Fogon’s Corner

Indultan al centenario George The Lobster

10.01.09 | 19:06. Archivado en Ingenio y curiosidades

Tenía que ocurrir en el país de Mickey y mágico decorado de rascacielos, ideales para ambientar un cuento moderno con final optimista.

Érase una vez un singular bogavante llamado George, 140 primaveras según su peso (casi 10 kilos) y expertos, cuya rebuscada carne comprada cien dólares hace dos semanas, no acabará hervida viva, fusionada en soufflé agridulce, ni estómago gourmet frecuentando la marisquería neoyorquina City Crab and Seafood (Park Avenue, Manhattan).

El desafortunado rehén de los mares, king size, sin bastón ni miedo al peso de los años, con DNI canadiense por lo visto, fue pescado a lo largo de Terranova (Newfoundland). Fin de la dolce vita marina y comienzo de cambio vital radical probando las incomodidades de su nuevo "hogar".

Adoptado como "mascota", por su imponente cintura y rareza, el colosal crustáceo se mudó a cebo suplementario para atraer al terrícola pudiente, siempre hambriento de manjares novedosos o bichos espectaculares ejecutando míseros números cirquenses, lo nunca visto en su estado natural.

Así que puesto a trabajar como histórico animal de compañía, el anciano y apetitoso fenómeno, seguramente traumatizado, curró diariamente, posando indignado, todo pinza y nobles antenas erizadas entre dueños y clientela bajo flashes, risotadas y videos.

A petición del activo People for the Ethical Treatment of Animals, que detectó su corpulenta presencia mediática durante una cena, George the Lobster cambiará hoy mismo las templaditas aguas del reducido tanque estresante donde lo confinaron, por las amplitudes atlánticas del frío Maine.

La "humanitaria" operación Liberad a George se hará desde Kennebunkport (extremo noroeste estadounidense), zona donde está prohibida la captura de su codiciada especie.

Cuentan que Ingrid E. Newkirk, Presidente de PETA, aplaudió la decisión de los efímeros propietarios del regordete decápodo, bocado de rey a pesar de su senectud. Nuestro amigo, a esas horas libre como un taxi, estará bailando entre cimbreantes algas amigas y sirenas sedosas, en las verdes profundidades protectoras de su recuperado biotopo.

Fogon's desea a George una merecida jubilación en paz en su acuario natural, lejos de redes asesinas e insufribles depredadores humanos. Esperamos que rodeado de una amplía descendencia, contará su atribulada estancia en una selecta marisquería, bajo lupa mediática en una calle de la agitada Big Apple. Si el tímido Don Jorge, reconciliado con la raza humana consiente más noticias o aparece en el Guiness, Fogon's avisará a su club de fans.

http://www.peta.org/


Anticocina: la dieta del cowboy norteamericano

19.11.08 | 12:29. Archivado en Ingenio y curiosidades, Culture Food

Fue la anticocina por antonomasia. Por su rareza y dioses compasivos, poca huella dejó, excepto en el cine que popularizó al rudo vaquero, perdido entre inmensidad azulada, temperaturas extremas y cotidianidad solitaria del salvaje Oeste polvoriento. ¿Cómo sobrevivió ese moderno centauro, sin basura McDo, french fries a granel y chispeante Coca Cola al horizonte de sus sueños?

Una de sus claves fue el hot chuck wagon (véase la ilustración), renqueante despensa ambulante de higiene dudosa, codiciada por todo bicho andante y hambrientos badmen (merodeadores, indios, desertores y asesinos).

La vigilaba las 24h del día un cook machote sin toque ni diploma, de uñas negruzcas, gatillo fácil, armado hasta los dientes amarillentos, generalmente sin grandes luces ni pretensiones gastronómicas de Vatel vaquero. En loor de la verdad, el guarrete que hacía las veces de enterrador, pinche y cazador, tenía escasas posibilidades de lucir dotes refinados, dejar huella secular ni ampliar neuronas en dicho aspecto, dadas la pobreza de los ingredientes inmediatos y escasez de herramientas.

El juego, bastante grasiento desde luego, andaba entre perolas, sartenes, huevos rotos, aburridas féculas, fritangas e infames papillas (maíz y su harina, judías de magnas flatulencias, carne de la que pastaba a su alrededor).

Queso y fruta (aparte de la silvestre), brillaban por su ausencia y la propuesta legumbril se resumía a calabazas, guisantes secos, algún lujo ocasional (patatas regaladas por un granjero compasivo) y toneladas de rominy indio (granos de maíz macerados en marinada de... cal).

De postre, un canto al colesterol malo, las mush and milk (harina de maíz mezclada con leche, rebozada y nadando en manteca de cerdo). Para las festividades, apple pies y agridulces tartas avinagradas, atrocidad hecha de vinagre, huevo y azúcar, que desataba vitriólicos gases y nadie quien se les aguantese.

El pestiño se regaba con café, agua y metros cúbicos de bourbón, quien, mezclado con azúcar candí, desinfectaba de heridas, mosquitos, resfriados y toneladas de moral decaída: así era la panacea estomagante llamada estofado de whisky caliente. El pomposamente llamado “té” era en realidad, una surtido de plantas infusadas autóctonas, todas ajenas al asiático linaje de la delicada reina de las Camelias.

La moderna Norteamérica, tan puesta en tours coquinarios, poco publicita la noqueante gastronomía de esos frugales centinelas silentes, de vida dura y modales mínimos, erguidas sobre esbeltas monturas nimbadas de oro crepuscular.

Más amplia y salutífera, desde luego, resultó la mesa del decimonoveno granjero colonizador. Se examinará próximamente, con la llegada de un caballo ferruginoso, el vaporoso ferrocarril, novedad que jubiló a bastante cow boy famélico y équido reventado.


Queso nacido del despojo: el reblochon francés y su tartiflette

15.10.08 | 10:49. Archivado en Ingenio y curiosidades, Culture Food


"Con buen queso y mejor vino, más corto se hace el camino" (refrán popular)

Siglo XIII en la actual Alta Saboya francesa. Los dueños de pastos y manadas (generalmente las abadías) aplican a los sufridos campesinos un fuerte impuesto (el odiado “ociège”), sobre la cantidad de leche (por tanto de mantequilla y nata) obtenida del primer ordeño o “blocher” de las vacas.

Unos, hartos de tanto insolente despojo y más cucos que otros, practicaron un segundo ordeño con inteligencia, alevosía y nocturnidad.

Llamaron a la operación clandestina “re-blocher”, de ahí el nombre de “reblochon” brindado al queso fruto del engaño, muy superior en calidad. En efecto, la leche de ese ordeño complementario, menos abundante pero riquísima en nata, ostenta más materia grasa, más calidad y por ende, un magnífico sabor a avellana, que imprime un carácter muy personal al reblochon. La hazaña, también llamada "queso de devoción", se regalaba a los monjes menos rácanos del Valle de Thônes, para agradecer sus desinteresadas plegarias y protección.

Protegido desde 1958 por una estricta AOC (Apelación de Origen Controlado), el manjar de blanda pasta blanquecina y fuerte personalidad se fabrica sólo en el territorio donde nació, verbigracia el macizo cristalino del Mont-Blanc, los Prealpes, Haut Giffre, Bornes y noreste de los Bauges. Se elabora y se afina en veinte días con la leche de vacas montañesas de tres razas definidas, Abondance, Tarine y Montbéliarde.

El rústico reblochon, para alcanzar su punto más fragante, debe emigrar de la nevera media hora antes de su consumo. Se degusta al aperitivo o final de las comidas, regado de blancos afrutados, con panes de nueces, frutas secas como higos, albaricoques o almendras, mermeladas especiadas, frutos rojos y condimentos. Entonces, y solamente entonces, el manjar se relajará y soltará toda su alma aromática.

Una de sus más simpáticas aplicaciones es la famosa “tartiflette”, plato de buen rollo, convivial e ideal para cenas campestres de chimenea llameante. Lo conseguirá pelando e hirviendo 1 kilo de patatas de carne prieta y rebozando en una sartén, 4 cebollas finamente laminadas. Cuando están translucidas, añadir un vaso del vino que se servirá a la mesa, tapar y cocer a fuego moderado. En otra sartén, rebozar 500 gr. de bacón a fuego lento.

En un plato para hornear, distribuir cebolla, redondeles de patatas y tiras de bacón. Despojar el queso de su costra, laminarlo en tiras largas (0,5 cm de espesor), repartirlas sobre la superficie y así hasta agotar los ingredientes.

No salar, añadir un poco del vino elegido, repartir pimienta del molino con prudencia y cocer hasta obtención de un apetitoso gratinado. Prever una copiosa ensalada variada para acompañar esa sabrosa contundencia, sin grandes complicaciones ni alto presupuesto.

Encontrar el famoso reblochon en Madrid sólo os costará un agradable paseo por el bonito Mercado de la Paz, calle Claudio Coelho, donde lo despacha La Boulette (Tel. 91 431 77 25 y fax 91 431 81 54).


Postre de crisis: pudín del parado (Québec, 1929)

14.10.08 | 13:04. Archivado en Ingenio y curiosidades, Culture Food

El hambre es el mejor cocinero (refrán popular)

Paro galopante, Bolsa en caída libre y la de la compra disparada, gobiernos silentes, ahorros amenazados, hipoteca por las nubes y desesperación por doquier, ¿os suena? Así estamos y lo que nos queda, pero antes de nosotros, vivió ese trance la sociedad de 1929, con la llamada “Gran Depresión”.

Entre damnificadas, las amas de casa quebequenses de los castigados barrios obreros. ¿Cómo esas heroínas resolvieron su rudo día a día ante sus pobrísimos fogones y la familia hambrienta? Con tanta despensa casi vaciada de sus contenidos, se recurrió, que más remedio, al ingenio y a la ironía.

Así nació, entre curiosidades comestibles propiciadas por paro masivo y necesidad acuciante, el pudín del parado, postre de geometrías variables, hecho de disparatados ingredientes encontrados al tún tún por culpa del racionamiento y pauperismo.

Por tanto el engendro, huérfano de huevos, nata y de esa estrella patria, el carísimo járabe de arce, nadó en agua, se ahogó a veces harina, pan momificado casi siempre, azúcar negro en horas fastas y demás ingredientes encontrados al tún tún según las míseras oportunidades. La cosa tronó a modo de “postre” o “tesoro” en las desesperadas casas arruinadas.

Esperando no llegar a tales extremos, lo confeccionaremos a nuestra manera y resulta una pasada.

En el mixer, mezclar 150gr. de mantequilla fina con 180 de azúcar, una pizca de canela y de sal, 1 cucharita de ron oscuro, otra de levadura química, 2 huevos regorditos y 250 gr. de harina. Colocar dos horas en la nevera.

Al cabo, precalentar su horno a 250º. Hervir 2 tazas de nata espesa con igual cantidad de jarabe de arce oscuro (menos fino, pero más aromático). Reservar.

Depositar la masa refrigerada en un molde enmantequillado, recubrir de la mezcla nata-arce, hornear a 200º unos 25-30’, hasta obtención de un dorado apetitoso. Acompañar de té negro de bergamota, café, vino de misa o un buen cava. ¡Hiper miám!


Para amantes del vino: el concepto EUROCAVE

29.09.08 | 15:40. Archivado en Ingenio y curiosidades

Eurocave es un concepto francés de almacenamiento del vino, ofreciendo múltiples soluciones elegantes para neófitos, aficionados particulares y profesionales del gremio.

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Left Power o el mundo al revés

23.09.08 | 13:00. Archivado en Ingenio y curiosidades


"Todo cautivo lleva en su mano izquierda el poder de aniquilar su servidumbre" (William Shakespeare)

Obama o McCain? En todos casos, como Bush y Clinton, el próximo presidente de país de Mickey será zurdo y para su compra especializada, siempre podrá contactar en Springfield con Mister Flanders, detestado vecino de Homer Jay Simpson y dueño del Leftorium (Zurdorium). Después de sus crispantes "Hola, Holita" guiará al nuevo mandatario con sus cuatro deditos zurdos (sólo Dios tiene cinco en el amarillo planeto simpsoniano). Si no hay suerte ni surtido, le dará los datos de la amable Antoña Gómez, regenta valenciana de L’Altra Má (Calle Carniceros, 15 - 963 919 897), donde encontrará todo tipo de objetos que facilitarán su vida y milagros. En Madrid, la cita está en Manozurda (Calle San Andrés, 30 (Malasaña), teléfono: 91 593 36 05, info@manozurda.es), donde se realizó nuestro reportaje.

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Cheap and chic: bolsos hechos con cajas de condones, whisky...

21.08.08 | 10:10. Archivado en Ingenio y curiosidades

Esta entrevista es el resultado de un inesperado encuentro a pie de metro matutino.

Un original bolso, cantando las excelencias de un famoso destilado, flechó esa plumífera y así supimos de la existencia de Reyes González, joven artista madrileña, cuya creatividad cada noche se nutre de los tesoros reciclables de los contenedores de la Villa y Corte. A la vida hay que echarle jeta y retos, ella, con ingenio, lo consiguió.


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Sábado, 16 de febrero

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