
La muy a menudo embarazada Claudia, Duquesa de Bretaña en sus mocedades y más tarde esposa del monarca metrosexual Francisco I de Francia, tenía especial antojo con esa fruta, tan regordeta como su persona. La ciruela Claudia, variedad cultivada en Francia desde un ejemplar verde recién traído de Asia devino por consiguiente, metafórica de la predilección Madame François I.
Así se inmortalizó el nombre de la «Bonne Reyne Claudia», entre 2000 variedades conocidas, que van del morado más profundo al verde y dorado más rutilantes, todas deliciosas, fragantes y de carne prieta. Cosas del destino, el ciruelo siendo ya en sí, símbolo de inmortalidad y nutriente divino. En Francia, la ciruela "Reina Claudia" es una de las frutas más apreciadas por su dulzura y jugosidad.
En honor de la real dama confeccionaremos un crumble de ciruelas. Se hace dorando a fuego lento medio kilo de esas frutas deshuesadas en 70 gr. mantequilla. A media cocción, añadir 50 gr. de miel, 1 cucharadita de ron oscuro, canela en polvo y una pizca de jengibre. Reducir bastante el líquido y dejar entibiar.
Realizar la masa de crumble mezclando ligeramente 50 gr. de mantequilla con 2 yemas de huevo, 100 gr. de azúcar blanco en polvo e igual cantidad de harina y polvo de almendras. Verter la fruta en flaneros individuales, distribuir esa mezcla en su superficie y cocer a horno precalentado al termostato 4-5 hasta obtención de un bello dorado.
Ideal para las ociosas tardes veraniegas, se sirve tibio, escoltado de aromáticos tes y cafés helados, dado que el crumble, por su acentuada dulzura, suele provocar mucha sed.
Domingo, 8 de noviembre
Antonio García Fuentes
Siro López
Marie-José Martin Delic Karavelic
Alicia Antolín de la Hoz
Juan Fernandez Krohn
Padre Fortea
Mª Rosario Aldaz Donamaría
Juan Carrasco de las Heras
Juan Luis Recio