Maravillas útiles: el árbol que llora azúcar
15.02.08 @ 10:10:36. Archivado en Recetas con historia(s)
Según la leyenda amerindiana relatada por el botanista y religioso Marie-Victorin, fue una sedienta ardilla roja, quien, desalterándose mordiendo cierta rama, enseñó a los aborígenes en los albores primaverales, el árbol que lloraba azúcar y más tarde, fabricaría mantequilla. Ese sobrenatural momento estacional o “tiempo de los azúcares” acontecía cuando el bosque, todavía calzado de nieve, acogía las primeras cornejas migratorias.
Entonces familias enteras, guiadas por strong>Nokomis, diosa de la Tierra, se desplazaban hacia los árboles mágicos. Bajo la atenta mirada de los espíritus, el tomahawk entallaba los olorosos troncos, cuyo néctar, recogido en calderas de abedul, se calentaba entre cantos regocijantes.
El residuo remanente era el delicioso jarabe de arce, usado por los nativos como tónico antiresfriado y alimento sólido todo el año, en ralladuras o diminutos chupa chups. Bastaba verter un poco de jarabe hirviente sobre la nieve, esperar su casi total enfriamiento, enrollar rápidamente esa lengueta sobre una diminuta espátula de madera y llevársela por doquier a modo de calórica piruleta vitaminada.
autor
Contacto






