Mañana llegan las brujas y toda su corte de calamidades. Esperemos que ya tenéis preparada la sopita que les surtimos hace unos días y todo a punto en casa para montaros un fiestón en familia y condición.
Pero ¿de dónde viene ese curioso nombre de Halloween cada 31 de octubre? Del “All Hallows Day” inglés, celebración de todos los santos católicos, esperando desplazar así la fiesta pagana del Samain céltico. Ese dios, Divino de la Muerte y todo de negruras vestido, llamaba a las almas de los seres fallecidos el año anterior. Por tanto, esos espíritus vagaban por la Tierra de los Vivos y podían visitarles.
Los Celtas, para apaciguarles, les organizaban unas celebraciones repletas de comidas, dulces y guisos y al alba, bien alimentados hasta el Halloween siguiente, reintegraban el Más Allá toda la comitiva brujeril con sus muertos, zombis y demás espíritus burlones, escoltados de gatos negros y monstruos de turno.
Lo primero es preparar la casa, colocar velitas, manteles y servilletas anaranjados, rigurosos lazos negros de satén y terminar en su cocina cortando en cubitos un kilo de calabaza, salarles y dejar escurrirles durante una hora. Mientras, preparar una bechamel con 50gr. de mantequilla y de harina, añadir ½ litro de leche desnatada, moscada rallada y salpimentar.
Retirar, añadir dos yemas y un pote de nata espesa. Hervir con precauciones unos segundos, introducir los daditos de calabaza, verter en un plato para hornear, repartir un poco de gruyere rallado y de mantequilla. Hornear unos 45’ y acompañar de pechugas de pollo o de pavo asadas y una enorme ensalada verde. ¡Feliz Halloween!
Jueves, 8 de enero
Juan Luis Recio
Pedro Antonio Martín
Mª Rosario Aldaz Donamaría
Marie-José Martin Delic Karavelic
Gonzalo Sol
Ruta Quetzal
Pilar Carrizosa
Rosana Fuentes
Tierras del Olivo
Raulet el Artillero