Leyendo un libro de física y química de una editorial he descubierto una cantidad de erratas que sin lugar a dudas dejan claro la ignorancia del autor respecto a ciertos temas que trata. De hecho hay gran cantidad de paja en los textos. La pregunta que entonces me surgió es porqué recomendarán los profesores la compra de tales libros. Y por ello pensé que lo mejor era obtener personalmente la respuesta preguntando. Le pregunto a una profesora por un libro de Física y Química de 1º de Bachillerato que recomendó comprar a los alumnos y más o menos esta fue la conversación:
Yo soy profesor de academia de bachillerato, no de instituto. Y lo cierto es que tras ver como se les ocurre a nuestros políticos dotar de “autoridad” al profesorado no puedo hacer otra cosa que troncharme de risa. ¿Realmente alguien piensa que eso sirve para algo? Pues no lo se pero yo si creo que no sirve para nada.
Las academias y los profesores particulares vivimos en general de lo mismo, de las crisis educativas. A más crisis educativa más alumnos y por tanto más empleo. En mi caso debo de estar agradecido no a los buenos profesores, que esos casi no me dan alumnos para trabajar, sino a los malos que esos me llenan mi tiempo con alumnos y por tanto los bolsillos.
Cuando no se tiene ni idea sobre algo, lo lógico es ponerse uno a estudiar el problema o buscar quien te lo explique. Yo de lo que sé es sobre ciencia y docencia, en el resto de cosas me dedico a enterarme como puedo. En derecho pregunto a mi prima y a amigos, en filosofía pregunto a conocidos míos, en economía pregunto a mi familia, etc. Si no lo hiciera podría terminar haciendo como el presidente del gobierno, que al final quiere poner ordenadores a todos los críos y no sé para qué.
Presentaron un recurso en el supremo contra el real decreto que permitía el llamado curso puente entre 1º y 2º de Bachillerato, y ha logrado como resultado que dicho real decreto quede invalidado.
Mucha alegría le ha producido la Sentencia del Supremo a los de la objeción de conciencia. No entiendo bien el motivo. No solo no han logrado lo que pretendían, sino que han fracasado en todo lo que aspiraban. El Tribunal Supremo ha dictado sentencia y ya está, no ha hecho una ley ni ha prohibido nada, pues el suyo es solo poder judicial y no legislativo. Para prohibir algo los jueces se requiere pasar primero por otro largo proceso judicial, que nuevamente será recurrible.
Desde hace unos años vengo aplicando con éxito un método matemático a ciertos problemas de bachillerato de cálculo de áreas encerradas en curvas. Son problemas en que aplicas integrales para realizar dicho cálculo. El método clásico que más se utiliza no es precisamente difícil de usar, aunque por razones que desconozco muchos alumnos que he tenido el método de toda la vida de sumar y restar áreas bajo una curva lo aprendían muy bien unos y muy mal otros. Un problema que ese método presenta son las áreas negativas que cancelan a las áreas positivas, aunque si tienes experiencia siempre logras corregir el problema cambiando el signo de las áreas negativas.
¡Qué preocupación con eso que en los colegios no se debe enseñar una ética o moral alguna no elegida por los padres! Pues Don Antonio María Rouco siendo como es ahora, es raro que hace 7 años no movilizase a los suyos ante la alarmante “amenaza” de “injerencia” de la Comunidad de Madrid presidida entonces por Don Alberto Ruiz Gallardón. Así en el artículo 4, punto 2 apartado b) del decreto 34/2002 del boletín oficial de la Comunidad de Madrid se puede leer lo siguiente
Me acaban de pasar la nota del Supremo, o eso me dice un lector. Si alguien la ha leído me gustaría que me confirmase si es esta o no. Si lo es no hay ni chicha ni limoná ni nada de nada sobre lo que se está diciendo desde ciertos medios:
NOTA DE PRENSA
La Sala Tercera del Tribunal Supremo en Pleno ha examinado cuatro recursos de casación, sobre el derecho a la objeción de conciencia a la asignatura Educación para la Ciudadanía, tres de ellos procedentes de la Sala de lo Contencioso-Administrativo del Tribunal Superior de Justicia de Asturias y otro procedente de la Sala de lo Contencioso de Sevilla.
El Pleno de la Sala ha llegado a la conclusión de que en los casos presentados no existe el derecho a la objeción de conciencia y así mismo ha establecido que los Decretos examinados, ambos referentes a la Educación Secundaria, por sí mismos no alcanzan a lesionar el derecho fundamental de los padres para que sus hijos reciban la formación religiosa y moral que esté de acuerdo con sus propias convicciones.
Esta decisión ha sido tomada con el voto favorable 22 de los 29 Magistrados presentes.
Las sentencias están pendientes de redactar y se notificarán en los próximos días.
Madrid, 28 de enero de 2009.
Ojo, necesito confirmación, pues supuestamente se iba a permitir no sé que historias de objetar contra no sé qué textos y en esta nota no viene nada de eso. Si este es el auténtico texto del supremo que cada uno saque sus conclusiones, como tiene que ser, y no que no nos cuenten pamplinas sobre lo que dice o no dice el supremo.
Esos objetores han querido jugar con fuego y se han dado de bruces. Vengo diciendo que esa asignatura es inofensiva, que su adoctrinamiento es mínimo y aguado, y que no hay ni chicha ni limoná. Pues ahora que se fastidien, y si les pica que se rasquen.
Se recoge en Libertad Digital que de 1594 recursos dictados sobre la objeción de conciencia, 263 le han dado la razón a los objetores, el resto han sido contrarios. A esto se suma uno más del País Vasco contra los objetores, llegándose ya a 1332 recursos contrarios a los objetores.

Hace poco asistí a una conferencia organizada por UPyD. A la misma asistieron tres ponentes, uno me parece que de una prestigiosa revista de educación, un filósofo y un director de un instituto público (I.E.S. Gran Capitán) que resultó ser un profesor asociado de mi facultad, de este último me quedé con su nombre, Carlos Herrán Martínez.
Sábado, 21 de noviembre
Pedro Tarquis
Juan Fernandez Krohn
Siro López
Francisco Margallo
Rodrigo del Pozo Fernández
Urbano Sánchez García
Julián Moreno Mestre
JC Rodríguez, A Eisman
Jesús Rojano
Vicente Haya