
La franja dorada que luce esa reina marina entre sus ojos le valió ese bello epíteto. Integrante del género costero “Sparus”, su carne untuosa destacó, desde los tiempos más remotos, al menú mediterráneo de los hedonistas más refinados. Su peso puede alcanzar dos kilos y es una de las stars de la gastronomía japonesa, que chifla en versión cruda consumida en todo tipo de shashimi.
En filetes, al vapor, braseada, horneada, marinada, a secas, entre hierbas o rebozada al sartén resulta igual de maravillosa. Con 1 gramo de lipídos por cien gramos, ya me diréis, menuda aliada más potente y sabrosa en caso de régimen drástico. Y más en papillota, cosa hecha depositando en un amplio cuadrante de aluminio, una mezcla de legumbres finamente laminados como zanahorias, calabacín y cebolla.
Colocar sus filetes de dorada crudos, rociar con aceite de olive vírgen y gotitas de limón, distribuir unos granitos de coriandre y de pimienta negra machacados, salar y cerrar perfectamente la papillota. Cocer 15-20’ al horno ya precalentado a 220º, devorar en amor y compañía de ensaladas variadas, legumbres al vapor y regado de un buen té verde o blancos afrutados. Ideal para las recetas de emergencia.
Sábado, 26 de julio
Juan Luis Recio
Aurelia Delic Karavelic
Mª Rosario Aldaz Donamaría
Pedro Antonio Martín
Gonzalo Sol
Pilar Carrizosa
Tierras del Olivo
Periodista Digital
Raulet el Artillero
Rosana Fuentes