
Las “verrines” son un feliz invento que alegra cualquier mantel tristón y los corazones.
La primera etapa consistirá en seleccionar sus copas más anchas, altas y transparentes. Unos boles acristalados sirven de maravilla también.
Dos recetas para luciros y lucirlas:
Verrine de tomates frescas, alcaparras, con su alma de mascarpone. Contar dos tomates por barba, retirar su pedúnculo, depositarles en agua hirviente. Cuando su piel se deshace, retirarles, pelarles bajo el agua del grifo, cortarles en trocitos y machacarles groseramente. Dejarles escurrir en paz, depositar una capa en el vaso elegido con algunas alcaparras, un chorrito de aceite de oliva, gotitas de tabasco, hierbas de su elección, una capa de mascarpone y así hasta el final. Coronar la cosa con hojitas de perejil, apio, cáscaras de limón. Vino: todos los rosados.
Verrine de tomates, queso fresca de cabra, lechuga y su salsa fresca.
Preparar la salsa mezclando 6 cucharas soperas de mayonesa, 3 de ketchup, 1 de coñac, 2 de nata, gotitas de limón y de tabasco. Salpimentar a gusto.
Cortar los tomates (1 por convite) en daditos, depositarles en el vaso, añadir el queso de cabra en lámina, cubrir de salsa y rociar con un poco de aceite de oliva, añadir unas hojitas de lechuga, y así hasta el tope. Decoración: perejil, láminas de aceitunas negras y verdes. Buen provecho y poner su imaginación al poder, eso sólo es un ejemplo lúdico de aprovechamiento de colores, sabores y texturas.
Jueves, 8 de enero
Juan Luis Recio
Pedro Antonio Martín
Mª Rosario Aldaz Donamaría
Marie-José Martin Delic Karavelic
Gonzalo Sol
Ruta Quetzal
Pilar Carrizosa
Rosana Fuentes
Tierras del Olivo
Raulet el Artillero