
Cuentan que la madre de todos los kumquats es China y que su feliz descubrimiento se debe a Robert Fortune, botanista trotamundo británico, quien, seducido por el sabor dulce-amargo de ese diminuto cítrico, lo introdujo en suelo europeo en 1846.
Sus exóticos encantos sedujeron inmediatamente los nobles paladares de la Blanca Albión y por tanto, colonizó los regios fogones de su Graciosa Majestad donde los grandes tocados del momento lo mudaron realmente a todas las salsas: en compota, confitado, seco o al natural, usado a modo decorativo, plagó la repostería patría y demás chutneys, rellenos o salsas de las mesas pudientes.
El aceite esencial contenido en sus hojas y brotes frescos se usa a menudo en perfumería. Su licor es una maravilla. Con todo, realizaremos un cake de kumquats, exquisitez de la cual conviene no privarse. Precalentar su horno a 200º. Mezclar en el vaso de la batidora 180 gr. de harina con 80 de mantequilla fundida, 100 gr. de azúcar, 2 huevos enteros, un sobre de levadura química y una pizca de canela.
Verter en un cuenco grande, añadir 200 gr. de kumquats confitados fianemente laminados, mezclar delicadamente y verter en un molde de cake untado con mantequilla. Hornear a 200º unos 7' y a 180º otros 23', hasta obtención de un bonito dorado. Acompañe esa exquisitez con tés negros de bergamota.
Martes, 29 de mayo
Juan Luis Recio
Patricio Peñalver
Ángel Sáez García
Mª Rosario Aldaz Donamaría
Antonio García Fuentes
Julián Moreno Mestre
Julio César Izquierdo
Carlos Juan Gómez Martín
Paulino Toribio
Peio Sánchez Rodríguez
José Donís Català
Chris Gonzalez -Mora