Cócteles de cine: Carole Lombard
16.04.08 @ 13:09:55. Archivado en Cócteles apasionados
Mezcla de belleza, sofisticación y genial ironía, el exuberante resultado mudó la rubia chispeante a reina de las trepidantes “screwball comedy”, propias de los años ’30-’40, termino que se podría traducir por “comedia excéntrica”.
Con esos mimbres burlescos, Jane Alice Peters, alias Carole Lombard, fue la más querida del Hollywood dorado, del cual enamoró nada menos que el “King” (Clark Gable, ya sabéis, el bigote pícaro o Rhett Butler de “Lo que el viento se llevó”).
La cortejó de gastronómica manera, enviándole un gigantesco jamón. La bella, caústica, replicó despachándole con desinvoltura una nevera, cosas carolianas, preñadas de destornillante vitalismo y legendario humor. La historia siguió con inevitable happy end en el altar, tintes de leyenda al patrio panteón del Hall of Fame y glamour a tutiplén en general.
En diciembre de ’41, rodó el mítico “Ser o no ser” con Lubitsch, una de las pocas pelís tragicómicas evocando una desgarrada Polonia a la sazón invadida de botas hitlerianas. No viviría para contar su mágico estreno: Pearl Harbor lanzó los EE.UU a la Segunda Guerra Mundial y el gobierno imperante pidió al box office apoyar a su pueblo. Así se formó en Hollywood la División de los Actores del Comité de la Victoria, presidida por Clark, a la cual expresó sus reticiencias cuando se le pidió, en su calidad de star suprema, ir a despachar bonos de guerra en Ohio, su cuna. Su negativa provocó cierta tensión con su esposa, a la cual propusó realizar idéntico cometido en su Indiana natal.
Carole, entusiasmada, corrió a su tierra el 16 de enero de 1942, viaje del cual jamás regresaría. Impaciente de reunirse con su marido, selló su destino jugando a cara o cruz regresar a casa en avión o tren, ganó y por tanto, con su madre aterrorizada, se subió a la nave que, a las pocas horas, se estrelló en Table Rock Mountain (Nevada). Todos los ocupantes perecieron con la estrella de tan sólo 33 primaveras. El país tomó el luto durante varias semanas y Gable, el resto de su vida.
El Presidente Roosevelt declaró Lombard primera mujer caída por la libertad durante la contienda, dio premio a su patriotismo condecorándola póstumamente y su nombre a un buque de guerra (The USS Lombard) bautizado por un culpabilizado Gable. El actor devastado, se mudó a sombra de sí mismo, conduciendo bebido y a tumba abierta sobre Sunset Boulevard.
Homenajeando a su mujer, se unió a las fuerzas aéreas estadounidenses enviadas a Europa, rodó desganado más películas, se casó con un desastroso clón físico de Carole y después con otra señora que le brindaría más serenidad y un único hijo legítimo. Dieciocho años más tarde, en 1960, un ataque al corazón por fin lo reunió con su auténtica amada, enterrado con honores militares, cerca de ella en el californiano Forest Lown Memory Park Cementery de Glendale.
La coctelería rinde a esa deliciosa dama de espíritu libre su peculiar homenaje, con un mix sweet-sour de lujo como era su mismidad, hecho directamente al shaker refrescado con 3 cl, de ginebra, 2 de jarabe de caña de azúcar y 1 de lima. Verter en el vaso y completar con gaseosa. Para sus admiradores, la luz de esa maravillosa actriz sigue brillando en la estrella dedicada a su nombre, en el 6930 del Walk of Fame de Hollywood Boulevard. ¡Cheers, querida Carole!
Dirección para hacer trackback a este post:
http://blogs.periodistadigital.com/btbf/trackback.php/159188
Comparte esta información
Comentarios, Trackbacks, Pingbacks:
Aún no hay Comentarios/Trackbacks/Pingbacks para este post...
Se muestran únicamente los últimos 40 comentarios de cada post.
autor
Contacto








