
"El chocolate excelente para que cause placer cuatro cosas debe ser: espeso, dulce, caliente, y de manos de mujer"
¡Chocolistos! a sus delantales ya, hoy toca una maravilla del País de Mickey a la medida de su pasión/dulce adicción. Son los irresistibles brownies, hoy propuestos para más inri, en aromático maridaje de plátanos y nueces.
Ese invento de la repostería decimonovena, integralmente made in USA, se confeccionaba antaño con melazas propinándoles su característica cromática oscura. De ahí el apodo de “brownie”, más tarde reforzado por un ingente aporte cacaotero. El resultado fue un postre de textura cercana al “funge”, aunque menos densa.
Hito de la repostería de barras y estrellas, generalmente se ofrecen cortados en suculentos cuadraditos de unos premeditados 3cm de altura, hecho intensificando su extraordinario sabor.
Esa plumífera suele realizarles de la manera siguiente y a hasta la fecha, sin reclamación ni protesta del personal afectado: precalentar el horno a 180º. Fundir al baño maría 200 gr. de chocolate (a 70% de cacao), añadir 150 gr. de mantequilla salada y retirar.
Mixar con 100 gr. de azúcar blanco en polvo, 1 bolsita de azúcar avainillado, 3 huevos enteros, 50 gr. de harina fina y una cuchara de nata espesa.
Disponer en un molde cuadrado 3 plátanos maduros laminados, esparcir nueces caramelizadas a su antojo, verter la masa de brownie encima y cocer 1/2 horita a 180º-200º.
Cuando la superficie resulta hojaldrada, c’est fini. Dejar entibiar en el horno, sacar 1/2 hora después.
Glacé: fundir 1 cuchara de leche desnatada con 50 gr de mantequilla, incorporar 100 gr. de azúcar glasé con 3 cucharas soperas de cacao en polvo amargo, hasta que se espese. Cubrir a la espátula la superficie del postre e intentar esperar que se seque. El resultado será una capa brillante, de un marrón casi negro de lo más apetitoso. Cortar en cuadraditos, sin comer a hurtadillas, con un cuchillo afilado y mojado.
Decorar esa bomba calorífera a su antojo. Suele provocar bastante sed, por tanto regarla con abundante té, café o simplemente, agua muy fresca. Servir en platitos individuales, sobre impolutos encajes de papel blanco. !Hiper bueno!
Al día siguiente, infusiones a granel para aliviar el sufrido hígado. Mientras tanto, a disfrutar, de eso se trata y que viva el bendito de Quetzalcoatl, bondadoso dios azteca que robó la planta de cacao del paraíso patrio, para regalarla a la Humanidad hambrienta.
Miércoles, 7 de enero
Juan Luis Recio
Pedro Antonio Martín
Mª Rosario Aldaz Donamaría
Marie-José Martin Delic Karavelic
Gonzalo Sol
Ruta Quetzal
Pilar Carrizosa
Rosana Fuentes
Tierras del Olivo
Raulet el Artillero