Con una ubicación privilegiada (junto a la plaza del ayuntamiento), se ha inaugurado Baluarte, un ambiente familiar y con la mejor relación calidad-precio en su excelente categoría gourmet.
Los ingredientes, seleccionados en las más altas calidades y con una
excelente red de proveedores, dotan al restaurante de varias cartas al año, en función de la mejor temporada para la elaboración de los platos. Del mismo modo, su bodega ha sido mimosamente seleccionada, calibrando los
mejores aromas para acompañar su variada carta.
Entre semana, a mediodía, ofrece menús diarios con precios más que
asequibles, acercando así productos delicatessen a todos los bolsillos con
buen paladar. Ideal para que cualquiera se sienta como en casa, en un
ambiente cálido y amable.
El cocinero y copropietario, Rafael Barral Uriarte, abrió este local con la intención de ofrecer nuevas propuestas culinarias con lo ya aprendido. Un estilo propio que no deja indiferente a nadie. El “libro de visitas” de su web cuenta con una nota media de sobresaliente.
San Lorenzo de El Escorial cuenta con movimiento de ocio todo el año y
un patrimonio histórico, cultural y natural incomparables. Atrae a visitantes de todo el mundo y es Bien de Interés Cultural desde 2006.
La idea surge como reivindicación del buen servicio y la buena mesa, en un local acogedor rodeado de patrimonio cultural y el mejor entorno natural. “Baluarte”, en Andalucía, es sinónimo de jolgorio y
fortaleza. Contiene `arte´, por aquello que se cuece en los fogones y por las exposiciones pictóricas y de fotografía, de diferentes artistas colaboradores, que vestirán las paredes del local. El cliente se sentirá como en casa.
Frente a la puerta lateral del Mercado de San Lorenzo, la plaza del Ayuntamiento y en pleno casco histórico de la ciudad, la calle Francisco
Muñoz nº 3 desprende aromas de cocina mediterránea, influenciada por la
catalana, con toques de autor. La innovación es uno de sus principales
valores que hacen del Restaurante Baluarte una escuela en sí misma.
La seña de identidad es la frescura de sus alimentos, (carnes, pescados,
frutas, verduras, postres caseros…), la presentación de los platos, la mezcla de sabores y texturas que dan un toque de excelencia a las cartas
(primavera, verano y otoño/ invierno), así como las sugerencias que
eventualmente se ofrecen según mercado.
En la bodega también podemos encontrar exquisitos ejemplares: gracias a
los servicios y experiencia de un reputado enólogo, la carta cuenta con
vinos de excelente puntuación en las guías del sector. Una selección
cuidadosamente realizada para satisfacer el más exigente de los paladares.
Todas las modalidades de diferentes procedencias: Rioja (Muga Reserva,
Viña Magna), Ribera, Navarra, Méntrida, Bierzo, Toro, etc. Tintos,
blancos, rosados, dulces, cava, champagne y licores.
Especializados en el carpaccio de pulpo y en arroces caldosos (mar y
montaña), en sus cartas estacionales se puede elegir entre sorprendentes
entrantes, platos de cuchara, carnes, pescados y postres caseros,
minuciosamente elaborados y presentados.
Con previo acuerdo se negocian menús especiales y ello lo convierte en el
lugar ideal para celebraciones de carácter familiar y reuniones de empresa. Entre semana, y con la intención de acercar la buena cocina a todos los bolsillos, también existen menús diarios muy atractivos en relación calidadprecio.
EL CHEF
“La mejor escuela de cocina es la propia cocina”, comenta Rafael Barral Uriarte, cocinero y copropietario del local. “Siempre me gustaba mirar a mi madre mientras cocinaba, sin importarme el tiempo que tardase en preparar las viandas. Me quedaba hasta el final.”
De origen sevillano, el cocinero de Baluarte ha vivido y desarrollado gran
parte de su carrera en Madrid. Estudió en la Escuela Privada Sol, bajo la
tutela de la galardonada con Estrella Michelín Yolanda Fernández. De ahí
trabajó en diferentes puntos de la península, hasta que con su socio,
Ricardo Medina, se decidieron a montar el “restaurante modelo” en un
enclave de lujo.

Más información:
www.baluarterestaurante.com
jfernandez@publicoynotorio.com
mherraiz@concriteriocomunicacion.com

Por su variedad de formas, de cromáticas y aromas, las setas enloquecen a sus aficionados y gastrónomos. Su antiquísimo consumo hizo las delicias de los sibaritas micólogos griegos antiguos. De hecho, mico ("hongo") deriva del griego "mykés". Son un alimento de bajo aporte calórico (20Kcl/100 gr.), gracias a su importante contenido acuoso.
Hoy, las degustaremos con pasta, las proporciones están previstas para cuatro personas. Esa receta es, aparte de deliciosa, muy socorrida y puede constituir una comida expres y un plato único.
Laminar una cebolla regordete, dorarla en dos cucharadas de aceite de oliva. A mitad de la cocción, añadir un diente de ajo picadito, sofreír a fuego muy suave, añadir unos 350 gr. de setas de su elección (limpiadas y secadas), un vasito de vino de Jerez y tapar. Cocer a fuego lento unos 15' y al cabo de ese tiempo, agregar unos 150 gr. de mascarpone o nata espesa. Dejar espesar ligeramente, salpimentar y reservar en un punto calentito de su cocina.
Cocer la pasta al dente, escurrirla, distribuirla en los platos calentados, repartir la mezcla nata-setas encima, añadir láminas de queso parmiggiano reggiano en la superficie, decorar con hojitas de perejil y degustar enseguida.

De noviembre a febrero podemos gozar de las mejores clementinas, oriundas de la cálida Argelia y “creadas” accidentalmente por la misma naturaleza en un contenedor al principio del siglo pasado.
El Padre Clemente Rodier, religioso encargado de los huérfanos de Misserghin, viendo unos niños comiendo entre basura una fruta desconocida, de intenso tonalidad naranja y semejante a la mandarina, se quedó prendado de esa delica e inmediatamente, en el mismo jardín del huerfanato, intentó reproducirla. Después de varios intentos fallidos, consiguió el híbrido hoy conocido como “clementina”, en honor a su nombre y sus denodados esfuerzos. Ese cítrico es un desalterante cruce entre la mandarina y la naranja amarga, o “bigarada”, de ahí su inconfundible toque agridulce. La flamante frutita iluminó y conquistó los mercados con su esplendor rojizo, su carne casi desprovista de pepitas, su sabor delicioso e intenso aroma. Por tanto destronó rápidamente la más sosita mandarina y enseguida, inspiró sabrosas recetas como esos flanes otoñales, cuyas proporciones están previstas para seis personas. Se hacen en un santiamén de la manera siguiente:
Precalentar su horno a 200º. Calentar un litro de leche desnatada con una vaina de vainilla cortada transversalmente para extraer todo su aroma. En el vaso de la batidora, mezclar 200 gr. de azúcar, 4 huevos enteros y una yema, 50 gr. de harina e igual cantidad de Maïzena y de polvo de almendras y dos cucharadas de licor de clementinas. Añadir la leche calentita, una pizca de canela y seguir batiendo hasta obtención de una mús muy aérea.
Verter en una cacerola, calentar a fuego lento hasta que espese ligeramente. Distribuir en flaneros individuales, hornear unos 45’ a 180º. Dejar enfriar completamente y refrigerar una noche entera. Decorar con lonchitas de clementina, rociar con caramelo y degustar con bizcochos de soletilla.

¿Qué tal probar unos suculentos pancakes, realizados en 10', cocidos en 5 y devorados en mucho menos? Es muy fácil, aparte de delicioso.
Se hace mezclando 250 gr. de harina con un sobre de levadura química, otro de azúcar glas, 80 gr. de azúcar blanco, una pizca de sal y otra de canela, 2 cucharaditas de ron. A continuación, agregar 2 huevos gordos, 60 gr. de mantequilla fundida, 10 cl. de leche desnatada y trabajar bien la masa. Añadir poco a poco 40 cl. de leche hasta que todo esté bien ligado.
Cocer sus pancakes en una sartén pequeña, calentita y bien enmantequillada, a fuego muy moderado. Verter medio cucharón de masa en la sartén, cocer unos 3'. Cuando aparecen unas burbujitas en la superficie, dar la vuelta con la ayuda de dos espatulas (muy importante) y proceder a la misma operación del otro lado durante 2'.
Se sirve caliente, rociado de tibia mantequilla fundida, con miel o jarabe de arce es infinitamente delicado, con mermeladas, nata, nutella, mantequilla de cacahuete o a secas, divino.
El curioso nombre deriva del inglés "pan" (cacerola o sartén) y cake (postre). Esa receta, clásica de los desayunos norteamericanos, fue probablemente un legado de los emigrantes alemanes dieciochescos. A la sazón, se conocía como "Plannkuchen".
No hay que confundirle con la deliciosa crêpe francesa, igual de deliciosa y nutritiva, de un diámetro más considerable y notable delgadez (ciertos pancakes alcanzan unos 10cm), que se realiza sin levadura.
EE.UU. clasifica el pancake, a veces llamado hotcake, griddlecake o flapjack, entre sus savory (sabrosos) platos. Ciertas regiones británicas, Australia y Nueva Zelanda lo conocen como pikelet.
En todos casos y latitudes, el pancake es siempre exquisito y muy nutritivo. Intente variar la receta, añadiendo unas pepitas de chocolate o fruta fresca a la masa, el resultado final les encantará.

Así calificó esa deliciosa verdura el escritor francés Anatole France.
Con ese temporal, conviene consumir unos platos calentitos y para cambiar de las eternas sopas y caldos, podemos disfrutar de septiembre a noviembre del salutífero puerro, cuyo mejor ejemplar cultivado es el Allium Porrum. Ostenta un fuerte aporte minero-vitamínico (sodio, potasio, zinc, cobre, provitamina A, vitamina C y E de potente efecto antioxidante) y una liviana aportación calórica. Otras de sus virtudes más destacables son su notable poder diurético y alto contenido fibroso. Un caldito de puerro hará maravilla sobre sus riñones.
Hoy lo degustaremos en quiche, para cuatro personas. Precalentar su horno a 200º. Hervir en abundante agua poca salada 5 blancos de puerros lavados y laminados. Aparte, rebozar 100 gr. de jamón de York en tiras. Al cabo de ese tiempo, depositar los puerros en la misma sartén con 100 gr. de nata espesa, cocerlos unos 15' más a fuego moderado, salpimentar, añadir un poco de nuez moscada rallada y pimienta de Ezpeleta al gusto.
En el vaso de la batidora, mezclar 5 huevos enteros con 70 gr. de nata espesa, 100 gr. de queso gruyère rallado, salpimentar, vertar a la mezcla anterior nata-puerros. Reservar.
Disponer 400 gr. de masa de hojaldre descongelada en una tartera, cubrir la superficie con papel de aluminio, verter 200 gr. de arroz o de habas dentro y cocer unos 15' a 180º.
El peso del arroz (o de habas) impedirá que la masa suba. Al cabo de ese tiempo, sacar su molde, retirar el papel y su contenido con precauciones, verter sobre la masa precocida la mezcla puerros-nata-huevos, repartir un poco de queso rallado sobre la superficie y hornear 1/2 horita a 180º hasta obtención de un apetitoso gratinado. Servir tibio, decorado de frescas hojitas de perejil.
El puerro es el emblema nacional de los Galeses y el pirómano de Nerón, con ínfulas de cantante, lo consumío en tales cantidades para aclarar su voz que se ganó el moto de "porrofago". Legumbre invernal por excelencia, se presta a muchas aplicaciones apetitosas y esa receta resulta una de las más sabrosas y fáciles de realizar. ¡Buen apetito!
Incluso hay quien le dedicó una curiosa canción que parece no tener fin. Escuchadla en (http://www.lelombrik.net/loops/3808/chanson-du-poireau.html)

A mal tiempo repentino, buenas caras y ganas de sugerencias suculentas, hechas en un santiamén, de apetitosa cromática, sabor otoñal y sin gasto ruinoso.
Para 4 cuatro personas, mezclar tres o cuatro categorías de verdes ingredientes muy salutíferos: 300 gr. de hojas espinacas frescas, 100 gr. de canónigos y una ensalada de su elección (escarola, Trocadero…) cortada en tiras. Disponer en cada plato y distribuir encima unas lonchitas de distintos patés (setas, pimienta verde, bacón, jabalí, de campaña).
En una sartén, cocer a fuego muy lento unos 200 gr. de setas frescas (boletus, chantarella) o unos champiñones de París laminados de lata, si tiene un presupuesto restringido. Añadir un vasito de vino de Jerez, hierbas aromáticas al gusto, un clavito de olor, salpimentar y mezclar delicamente para que todos los aromas fusionen perfectamente. Repartir sobre sus ensaladas.
Terminar rociando con una vinagreta hecha con aceite de oliva extra virgen, vinagre de frambuesa, nueces desmenuzadas, pasas sin pepitas, flor de sal y pimienta negra del molino. Servir así de tibio y apetitoso, con lonchitas de pan de nueces. Simplísimo e ideal para neófitos de la cocina. ¡Qué lo disfrute!
Con esas temperaturas en caída libre, un buen plato de arroz con sabores otoñales nos vendrá fenomenal.
Para cuatro personas de buen diente, hervir 400 gr. de arroz en agua ligeramente salada con algunas briznas de azafrán.
Mientras, en una sartén de grandes dimensiones, rebozar 2 cebollas finamente laminadas en 3 cucharadas de mantequilla u aceite. Cuando están doraditas, añadir 200 gr. de setas de su elección (boletus y chantarellas resultan perfectas para ese plato) lavadas y troceadas, ½ vaso de vino blanco de calidad, hierbas aromáticas al gusto. Tapar y cocer a fuego lento, hasta que las setas estén perfectamente tiernas. Al cabo de ese tiempo, escurrir el arroz, verterlo en la sartén, mezclar delicadamente con las cebollas y las setas rebozadas y servir enseguida, decorado de hojitas de perejil.
Símbolo de abundancia y felicidad, el arroz es alimento fundamental de los pueblos asiáticos, que consideran los demás platos como su “acompañamiento”. Junto al maíz, es uno de los únicos cereales huérfanos de gluten, por tanto amigo de las personas aquejadas de la enfermedad celíaca. Alimenta más de la mitad del universo y parece que fue en China donde su cultivo surgió 8000 años antes de nuestra era.
Esa maravilla de la ingeniería natural pertenece al género Oryza sativa L. de la familia de las Poáceas. El “arroz salvaje” integra otra tribu, la Zizania aquatica L., que únicamente crece en el norte estadounidense y en Canadá.

De septiembre a noviembre, las peras gozan de su mejor momento y disfrutar de ellas no representa ningún peligro para la línea, al contrario.
Rica en agua, oligoelementos, minerales, ácido fólico, carotena y vitaminas (C, E), sorbital y fibras amigas del tránsito intestinal a menudo perezoso, esa deliciosa fruta otoñal se presta a una versatil oferta culinaria, salteada, cruda, cocida, en compota, hervida, azucarada o salada.
Hoy confeccionaremos un sabroso y salutífero smoothie con esa maravillosa fruta. Las proporciones están previstas para cuatro personas y se hace de la manera siguiente: pelar, vaciar y trocear seis peras, rocíarlas con gotitas de limón natural para que no ennegrezcan.
En el vaso de su batidora, depositar cuatro cucharadas de hielo picado. Añadir los trocitos de peras, tres yogures desnatados, 12 cl. de zumo de pera, dos cucharadas de jarabe de arce e igual cantitad de leche de soja. Mezclar unos minutos hasta obtención de una textura muy aérea, verter en los vasos y degustar enseguida.
Qué agradable resulta realizar un pan de brioche con pasas y frutas escarchadas casero, que perfuma vida y ambiente.
Intentarlo, es una pasada y se hace directamente en la batidora, mezclando 250 gr. de harina fina, 100 de mantequilla blanda, 3 huevos enteros, 70 gr. de levadura del panadero (no química), 3 cucharadas de leche, 3 de ron, 2 de azúcar cristalizado y media cucharadita de sal. La masa está lista cuando se retira de las paredes del vaso y luce un aspecto elástico y maleable. Depositarla en un cuenco grande, cubrirla con un paño limpio en un lugar calentito de su cocina durante 2 horas, donde tiene que doblar de volumen. Precalentar su horno a 200º.
Al cabo de ese tiempo, colocarla sobre una superficie enharinada. Agregarle 100 gr. de uvas pasas e igual cantidad de daditos de frutas escarchadas de su elección. Amasar ligeramente, formar unas bolitas de idéntica talla, colocarlas en un molde de cabe untado de mantequilla y enharinado, dejar doblar de nuevo de volumen (1h 30, 1h 45).
Cocer a 180º grados unos 25-30', hasta obtención de un bello dorado. Si no es el caso, prolongar ligeramente la cocción, bajando la temperatura a 160º.
Esa formula funciona tanto para desayuno como para meriendas y es exquisita con el café. Existe una versión salada para la hora del aperitivo, igual de deliciosa, con introducción de daditos de bacón, jamón de York y aceitunas verdes laminadas, aromatizada de hierbas. En ambos casos, se sirve tibio y en en lonchitas.


Con 18 Kcal. por 100 gramos, la luminosa berenjena rivaliza con las plantas comestibles más ligeras que nos brinda la naturaleza. Acuosa, repleta de magnesio, zinc y potasio y huérfana de lípidos, ostenta una gran riqueza fibrosa cuya potencia se redobla cuando se cuece al vapor.
Por tanto, resulta una de las hortalizas fundamentales para el correcto tránsito intestinal.
Según los últimos estudios, parece que esa Solanácea incluso digiere el colesterol “malo” y acompañada de ajo picadito, rociada de aceite de oliva virgen, compone platos geniales inscritos al salutífero menú de la famosa dieta mediterránea. Conviene no privarse de esa maravilla de la ingeniería natural, hoy propuesta en forma de cake sabroso. Las proporciones están indicadas para seis personas.
Precalentar su horno a 200º. Pelar, lavar, secar y cortar en cubitos tres berenjenas, rebozarlas en aceite de oliva unos 15’ a fuego moderado, con media hojita de laurel, hierbas aromáticas al gusto y una cucharadita de ajo picado. Reservar.
En el vaso de la batidora, triturar 150 gr. de harina con 3 huevos enteros, una pizca de concentrado de tomate, 50 gr. de queso rallado emental, dos cucharadas de aceite de oliva, el contenido de un sobre de levadura química y salpimentar. Unos granitos de coriandre machacados, añadirán un inusitado toque fresquito a esa receta. Verter la mezcla en un cuento, agregar los cubitos de berenjena reservados, verter la masa en un molde para cake untado con manteuilla y hornear unos 20-35’ según su horno a 180º.
Dejar entibiar, desmoldar, cortar en lonchitas de unos dos centímetros. Acompañar de aceitunas negras, queso feta, un coulis de tomates y una bella ensalada mixta. Rocíar con un vino ligero y afrutado.
El mercurio está bajando y una sopita calentita, bien vitaminada, es siempre bienvenida.
Se hace en 5’ y se cuece en 30’. En una sartén, dorar a fuego lento en un poco de aceite de oliva extra virgen un diente de ajo pelado y laminado.
Añadir un kilo de tomates muy maduros, lavados y troceados, 1 hojita de laurel, 1 cucharadita de coriandre machacado y otra de azúcar blanco. Salpimentar y cubrir con un litro de agua. Cocer a fuego moderado unos 30’, retirar la hojita de laurel, verter en el vaso de la batidora, triturar y filtrar.
Rectificar el sazonamiento y presentar en boles de porcelana blanca. Decorar con frescas hojitas de perejil, lonchitas de tomate fresco y acompañar de pan tostado frotado con ajo o tostas de queso fundido. Esa sopita, deliciosamente aromática, se puede consumir tibia o caliente. ¡Buen apetito!

"El tiempo es un niño que juega con los dados; el reino es de un niño" (Heráclito de Éfeso)
¡Qué evocadoras son las magdalenas! Díganlo a Proust, para quien ese mullido bizcochito, de sensual forma aconchada y sabor alimonado humedecido en una infusión, constituyó el prodigioso tren del recuerdo, desencadenante "involuntario" de unos reprimidos recuerdos infantiles.
Esa estimulante asociación olfativa, ensoñación placentaria y sensual plenitud sensorial despertaron en el paladar del lánguido Marcel la reminiscencia de un tiempo perdido. Té y magdalena fueron las pujantes piedras de toque, providenciales mecanismos y detonantes de una prolífica búsqueda cognitiva. Como resultado, aflojó un intenso pasado evaporado en las nieblas del tiempo, donde Proust reencontró la clave de los laberínticos jardines de su infancia. Así, a la grácil vera de jovencitas en flor, el literato liberado pudo ahondar en sus interioridades ópacas y dar alas a su dinámica imaginación, canalizada en una novedosa estética literaria más tarde calificada de "proustiana" y sobre todo, revivir y relatar de forma extraordinaria una experiencia epifánica única, hito fundamental en la literatura contemporánea.
Ocurrió en enero de 1913 y en el pueblo ficticio de Combray (en realidad Illiers, Eure-et-Loir, Francia). Encerrado a cal y canto durante quince años, con las puertas cerradas en el silencio de una habitación acolchada, el frágil genio, doliente y asmático, se protegía de todo y todos: del mundanal ruido, del rechazo de una homosexualidad inconfesable en la inhibida sociedad de su época, de la aguja sigilosa del Tiempo y en particular, de las insufribles primaveras que liberaban los polenes de flores y plantas, auténticos venenos en su caso crónico.
Ahí, en ese claustrofóbico ambiente, el pálido escritor autorecluído remontó el río sepia de Cronos, sin más compañía que su pluma insaciable, ni otro sustento que su pócima mágica: unas tiernecitas magdalenas doradas mojadas en sombrío té, cuyo mágico sabor iluminaba su memoria sensorial. Asombrado por la potencia y resonancias románticas de esos recuerdos recobrados, tacita a tacita y miga a miga creó su maravillosa obra maestra donde la memoria olfatoria le permitió renacer, redescubrir unas sensaciones almacenadas, un tiempo extraviado y borrado de su infancia.
Dicho experimento o síndrome proustiano (teoría sobre tiempo, espacio y memoria) cinceló una obra maestra, Por el Camino de Swann, seguida de un imponente ciclo novelesco. Remontando la rueda del Tiempo, dio forma, olor, calor y color a un pilar de la literatura mundial, coronado en 1919 por el premio Goncourt , en esencia inspirado por unas frágiles moléculas de inocuas magdalenas y fragancias de negra Camelia Sinensis. Pasen y lean:
"Y como ese entretenimiento de los japoneses que meten en un cacharro de porcelana pedacitos de papel, al parecer, informes, que en cuanto se mojan empiezan a estirarse, a tomar forma, a colorearse y a distinguirse, convirtiéndose en flores, en casas, en personajes consistentes y cognoscibles, así ahora todas las flores de nuestro jardín y las del parque del señor Swann y las ninfeas del Vivonne y las buenas gentes del pueblo y sus viviendas chiquitas y la iglesia y Combray entero y sus alrededores, todo eso, pueblo y jardines, que va tomando forma y consistencia, sale de mi taza de té”.
Para adictos del genio, es interesante indicar que desde el 8 de abril de 1971, un decreto votado el 29 de marzo y publicado oficialmente el 7 de abril del mismo año con motivo del centenario del hipersensible escritor, cambió el nombre de Illiers por Illiers-Combray. Es la única comuna gala que ostenta un nombre nacido de la literatura.
Fragmento de "En busca del tiempo perdido"
"...Y muy pronto, abrumado por el triste día que había pasado y por la perspectiva de otro triste día tan melancólico por venir, me llevé a los labios una cucharada de té en la que había echado un trozo de magdalena. Pero en el mismo instante en que aquel trago, con las migas del bollo, tocó mi paladar, me estremecí, fija mi atención en algo extraordinario que ocurría en mi interior. un placer delicioso me invadió, me aisló, sin noción de lo que causaba. Y él me convirtió las vicisitudes de la vida en indiferentes, sus desastres en inofensivos y su brevedad en ilusoria, todo del mismo modo que opera el amor, llenándose de una esencia preciosa; pero, mejor dicho, esa esencia no es que estuviera en mí, es que era yo mismo. Dejé de sentirme mediocre, contingente y mortal. ¿De dónde podría venirme esa alegría tan fuerte?
Me daba cuenta de que iba unida al sabor del té y del bollo, pero le excedía en mucho, y no debía ser de la misma naturaleza. ¿De dónde venía y qué significaba? ¿Cómo llegar a aprehenderlo? Bebo un segundo trago, que no me dice más que el primero; luego un tercero, que ya me dice un poco menos."
Menuda potencia, el sabroso bizcochito metáfora del recuerdo y tradicional de la bella región francesa de Lorena. A ver si en vosotros, también toca la tecla de sentimientos tan gratos.
Fogon's os propone esa receta, que se hace precalentando su horno a 200º. En una cacerola, fundir 100 gr. de mantequilla salada. En el vaso de la batidora, mezclar dos huevos con 100 gr. de azúcar cristalizado, cuatro cucharadas de zumo de limón natural, una de miel de azahar, 100 gr. de harina, un sobre de levadura química y la mantequilla fundida. Dejar reposar hora y media al fresco. Al cabo de ese tiempo, verter la masa en unos moldes para magdalenas. Hornear a 180º, dejar enfriar y desmoldar con delicadeza.
Domingo, 22 de noviembre
Marie-José Martin Delic Karavelic
Juan Fernandez Krohn
Carlos Juan Gómez Martín
Julián Moreno Mestre
Juan Carrasco de las Heras
Juan Luis Recio
Siro López
Karina Longo
Ángel Sáez García