
“Tranquilo Sancho. No te apures por la locura de tu amo”. Estas palabras se las dedica al fiel escudero su Campo de Criptana. En la excentricidad de Don Quijote reposa el alma de una tierra donde el cereal, la vid y el olivo han vuelto loco al mundo.
Los lugareños hablan mucho de los japoneses que van allí a fotografiarse delante de las aspas de centenarios molinos. Ciudadanos del mundo que buscan gigantes y encuentran torres aun más altas.
Una industria en auge que bebe directamente de la uva y de la aceituna y unos hornos de los que salen los más deliciosos pecados de la repostería y la panadería.
Sí es cierta la importancia de los molinos, de sus aspas. Pero detrás de cada vuelta que dan empujadas por el viento se levanta el velo que nos descubre su verdadero tesoro. El esfuerzo de las gentes de Campo de Criptana para arrancar a la tierra su locura, la locura del hidalgo que da de comer a media España.
Domingo, 19 de febrero
José Lozano Galera
Carlos Juan Gómez Martín
Peio Sánchez Rodríguez
Antonio García Fuentes
José Pómez
Juan Fernandez Krohn
Padre Fortea
Atticus-444
Juan Luis Recio
Patricio Peñalver
Ángel Sáez García
Baldomero Gómez| Febrero 2012 | ||||||
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