Así os lo digo y os lo cuento. Me va a nacer hoy una hermana. Me gustaría dar más detalles pero las circunstancias aún no lo permiten. Para mi ella supone una alegría y un gran acontecimiento, y si este blog sobrevive al paso del tiempo ojalá esa hermana, cuyo nombre decidido parece ser el de Mónica, sepa de la alegría de su hermano con su nacimiento. No creo que hoy deba escribir nada más. Los temas de mi familia no acostumbro a tratarlos aquí, ni me gusta hacerlo, y por eso con vosotros solo comparto esta alegría.
Si en algo me he vuelto experto es en crisis educativas, pues tristemente gracias a ellas yo tengo trabajo y empleo en tiempos difíciles de crisis económica y laboral para muchas personas. Y en verano tengo tres alumnos a los que dar clases particulares por las tardes, lo que me supone entre los dos unas 11 horas de trabajo, y además tengo 4 grupos de 5 horas semanales cada uno, en total 20 horas de academia más unas cuantas horas extras. A esto se añade la corrección de unos libros que me han encargado y que hago en ratos libres. Por eso mis ausencias se han vuelto este verano prolongadas. No os diré que mi trabajo es agotador, algunos días lo es, pero disfruto con lo que hago, desarrollo mi vocación y uno de los talentos que Dios me ha dado. Luego está dedicar algo a mis estudios, que son importantes y gracias a ellos trabajo.
Esta claro que no solo me va a negar el carné de católico, que por cierto solo él lo otorga y solo él lo quita. Tampoco tengo moral ni ética alguna según esta persona, que veo se le da bien juzgar las conciencias. Dice que le doy pena.
No me gusta mucho usar la conexión de un vecino para acceder a Internet y sin que él se de cuenta. No me ha quedado más remedio que coger una antena (que creo la llaman Wireless), un cable largo USB, y enfocarlo hacia donde pillase una conexión Wifi que no estuviera protegida por contraseña. No sé quien será el generoso vecino o ciudadano anónimo que me está proporcionando esta conexión, la antena la he puesto en la terraza, y si este vecino cierra su router por lo menos me he asegurado que dirigiendo esta antena hacia otra dirección capto otra señal y puedo conectarme.
Os rajáis las vestiduras porque en ocasiones no hable de religión. Venís aquí y me escribís con vuestros lamentos. Miren, si os quejáis se os ve enseguida el plumero, deseáis ponerme a parir sea como sea. No os exijo para nada que vengáis ni mucho menos a adorarme, faltaría más. Pongo aquí algunos post buscando expresar lo que pienso, y puedo estar muy equivocado o al contrario. Si equivocado estoy me parece bien que se me corrija. Lo que me parece el colmo es que seáis tan hipócritas de exigirme a mi lo que a otros ni por asomo no les exigís.
Este blog lo empecé hace año y cinco meses tras contactar con José Manuel Vidal. Le plantee el proyecto del blog, le dije temas que trataría y a él no le importó mucho, incluso me dijo que si hablaba un día de fútbol no pasa nada.
Lo conseguí, eran ya muchos años peleando con una asignatura que se las pela, en la que suspendemos muchos estudiantes y hoy voy a ver mi nota y un notable. Estoy contentísimo, y encima tengo casi acabado un libro de problemas de termodinámica I que lo pienso poner en internet y en la reprografía de mi facultad.
Hasta hace poco me cortaba el pelo un marroquí de 60 años, Mustafá, o como más le conocíamos sus clientes como Mustafa (pronunciación no como palabra aguda sino como llana). Me comentaba de lo importante que es cuando regresa a Marruecos encontrarse con su familia. Según me decía su madre lucho toda la vida por mantener unidos a los hermanos y hermanas. Llagada cierta fecha en la que regresaban dos de sus hijos de España, ella los reunía a todos en casa, llamaba al resto de hermanos para que vinieran con sus familias y a comer disfrutando de la compañía los unos de los otros. Fallecida su madre, la unión de los hermanos se hizo más difícil, y reunirse todos más.
Si tuviera que hablar de dificultades matrimoniales podría referirme a mis padres o a casos conocidos. Tanto mi padre como mi madre son personas de muchísimo carácter. Les cuesta soportarse el uno al otro, porque donde uno dice A el otro dice B, y al final de la disputa gana el más cabezota.
Ayer fue mi último día de clase en la Academia Plaza de España de Las Rozas. Tras un año y siete meses en la academia, llegó el momento de dejarlo. Hace una semana plantee a mi jefa mi dimisión, y hoy fue mi último día.
Hay gente que pide en algunos comentarios que yo deje de llamar al blog con el nombre que le puse. Tuve que pensar mucho para saber que nombre darle. Lo mío no son los bautizos, y como pueden ver mi web y mi blog no son nombres del otro mundo.
Ya no me queda ninguna bisabuela, aunque siendo niño conocí otra bisabuela que falleció a los 96 años. Su nombre es Miguela Caricol Venegas. Siempre la conocí por la abuelita Miguela, y falleció en el año 89, cuando yo contaba con 7 años. Lo que si recuerdo es que entonces era muy travieso con ella, y que entonces me encantaba hacer cualquier diablura que la chinchara. Su fallecimiento me ha causado lástima tiempo después, cuando ya mayor contemplé las fotos en las que salgo sentado en las piernas de ella, se notaba que me quería.
Sábado, 21 de noviembre
Juan Fernandez Krohn
Julián Moreno Mestre
Pedro Tarquis
Siro López
Jaime Vázquez Allegue
Rodrigo del Pozo Fernández
Asoc. Humanismo sin Credos
Vicente Haya
Sor Lucía Caram O.P
Francisco Baena Calvo