Presencia online y empleo: tu guión infalible en 3 sencillos pasos

Como profesionales, todos tenemos una marca personal flotando en el océano de Internet. La mayoría de las veces esa marca está a la deriva, ya sea porque no queremos gobernarla o simplemente porque no sabemos cómo hacerlo.

Animales sociales

Con o sin Internet, somos animales sociales y tenemos una dimensión pública que condiciona nuestra vida; en cierto modo, todos somos esclavos de nuestra reputación.

…Y ahora, la reputación es en gran medida “online”.

A por todas

No hace mucho que empezó a ser de dominio público una circunstancia perfectamente conocida para los profesionales de mi sector pero no tanto para el público en general:

Los reclutadores utilizan Internet y en particular las redes sociales como fuente de información en los procesos de selección.

¿Crees que deberías hacer algo al respecto? Quizás tu respuesta es no (aunque en ese caso te aconsejaría, con conocimiento de causa, que te la replantees). Si la respuesta es sí: ¿lo has hecho ya? Y sobre todo, ¿lo has hecho “bien”?

A continuación te dejo un guión muy básico para que resuelvas, al menos en lo esencial, tus desafíos en materia de “marca personal”. Consta de tres apartados; si entiendes la lógica del primero y llevas a la práctica las sugerencias del segundo, te aseguro que habrás dado un paso de gigante. El tercero te ayudará a darlo más deprisa 😉

1º Así lideran su presencia online las grandes marcas, y tú puedes hacer lo mismo

¿Qué sucede si un potencial empleador te busca en Internet? ¿qué sale en los resultados? Haz la prueba y compara con esta lista:

  1. Nada en absoluto (tan solo aparece otra gente que se llama igual, o ni eso si tu nombre es poco común)
  2. Tu cuenta en una red social, con temas personales sin interés profesional (¡o que pueden perjudicar tu imagen!)
  3. Menciones de terceros casuales que no controlas (en la web de tu empresa, la de algún colectivo al que perteneces, algún evento…)
  4. Tu blog, que por el mero hecho de existir ya está demostrando unas cuantas cosas interesantes y positivas sobre ti, sobre todo si publicas regularmente.
  5. Tus cuentas en redes sociales profesionales, con información que tú controlas sobre tus aptitudes y experiencia.
  6. Tus aportaciones profesionales en blogs de terceros y otros medios.
  7. Menciones positivas de terceros y reconocimientos a tus méritos

¿Qué impresión se llevará en cada caso un potencial empleador? Veámoslo:

Casos 1, 2: si eres un profesional del marketing, la comunicación, las relaciones públicas o las nuevas tecnologías, la impresión será negativa. En cualquier otro caso, la impresión no será buena ni mala (no tienes por qué estar, pero recuerda que otros que sí están te pueden ganar la partida).

Caso 3: la impresión depende de la información concreta que haya en esos contenidos que no controlas. Tu marca personal está a la deriva, y ya de por sí es malo.

Casos 4, 5: este es el terreno donde puedes liderar tu presencia online y demostrar lo que vales. Aquí te juegas el partido, y como veremos después, lo puedes ganar 😉

Casos 6 y 7: aquí estas dando la mejor impresión posible; si eres reconocido y tenido en cuenta en tu entorno profesional y esto deja un reflejo claro en la Red, entonces tienes una buena reputación online que te reportará muchas satisfacciones.

En resumidas cuentas, si los casos tipo 4, 5, 6 y 7 son los que dominan tu presencia en la Red, entonces lideras plenamente tu marca personal y eres dueño de tu reputación. Eso es precisamente lo que hacen las marcas, a otra escala: generar contenido positivo para conseguir que las cosas que suman tengan más peso que las cosas que restan.

Y recuerda:

La ausencia de reputación está en la frontera de la mala reputación.

2º Esto es lo que tienes que hacer para estar dónde van a ir a buscarte:

Ya tienes claro que los casos 4, 5, 6 y 7 que hemos comentado en el punto anterior son tus objetivos. ¿Cómo alcanzarlos?

Céntrate en LinkedIn, la red social profesional por excelencia:

  • Busca a todos tus contactos y compañeros de estudios. Estrújate la memoria y usa los recursos de “búsqueda avanzada” para encontrar a toda la gente que puedas.
  • Escribe recomendaciones para las personas cuyo trabajo conozcas bien y valores. Pide (sin miedo) recomendaciones a tus jefes y compañeros.
  • Apúntate en grupos relacionados con tu actividad, participa y crea relaciones con la gente que te resulte interesante.
  • No cometas el error de infravalorar la importancia de tu foto: es lo primero que verán de ti.
  • Cuando conozcas a alguien, online u offline, no pierdas ni 24 horas en ir a buscarlo a LinkedIn y establecer contacto.
  • No seas demasiado restrictivo a la hora de decidir qué partes de tu perfil son públicas y visibles desde los buscadores. No tiene mucho sentido esforzarte por “estar” para luego esconderte.
  • Es importantísimo que “alimentes” todo lo que puedas tu perfil, prestando atención a todos los apartados.

Muévete en  Twitter con un enfoque profesional:

  • Escribe una “bio” impecable. Mira cómo: “Redacta la “bio” perfecta para tu perfil de Twitter
  • Prohibido contar lo que has desayunado o presumir de tus vacaciones. Twitter no es Facebook.
  • Comparte contenidos de valor que sean útiles a los demás y que conecten con tus intereses profesionales
  • Sigue a los profesionales de tu oficio, participa; no esperes a que te sigan a ti de forma espontánea, ya que probablemente no sucederá, salvo que seas una persona muy popular en tu sector.

Deja tu perfil personal de Facebook fuera de la ecuación:

  • Facebook es para los amigos y la familia. Es personal. Asegúrate de que lo configuras correctamente para que tu actividad no sea pública.

Blogging a muerte:

  • Pon a tu blog un título “con cabeza”. Llamar a tu blog “Yo y mis circunstancias” no te ayudará. Se trata de promocionar tu marca personal, no de hacer un ejercicio de ingenio: los buscadores no entienden las metáforas, no les interesa la ironía y no juzgan tus méritos literarios. Si es tu blog, que su nombre y su descripción dejen claro quién es el autor y qué temas trata. Usa palabras clave.
  • Comparte tus conocimientos en tu blog regularmente y demuestra que dominas la materia en la que te especializas.
  • No olvides que se trata de demostrar, entre otras cosas, que eres una persona con capacidad de trabajo y de compromiso, no justamente lo contrario. No des señales que puedan ser interpretadas como síntomas de pereza, dejadez o bajo nivel de autoexigencia.
  • No desaproveches ocasiones para ser “firma invitada” en otros blogs o medios especializados. ¿No te lo ofrecen? Si ya has hecho lo necesario para demostrar lo que vales, ofrécete tú.

3º Fórmate, experimenta, disfruta

El mejor consejo que te puedo dar es este:

Afronta el desafío de controlar tu presencia online con espíritu lúdico y deportivo.

No tengas miedo de experimentar. El “pulido y abrillantado de tu marca personal” puede ser gratificante, divertido y sobre todo una fuente de experiencias y de aprendizaje que te ayudará a crecer personal y profesionalmente.

Para formarte, lee todo lo que puedas en Internet sobre este tema, pero siendo muy selectivo con las fuentes. Hay mucho charlatán. Identifica a los expertos (se los reconoce cuando otros dicen que lo son, y no cuando ellos se colocan a sí mismos la etiqueta). Busca recursos formativos de calidad.

Aquí te dejo algunos enlaces a varios posts para saber más:

Branding personal y empleo: lo que no te habían contado

Netiqueta: las normas de etiqueta en la web social

Cómo saber en qué medios sociales debes focalizar tu estrategia

Los 7 errores que nunca debería cometer un bloguero

Echa un vistazo a este curso en mecenium del experto en LinkedIn Pedro de Vicente:

Comienza a exprimir LinkedIn – curso en mecenium

 

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