Fogon’s corner

El divino Kir

01.12.08 | 09:52. Archivado en Cócteles divinos

Félix Adrien Kir (1876-1968) fue carismático personaje de la Cuarta República gala. Pasen y vean como se las gastó nuestro heroe: diputado, consejero general del Departamento de Côte d’Or, alcalde de Dijon, personalidad del Centro nacional de independientes y campesinos, resistente francés perseguido por Gestapo y colaboradores pronazis franceses (facilitó la evasión de 5000 prisioneros del campo de Longvic), titular de la Cruz de Guerra, comendador de la Legión de Honor, religioso de perfil original y agente de circulación a sus horas.

En efecto, ese cura metido a político nunca dudó, indignado por las congestiones callejeras urbanas, en tocarse el kepí reglamentario y dirigir in person los desmedidos flujos automovilistas ante el asfixiado ayuntamiento dijonés. Dejó esos lares a los 92 años, con lago artificial a su nombre, ciudad hermanada con veinte localidades extranjeras y también una reconocida paternidad coctelera, el bermejo kir. Todo un carácter, con el cual arrancó la leyenda de uno de los más afamados cócteles franceses.

La Al canónigo Kir, ultímo diputado francés en llevar la santa sotana, le encantaba un aperitivo borgoñés llamado blanc-cass, oriundo de la cuenca mediterránea. Empero, dada la acidez del vino que lo componía, un blanco aligoté que nunca fue de su agrado, buscó una alternativa: mezclándolo con licor de crema de cassis, consiguió una inesperada dulzura, casi divina, que le conquistó y provocaría a renglón seguido, la adhesión de una larga lista de feligreses locos por su sabor color pasión, allá por el mundo mundial.

En efecto, impaciente de compartir su sabroso hallazgo con el personal, el cura-alcalde lo brindó implacablemente en todas las recepciones internacionales de su ciudad, con tal subidón de consumo de crema de cassis que uno de sus más prestigiosos fabricantes, alertado por el exito, la Maison Lejay-Lagoute le pidió conceder la exclusividad de su nombre a la marca. Kir dio su bendición, extendiéndola sin embargo a los demás licoristas regionales para aplacar celos y disputas y así, todos contentos.

Además, cuidadosamente pertrechado de vino blanco y cassis, Monsieur Kir hizo más llevaderas las dichosas largas idas y vueltas hasta la Asamblea Nacional del gélido París. Con ese invite aromático, alegró brumoso trayecto, periodistas, compañeros y felices viajantes desconocidos del mismo compartimento con repetitivos chupitos de "Kir". El trayecto duraba horas, por tanto y lógica las libaciones también. Agradecidas, las ágiles plumas de los alegres chicos de la prensa propagaron a granel dichas gloriosas pausas etílico-festivas y con esos mimbres se coló el ya mítico «kir» en todo los bares del hexágono francés (dicen que uno por habitante, a la sazón unos 50 millones ¿?). Y de ahí, al mundo mundial del Hall of Fame coctelero.

Todo un bon vivant ese simpático canónigo embajador del delicioso mix, a cuyo legado de cosecha propia elevamos nuestro encendido homenaje, adivinar con qué mon Dieu? Un buen kir par exemple, cuyo subidón dinámico y maravillosa cromática rubescente levantarán cualquier ánimo tristón y almita en pena. Creerme, queridos cóctelnautas, son años de sesudos estudios, selfterapia e intensa práctica personal al respeto que os contemplan y aconsejan...

La delicia atiende a reglas específicas y si no se respectan, pasa a llamarse de otra manera. La directriz básica consiste en mezclar 1/3 de crema de cassis de Dijon (20º) con 2/3 de exclusivo vino de borgoña aligoté en un vaso tipo «ballon».

Utilizando cava o champán, realizaremos un kir royal, con vino blanco corriente de blanc-cass, con tinto ligero un comunista, mediante tinto fuerte un cardenal, con cidra un kir normand y alegrado de rosado un ejemplar llamado médocain.

Ideal para cócteles de bienvenida, al final de las comidas o cuando os antoja, sin pasarse en las cantidades, ojo que la cosa engancha a hurtadillas y de lo lindo. Que lo digan a mi amigo Miguel y al resto de la redacción...

Otro día hablaremos del doble K, que no es un agente doble, sino otra ocurrencia del inenarrable Kir, anticomunista confeso, en honor de un mandatario de la hoy extincta URSS visitando su alcaldía. Lo escoltaba nada menos que el General De Gaulle y el ilustro visitante se llamaba Ники́та Серге́евич Хрущёв ((¡Nikita Kruschev!).) El resultado fue el hermanamiento de Dijon con Estalingrado (actual Volgogrado) y Kir, a la sazón el más furibundo antimarxista, se elevó sin pestañear a la categoría de pro-bolcheviko más famoso de Francia. No le impidió contestar a un diputado galo de la izquierda más izquierdista que dudada de la fe ciega y de la existencia de un invisible Dios: "¿Y mi c..., lo has visto? Sin embargo, existe!"

Ilustración del kir: Marie-José Martin Delic Karavelic

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