesar las propias debilidades, no sería arriesgado pensar que la realidad es mucho peor que la que confiesan nuestros directivos.

Ser digital no es pagar por un servicio

La mayoría de las empresas españolas están en Internet, pero muchas en el fondo no han cambiado, simplemente “han pagado por un servicio”, han cumplido “un trámite”.

Generalmente, se han limitado a encargar una web como quien encarga un folleto. No es infrecuente que una persona sin cualificación les maneje las redes sociales sin una estrategia definida (esto lo veo constantemente).

A juzgar por los datos más arriba comentados:

Para la mitad de las empresas españolas que están en Internet, su presencia online es pura fachada.

Fórmate para ser un emprendedor de tu tiempo

Para hacerse las preguntas correctas y para incorporar a los modelos de negocio la dimensión digital, sin dejar de llevar las riendas bien sujetas, hay que formarse; hay que reinventarse.

Existen numerosas iniciativas valiosas para la formación de emprendedores y empresarios, si se sabe buscar.

La oferta de formación bonificada para equipos y directivos es muy amplia y fácil de encontrar con sencillas búsquedas en Internet.

Las Cámaras de Comercio están haciendo grandes esfuerzos para promover la “renovación” profesional de las empresas.

En la Red tenemos disponibles también soluciones muy flexibles, ideales para personas que no disponen de tiempo y que necesitan libertad absoluta para organizar su formación. Echa un vistazo a los cursos de mecenium. Si aún no has dado los primeros pasos, no es problema: te recomiendo especialmente este curso de la escritora y divulgadora Natalia Gómez del Pozuelo: “Primeros pasos en redes sociales e Internet 2.0”.

Conclusión

Creo que los profesionales que trabajamos en entornos digitales no somos totalmente conscientes de lo que hay “ahí afuera”. Pensamos que ese ambiente 2.0 que vemos todos los días a nuestro alrededor es la norma, pero la realidad estadística fuera de los sectores tecnológicos es radicalmente distinta.

¿Estás de acuerdo con mi enfoque? ¿crees que apostar por la formación es suficiente? ¿cuál es tu experiencia en relación a este desafío?

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Lo que todo usuario debe exigir a la formación online

Me gustaría celebrar el estreno de este espacio en Periodista Digital omitiendo lo que algunos consideran como el pecado número uno en Internet: el preámbulo.

Así que sin más, voy a contarte lo que considero como las claves esenciales de la formación online. No usaré para ello mis palabras, sino las de un emprendedor; uno que quizás “te suene”, porque lleva meses visitando los platós de la radio y la televisión para hablar de esta materia y para explicar los valores de su proyecto.
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