Todo parece indicar que las visitas fugaces del Papa a Santiago de Compostela y a Barcelona van a salir cada una por varios millones de euros al contribuyente. Cuatro millones en Santiago de Compostela y seis en Barcelona, y serán visitas relámpago, es decir, de nula o ninguna repercusión internacional. ¿Qué ganan estas ciudades? Nada.
Hay cosas por las que uno no sale de su asombro, y es por lo idiotas que pueden ser algunos periodistas y por la forma tan estúpida de comportarse cuando se trata de rellenar la parilla de un telediario. Un acuario de Alemania de cuya ciudad no logro acordarme, tiene entre sus muchos inquilinos un pulpo muy especial, y es especial porque ha sido capaz de dejar embobados a los periodistas deportivos, cuya ausencia total de noticias relevantes les lleva a desplazarse hasta un acuario para ver como el animal se zampa un mejillón contenido en un recipiente con la bandera de una nación.
La cadena no me cae nada bien, me caen de culo. Pero tras ver el polémico anuncio tan simple e inocente, que me ha llegado directamente a mi correo, no puedo por más que pensar que lo que se ha hecho desde el ministerio de industria es una gilipollez.
Martes, 29 de mayo
Pedro Tarquis
Juan Fernandez Krohn
Manuel Mandianes
Alejandro Córdoba
Desiderio Parrilla Martínez
Asoc. Humanismo sin Credos
Josemari Lorenzo Amelibia
Francisco Margallo
Francisco Baena Calvo
Julián Moreno Mestre