3 reglas de oro para saber si un curso online merece la pena

Ernesto del Valle - e-Learning: no es oro todo lo que reluce
Formar a otros es ante todo un ejercicio de responsabilidad social. El hecho de que la formación sea barata o incluso gratuita, no supone una diferencia.

Expectativas defraudadas

A menudo encontramos en la Red todo tipo de quejas y encendidos debates sobre la calidad de ciertos cursos online que defraudan las expectativas del alumnado. Con frecuencia, las organizaciones que promueven estos cursos fallidos se acogen a argumentos tan previsibles como este: “qué más quieres, por este precio…”. Pero esos argumentos son falaces.

Si aceptamos que el único baremo de calidad es el lucro, entonces estamos perdidos.

Cómo saber si un curso online ofrece las mínimas garantías

Con frecuencia, las personas que se plantean invertir tiempo y dinero en su formación, especialmente en estos tiempos de crisis, piden recomendaciones:

“¿Qué curso me aconsejas? ¿Sabes si este curso es bueno? ¿Conoces a este profesor? ¿Me puedo fiar de un curso que es gratis?”

…Cualquiera que se dedique profesionalmente a la formación recibe consultas similares constantemente. Es lógico. La gente está harta de malas experiencias, que después provocan dudas e inseguridad.

Por ello, me he decidido a compartir contigo una pequeña lista razonada de consejos “infalibles” para saber diferenciar de antemano la mala formación online de la buena. Espero que te sea útil.

Estas son las 3 comprobaciones que te aconsejo realizar antes de decidir hacer un curso online:

1. Profesor experto y acreditado

¿Quién comprueba que el formador reúne las condiciones exigibles? Si la plataforma donde accedes al curso está abierta a cualquiera, y no se responsabiliza, entonces tendrás que hacer tú mismo las comprobaciones.

Si no conoces a los profesores ni a los organizadores (o no te dan la suficiente confianza), no te resultará difícil hacer alguna averiguación.

Un profesional de reconocido prestigio deja un rastro inequívoco de su actividad en Internet, por ejemplo en varios de estos apartados:

  • Actividades y responsabilidades profesionales
  • Publicaciones
  • Perfiles en redes sociales (sobre todo LinkedIn)
  • Conferencias y ponencias
  • Clases en escuelas e instituciones
  • Colaboraciones en blogs y medios sectoriales
  • Membresía en organizaciones y colegios profesionales
  • Emprendimiento
  • Acreditaciones académicas
  • Premios y menciones honoríficas
  • Participación en eventos y actividades de networking

…Y la lista podría ser más larga.

Con unas sencillas búsquedas en Google, en la mayoría de los casos podrás hacerte una idea muy clara del “calibre” real del profesor, sin esfuerzo.

No negaré que hay gente que sabe muchísimo pero que por alguna razón es “invisible”. De hecho conozco alguna. En ese caso, si su prestigio no es “reconocible” en el entorno online por alguna razón justificada, al menos tendrá que acreditarse directamente su valía:

¿explican los organizadores del curso cuáles son los méritos de ese profesional? ¿lo hacen de forma ambigua y usando frases hechas o mencionan méritos explícitos?

Precaución con el fenómeno “ego branding”:

Un auténtico experto lo es porque lo dicen otros, y no porque lo diga él.

2. Método formativo

Un profesor, y por extensión una organización dedicada a la formación, tiene como primera obligación diseñar una metodología formativa que haga posible la transmisión eficaz del conocimiento:

Sin método, ni el mejor de los expertos puede enseñar.

Exige información clara y precisa sobre este punto.

Un error típico consiste en confundir método y formato. No lo cometas, ni permitas que te induzcan a cometerlo.

Un video es un formato, no un método. Una colección de videos es una colección de videos, no un “curso”.

La formación que se ofrece en formato video puede tener método o carecer de él. El video solo es un medio de transmisión.

Antes de comprar un curso, hazte estas preguntas:

  • ¿Está descrito el método didáctico?
  • ¿Cómo está estructurado el curso?
  • ¿Se incluyen servicios adicionales aparte de una mera visualización de videos? (por ejemplo, los textos, un sistema de autoevaluación o la posibilidad de ver las clases todas las veces que quieras)
  • ¿Qué grado de libertad vas a tener para acceder a los contenidos?

Mejor aún, hazte la pregunta que responde (casi) todas las preguntas:

  • ¿Se puede previsualizar un “adelanto” para ver cómo es “de verdad” el curso?

3. Tecnología específica

Al igual que sucede con el método, en Internet se necesita aplicar tecnologías específicas para la formación online. Usar tecnologías pensadas para otra cosa no sirve, aunque constantemente se hace.

Por ejemplo, un mero sistema de alojamiento de videos no es una “plataforma de formación online”.

Formar online tampoco es digitalizar en formato PDF los materiales de siempre y ponerlos a disposición del alumno por Internet, sin más.

Antes de contratar un curso, infórmate:

  • ¿Qué recursos tecnológicos específicos para la formación online utiliza el curso?

Conclusión

El nivel de exigencia como consumidores puede escalarse al coste de nuestras decisiones de compra, pero siempre con unos mínimos. Además:

¿Acaso el tiempo del alumno no vale nada?

Enlaces

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¡Gracias por leer hasta aquí! Espero haberte sido útil. Nos vemos en la Red 😉

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6 comentarios


  1. Elías Gómez

    Hola Ernesto:

    Me pareció muy interesante tu publicación, además de bastante objetiva.
    Estudio una licenciatura en Educación y me aporta información valiosa.
    De igual forma me permites tomar consideraciones pues estoy con interés de buscar alguna actividad (e ingreso) adicional con algún sistema de asesoría virtual.

    Gracias y saludos.

  2. Juan Julian Martin

    Tampoco son muy validas sus recomendaciones, recuerde que las nuevas tecnologías, son eso, nuevas tecnologías, y que por lo común, chavalillos de 12 años saben y tienen mas formación y preparación que ingenieros informáticos con currículos kilométricos, pero…. obsoletos, son cosas que pasan en un campo que cada seis meses cambia de forma radical.
    Recuerde que esto se invento en un garaje, el error es intentar regularlo y colegiarlo, porque luego vas a una clase “magistral” de cualquiera de los que dice que están formados y vera que los chavales se parten la caja con ellos, es lo que hay.
    También es verdad que hay mucho timo, pero muchas veces es porque lo que se enseña,(que esta bien), no vale porque es obsoleto, la prueba las tiene por ejemplo en los cursos de CISCO, están muy bien, pero de un año para otro, por cosas de la tecnología, no valen un pimiento y es un reciclaje continuo.

    • Gracias por tu opinión.

      Debo entender que tu comparación “por lo común” entre ingenieros y niños de 12 años no es “literal”. En cualquier caso, te aseguro que la mayoría de los expertos en el sector de las nuevas tecnologías de la información no son ingenieros, y los hay de todas las edades. Conozco personalmente a muchos, más mayores que yo, de mi edad y más jóvenes.

      Es un error confundir la experiencia de uso (que es lo que tienen las nuevas generaciones) con el conocimiento profesional. Yo he hecho más de 500.000 kilómteros conduciendo desde los 18 años, y eso no me convierte en experto en automovilismo ni en mecánica.

      Por otro lado, pensar que las personas más mayores están en desventaja es un prejucio muy peligroso (por desgracia “asumido” por muchas personas mayores) que además no se corresponde con la realidad: conozco a muchos expertos con más años que yo de los que todos los días aprendo algo.

      El experto lo es no porque lo diga él, ni porque tenga determinada edad o determinada titulación, sino porque los demás lo reconocen como tal, a través de sus hechos.

  3. Aititeagustin

    Me parecen unas notas excelentes. especialmente lo del profesorado altamente formado y experimentado. Hoy hay mucha gente que prepara cursos o conferencias o participa en mesas sin tener la cualificación que se requiere para que esos eventos sean útiles a los que participan. Preparar una serie de diapositivas sobre un tema es relativamente fácil. Pero en la mayoría de los casos es copia de lo que ya está escrito. Suele haber poca proyección del conocimiento y experiencia personal (porque se carece de ello).

    • Gracias por tu comentario 🙂

      Constantemente estamos leyendo noticias que demuestran, como bien dices, la importancia de tener un profesorado bien formado y experimentado. Internet es una oportunidad para ampliar los horizontes de la formación, pero no debería ser una excusa para empobrecer la calidad.

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