
“Tranquilo Sancho. No te apures por la locura de tu amo”. Estas palabras se las dedica al fiel escudero su Campo de Criptana. En la excentricidad de Don Quijote reposa el alma de una tierra donde el cereal, la vid y el olivo han vuelto loco al mundo.
Los lugareños hablan mucho de los japoneses que van allí a fotografiarse delante de las aspas de centenarios molinos. Ciudadanos del mundo que buscan gigantes y encuentran torres aun más altas.
Una industria en auge que bebe directamente de la uva y de la aceituna y unos hornos de los que salen los más deliciosos pecados de la repostería y la panadería.
Sí es cierta la importancia de los molinos, de sus aspas. Pero detrás de cada vuelta que dan empujadas por el viento se levanta el velo que nos descubre su verdadero tesoro. El esfuerzo de las gentes de Campo de Criptana para arrancar a la tierra su locura, la locura del hidalgo que da de comer a media España.
Viernes, 17 de febrero
Chris Gonzalez -Mora
Mª Rosario Aldaz Donamaría
José Pómez
Periodista Digital
Ángel Sáez García
Padre Fortea
Juan Luis Recio
Juan Fernandez Krohn
Antonio García Fuentes
Ángel Gutiérrez Sanz
Carlos Ferrer
José Donís Català| Febrero 2012 | ||||||
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